Antes de que cante el gallo

Albert Rivera./EP
Albert Rivera. / EP
OLGA AGÜERO

En el evangelio de este martes santo se evoca la traición de Judas y las tres negaciones de San Pedro. Oportuno paralelismo con nuestro vía crucis electoral, justo cuando Pablo Iglesias profetiza que Rivera traicionará al trío de Colón y, si hay oportunidad, se cambiará de bando para gobernar con el PSOE. Cumpliendo la liturgia, Rivera lo ha negado tres veces. En cambio Pedro ni siquiera una -no se lo han planteado, despeja Ábalos- cuando él tendría las llaves de Moncloa. Veremos si Ciudadanos resiste las tentaciones en el desierto de la oposición, ese limbo tan incómodo, o quiebra su ardiente fe en la santa trinidad y acaba por sentarse a la derecha del padre Sánchez, en clamorosa conversión. Como el San Pablo de Vallecas, que ya se ha caído del caballo deslumbrado por la realidad.

De momento solo son augurios. Una OPA hostil de Podemos al PSOE, para recoger la desconfianza que provoquen en su electorado. El trío de la derecha ya se miraba con recelo -ayer decía Ana Pastor que ellos son de centro- por más que se empeñen en reivindicarse como alianza contra el mal. Según Suárez junior -la declinación del pedigrí: de Fofo, Fofito; de la Preysler, Tamara- en el espacio de la derecha se ha colado Ciudadanos, «que no es de derecha, sino socialdemócrata». Silencio. Nadie se ha molestado en desmentir tan pretérita y audaz afirmación.

Con la evocación de la traición de Judas empieza, por tanto, la disputa del voto por la izquierda que le ha estado lloviendo gratis al PSOE cada vez que gruñía el trío.

La cuaresma, que es época de ayuno y penitencia, parece haber contagiado la campaña con cierto espíritu de martirio. Primero Cayetana sufrió un boicot en Barcelona. Desconcertó calificando a los acosadores de pijos. Al parecer, el término ha cambiado de bando desde que Rafael Hernando también lo utilizó contra el juez Pedraz, «pijo ácrata», cuando éste archivó la causa contra los organizadores de la protesta 'rodea el congreso'.

Inmediatamente después del incidente en Barcelona, Abascal y Rivera también han tenido su momento hostil en el País Vasco, donde la lluvia de insultos fortalece su papel de víctimas del nacionalismo radical, que vuelve a incendiar la calle. El calvario hacia la cruz. Según Teodoro García, un socialista hizo otro escrache a la borriquilla el domingo de Ramos. Cuando el rey de los judíos coincidió en Valladolid con una pancarta republicana.

Hablando de seguridad vial, también ayer Rivera se subió a una moto. Para vendérnosla mejor. Antes de que cante el gallo.