PSOE y Unidas Podemos se reparten el control de la Mesa del Congreso

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias./Efe
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. / Efe

Los socialistas advierten de que el acuerdo parlamentario no es el preludio de una coalición para gobernar

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

PSOE y Unidas Podemos controlarán la Mesa del Congreso al reservarse cinco de sus nueve puestos. PP y Ciudadanos ocuparán los cuatro restantes y, por el momento, no han puesto impedimentos a un acuerdo casi cerrado. Los socialistas, por si acaso, han pedido a la formación morada que no lea el entendimiento sobre la Mesa en clave de un futuro acuerdo para gobernar en coalición. Pedro Sánchez sigue firme en la idea de gobernar en solitario pese al buen clima existente con Pablo Iglesias.

Aunque la portavoz parlamentaria de Unidas Podemos, Irene Montero, se resiste a tirar la toalla sobre la Presidencia del Congreso, el PSOE da por descontado que ese cargo, para el que se menciona con insistencia a la vicepresidenta Carmen Calvo, recaerá en uno de los suyos. «Hablamos de todas las posiciones, incluida la Presidencia», afirmó este miércoles la número dos de los morados, que lleva las negociaciones con su homóloga en el PSOE, Adriana Lastra. Pero los socialistas mantienen que «lo normal» es que la tercera autoridad del Estado sea para alguien de su partido porque el PSOE es la fuerza mayoritaria en la Cámara.

Es improbable que Montero haga 'casus belli' del asunto una vez que existe un acuerdo virtual sobre la Mesa que se elegirá el 21 de mayo. Los socialistas tendrán tres de los nueve puestos, incluida el o la presidenta, mientras que PP, Ciudadanos y los de Iglesias se harán con dos cada uno. La misma composición que en la pasada legislatura con un intercambio de papeles entre el PSOE y los populares. La mayoría que detentaban PP y los liberales, y que permitió bloquear numerosas iniciativas de la oposición, pasará a manos de las fuerzas de izquierda.

Aunque Lastra dijo este miércoles que la Mesa debe ser «representativa» de la correlación de fuerzas parlamentarias surgida de las elecciones generales, ni el PSOE ni Unidas Podemos aceptan la entrada de Vox, que podría reivindicar su derecho por sus 24 escaños. Tampoco los populares y los liberales van a invertir esfuerzos negociadores para que su socio en Andalucía tenga cabida en la Mesa. Como tampoco la tendrán Esquerra o el PNV, si bien la portavoz socialista no lo ha descartado de forma expresa. Para que se incorpore algún nacionalista sería necesario que bien el PSOE, bien Unidas Podemos renunciarán a un puesto y no parece que estén dispuestos.

«Toma de contacto»

Este primer acuerdo es un fiel reflejo del ambiente amistoso que rodeó a la reunión que mantuvieron el martes Sánchez e Iglesias en la Moncloa. Pero no quiere decir nada, avisaron ministros y dirigentes socialistas. La pretensión del líder de Unidas Podemos de acordar un Gobierno de coalición está lejos de materializarse y las conversaciones específicas no comenzarán hasta después de las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo. Por ahora, solo hay «una toma de contacto», apuntó la presidenta del PSOE, Cristina Narbona.

La propuesta, de todos modos, no ha tenido un eco favorable en el Gobierno. El titular de Asuntos Exteriores no ve «imprescindible» un Consejo de Ministros bicolor. Para Josep Borrell, es más interesante el pacto 'a la portuguesa', con un Gobierno monocolor socialista «apoyado desde los escaños por Podemos». Sánchez, además, no tiene «especial entusiasmo» por la propuesta de Iglesias, añadió.

En el partido tampoco hay mucho interés en compartir el Consejo de Ministros. Los socialistas no han olvidado que hace tres años Iglesias, a espaldas de Sánchez, organizó un Gobierno de coalición, repartió carteras y lo dio a conocer. También recuerdan que se negó a permitir la investidura del hoy presidente del Gobierno y votó en contra junto a PP y Ciudadanos. La presidenta socialista, sin echar mano del pasado, subrayó que hay asuntos, como el conflicto de Cataluña, en los que las posiciones están muy alejadas como para pensar en compartir ministerios. Narbona también defendió la fórmula del Gobierno monocolor con apoyos parlamentarios de otras fuerzas.