Los candidatos despejan su agenda por los debates

Los candidatos despejan su agenda por los debates

Sánchez afronta el primer duelo con la idea de no cometer errores mientras Casado, Iglesias y Rivera saldrán a la ofensiva

NURIA VEGA y PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Albert Rivera velan armas antes del primero de sus dos debates. Los candidatos de las cuatro fuerzas políticas vaciaron el domingo sus agendas para preparar el doble choque. No es para menos. A seis días de las generales cualquier error puede ser decisivo, especialmente para el líder socialista, que, hasta ahora, con el viento a favor en todos los sondeos, ha protagonizado una campaña de perfil bajo. Todo lo contrario que sus adversarios, que necesitan una buena actuación para levantar unas encuestas que o los maltratan, como es el caso de Casado e Iglesias, o le dan una mejora insuficiente, como le sucede a Rivera.

La sensación de buena parte de los socialistas es que los debates no deberían cambiar demasiado la tendencia de la campaña, que creen consolidada a favor del PSOE. La única duda, para algunos veteranos con kilómetros a sus espaldas, es qué efecto puede tener el hecho de que haya esa especie de «segunda vuelta». Sánchez, que el domingo por la mañana salió a correr como hace habitualmente (dice que es su manera de sobreponerse a la tensión y a los viajes), dedicó luego el día a preparar el debate en TVE con su equipo, en el que desempeña un papel destacado su jefe de gabinete y consultor político Iván Redondo. Pero su idea es no salirse de guion y jugar a ser el representante del sentido común, el único lider «cabal, moderado, sensato», como suele decir en todos sus mítines

La cúpula socialista está convencida de poder crecer a costa de Podemos, por aquello del voto últil, pero en muy buena medida también de los indecisos de Ciudadanos a los que desde la pegada de carteles apela sin cesar. En ellos pondrá el foco, no sin tratar de hacer frente al hecho de que la ausencia de Vox evita que se perciba a Pablo Iglesias en el polo opuesto y le otorga más espacio del que el partido gubernamental habría querido. De ahí, que en su último mítin antes del encuentro televisivo, en Alicante, advirtiera de que apostar por los «intermediarios» es favorecer a la derecha y que el que quiera asegurarse de que hay un Gobierno alternativo al de «las tres derechas» debe votar al PSOE.

El presidente del Gobierno lleva desde el sábado por la tarde, cuando regresó de un mitin junto al presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, en Alicante dedicado a la preparación de los debates con el comité de estrategia electoral, en el que tienen un papel sustancial tanto el secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, como su jefe de gabinete, el consultor político Iván Redondo.

Participar en dos debates electorales no formaba parte de sus planes. Cuando uno va por delante en campaña tiende a evitar asumir riesgos y los socialistas habían optado por un único debate a cinco, con la presencia de Vox, para favorecer su relato, movilizar a la izquierda ante el temor a un Gobierno condicionado por la derecha extrema y evidenciar la competición entre el partido de Santiago Abascal, PP y Cuidados. Después de verse obligado a aceptar dos debates a cuatro -tras una mala gestión del escenario abierto por la suspensión de su opción deseada por parte de la Junta Electoral Central, del que salió con el estigma de haber tratado de plegar a RTVE a sus intereses partidistas- los asesores del jefe del Ejecutivo creen, sin embargo, que no hay razones para temer un revés determinante.

El planteamiento de los socialistas sigue siendo el mismo. Entienden que los debates permitirán evidenciar una suerte de «primarias» entre Albert Rivera y Pablo Casado por el liderazgo de la derecha y que bastará con que Sánchez se mantenga en el papel que ha venido ejecutando en los últimas semanas porque el marco cognitivo en el que se mueve la campaña está perfectamente consolidado y le representa como un político moderado entre el radicalismo de los independentistas y el de la derecha -los dos bloques que con sus votos tumbaron sus Presupuestos- además de la mejor baza para frenar al nacional populismo de Vox. Se trata, dicen, de «resistir» en un 'tres contra uno'.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha asegurado este lunes en una entrevista en TVE que Sánchez acude al debate con la intención de ofrecer a los ciudadanos «información veraz» sobre sus propuestas y lo que está en juego. «Por nosotros no habrá ni tensión, ni insultos ni mentiras», ha dicho. Calvo ha reiterado que los socialistas habrían preferido que Vox, un partido «cobarde» que no revela lo que quiere hacer, estuviese en los debates para demostrar que lo que pretende en realidad esa formación es devolver a España «al franquismo, literalmente».

