El PP busca el viraje al centro en los territorios para recomponer el partido a un mes del 26-M

El PP busca el viraje al centro en los territorios para recomponer el partido a un mes del 26-M

La dirección de los populares pide «tiempo» para Casado y convoca este martes el Comité Ejecutivo de la «autocrítica»

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El día después del desplome en las urnas, Pablo Casado y su equipo levantaron el teléfono para contactar con los barones del PP y las organizaciones provinciales. Fue la primera de las tareas en un partido aturdido aún por el revés de la noche anterior. En los territorios reconocen que apenas hay tiempo para los lamentos, pero sí «urgencia» por evaluar daños y revisar la estrategia si los populares quieren optar, al menos, a «salvar los muebles» en las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo. Y las expectativas no son buenas.

Los cargos conservadores consultados temen que sus estructuras hayan quedado maltrechas por el derrumbe del 28-A y que el partido no esté en condiciones de «aguantar» otros comicios. Esa reflexión llevará a algunas organizaciones territoriales a apostar por su propio discurso, uno menos «escorado a la derecha» y más pendiente del electorado de centro, el que creen que nunca debieron perder de vista y que ha decidido probar suerte con las siglas de Ciudadanos. «En la moderación -defiende un dirigente autonómico- está la virtud». En cuanto a las alcaldías, ya hay candidatos que trabajaban en campañas más personalistas que de siglas.

El punto de partida es desalentador. En los feudos tradicionales, la factura es elevada. En Castilla y León, el PSOE venció a los populares, el PP cedió ocho escaños, Ciudadanos ganó siete y Vox se hizo con un representante. En la elección del Senado, sin embargo, en este territorio, los conservadores resistieron, un elemento esperanzador para el partido, que aspira a conservar el poder el 26-M.

También en la Región de Murcia se impusieron los socialistas y la entrada de Vox perjudicó las opciones del PP. Más de lo mismo en la Comunidad Valenciana, mientras en la Comunidad de Madrid y en Cataluña Ciudadanos adelantó a los conservadores. En Andalucía, Islas Baleares y Aragón el 'sorpasso' se produjo en votos y no en escaños. «Sí que se han convertido en un refugio para muchos electores que ya no nos ven como opción votable», advirtió un cargo provincial.

El único que pudo sacar pecho, y sólo relativamente, fue Alberto Núñez Feijóo. En Galicia, los socialistas ganaron. Pero el PP superó a Ciudadanos en siete diputados e impidió que la distancia en el Congreso entre Rivera, 57 escaños, y Casado, 66, se acortara aún más.

Algunas fuentes populares señalaban de nuevo este lunes al presidente gallego como posible alternativa para tomar las riendas del PP llegado el caso. Pero hoy por hoy, aun siendo síntoma relevante de malestar, es un mero ejercicio especulativo. La proximidad de las elecciones autonómicas obliga al sosiego interno para no debilitar aún más el partido, aunque las discrepancias con la dirección de Casado se hayan agudizado por el resultado electoral. Después del 26-M, «ya se verá».

Un líder cuestionado

Hay un sector del PP que asegura que su líder «se ha equivocado» al centrarse en el electorado que se fugó a Vox, ha cometido un error con la «derechización» de las posiciones del partido e incluso con la designación de algunos candidatos. Por lo tanto, no descartan que la presidencia de Casado vaya a ser cuestionado en el medio plazo. Pero, aun así, los más veteranos advierten de que, en estos tiempos que corren, la coyuntura pesa y sentencia, pero también salva liderazgos.

El secretario general del PP recordó hoy el caso de Pedro Sánchez. Tras llevar al PSOE a los 84 escaños, ahora está a un paso de presidir el Gobierno. En un mensaje en clave interna, Teodoro García Egea insistió en que la dirección actual tiene «un proyecto a largo plazo». Y, mirando a Ciudadanos, replicó que «el líder de la oposición se llama Pablo Casado». «Necesitamos -añadió- el tiempo que todo el mundo ha tenido».

Este martes se reúne el Comité Ejecutivo Nacional, al que están convocados todos los barones -Núñez Feijóo ha excusado su asistencia por tener que asistir al pleno de control en el Parlamento gallego-. Será el encuentro para hacer «autocrítica», aunque la cúpula no desvela por dónde podría ir la reflexión.

De momento, en Génova lamentan la fragmentación de la derecha, pero hoy se esforzaron por no «culpar a nadie» de su propia derrota. La fundación FAES de José María Aznar acababa de abogar por «reconstituir» el centro derecha y había aconsejado al electorado no seguir «desperdiciando sus votos por ignorancia temeraria de las reglas del juego electoral y de la fuerza de la unidad».