Ante la decisión de la Junta Electoral Central de excluir a Vox los socialistas no tienen ahora, ha asegurado, «ningún problema» con este debate a cuatro, en el que quieren confrontar con PP y Ciudadanos, que han hecho una campaña «entre disparates y mentiras». Calvo ha advertido de que ha quedado demostrado que si las derechas suman gobiernan, como ha pasado en su tierra, Andalucía, donde ya se está llevando a cabo, en su opinión una gestión «absolutamente retrógrada».

Dos citas trascendentes

En Génova hoy toca jornada de retiro. El candidato del PP se prepara desde ayer por la tarde para el debate de esta noche en RTVE. Aseguran fuentes oficiales que Pablo Casado cuenta con la colaboración de su equipo para el 28-A. Forman parte de ese núcleo duro el director de la campaña, Javier Maroto, su responsable de Comunicación, María Pelayo, el jefe de su gabinete, Javier Fernández-Lasquetty, y su asesora, quien le acompaña en todos los actos electorales, Isabel Benjumea.

El líder de los populares, en realidad, confesó que ayer su intención era estar en Sevilla en una corrida de toros. Su equipo, sin embargo, concede a la cita televisiva una especial trascendencia. Sobre todo, teniendo en cuenta que un 40% del cuerpo electoral está aún indeciso y que el PP pierde en los sondeos un tercio de sus escaños.

Casado ha estado modulando su discurso en los últimos días tras semanas de tono elevado contra Pedro Sánchez, a quien ha llegado a llamar «traidor», «felón», le ha acusado de preferir aliados con «manos manchadas de sangre» y de «patrocinar la sedición». Esta noche, el presidente del Gobierno seguirá en el foco de sus reproches en un intento de recrear el cara a cara que no pudo ser.

«Pablo Casado le va a decir a la cara a Pedro Sánchez lo que toda España piensa de él», ha trasladado el secretario general del PP, Teodoro García Egea. Pero en esta recta final,el líder de los populares tratará también de recuperar la imagen del PP como gestor económico. Un argumento que los sectores más moderados del partido habían recomendado retomar en lugar de seguir extremando los mensajes. «Con el PP, la economía va bien», ha avanzado Maroto en una entrevista en TVE.

El vicesecretario de Organización del PP y jefe de campaña del partido, Javier Maroto, ha asegurado este lunes que el presidente de su formación, presentará a su partido en los debates electorales de RTVE y Atresmedia como el que «arregla la economía» mientras que comparará las «recetas» de Sánchez, con las que aplicó en su día el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. «Con el Partido Popular, la economía va bien», ha manifestado Maroto en una entrevista en TVE, recogida por Europa Press. En este sentido, ha indicado que se trata de votar al PP como «valor seguro en lo económico», algo que, según ha dicho, reconocen hasta los «fieles de la izquierda».

Entre las medidas económicas que presenta el PP, Maroto ha asegurado que revalorizará las pensiones por encima del IPC y rechaza el impuesto al diésel que propone Sánchez. «Vamos a promover medidas de sostenibilidad y para eso, hablamos de un Plan renove que además, garantice el trabajo a los ciudadanos».

Iglesias, confiado en la victoria

En casa y con absoluta confianza en la victoria. Así es como Pablo Iglesias prepara los dos debates electorales. El líder de Unidas Podemos permanece recluido desde este domingo en su chalet de la sierra madrileña, donde Irene Montero le ayuda como 'sparring'.

El candidato tiene muy claras cuáles serán sus bazas en el choque con Sánchez, Casado y Rivera. Ante los dos últimos esgrimirá las medidas sociales que Unidas Podemos ha impulsado junto a los socialistas desde el pasado junio y abanderará un programa electoral con medidas como el incremento del salario mínimo hasta los 1.200 euros o la creación de una renta mínima. Tampoco dejará pasar el espionaje al que se le sometió por parte de la conocida como 'policía patriótica' Y en este punto también apuntará a Sánchez a cuenta de la negativa del PSOE a que el excomisario José Villarejo declarase en el Congreso en esta legislatura.

Iglesias siempre ha reconocido que siente cómodo en los debates a los que nunca ha rechazado acudir. Es más confía, ciegamente en la superioridad de su oratoria y sus argumentos sobre los adversarios que se medirán esta noche y mañana en los platós de TVE y Atresmedia.

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