El doble pulso por Gipuzkoa

PNV y EH Bildu vuelven a librar una dura batalla en Diputación y ayuntamientos como en 2015

Jorge Sainz
JORGE SAINZ

El batzoki del PNV en Elgoibar se encuentra en la plaza del pueblo, junto al Ayuntamiento y la iglesia. De su balconada cuelga desde hace semanas un gran cartel con el candidato local y Markel Olano, el aspirante a diputado general de Gipuzkoa. A algunos vecinos del piso de arriba, para contrarrestar, se les ocurrió colocar en la misma fachada, unos metros más arriba, otro cartel similar con el alcaldable de EH Bildu y Juan Karlos Izagirre, el aspirante foral. La anécdota de esta localidad ilustra el fuerte pulso que libran en estas elecciones las dos grandes familias del nacionalismo vasco en territorio guipuzcoano, tanto en Juntas Generales como en los consistorios.

La coalición abertzale afronta el 26-M con aires de revancha. Hace cuatro años, el 'miedo a Bildu', suscitado principalmente por la 'guerra de las basuras', provocó una ola de votos hacia el PNV que desbancó a la coalición abertzale por un escaño y diez mil votos. La entente soberanista asegura haber aprendido la lección. Con el 85% de sus candidaturas municipales renovadas, y perfiles más de gestión que políticos, aspira a dar un susto al PNV en Gipuzkoa. Y sobre todo desea poner algunas picas en municipios que considera claves en esta batalla. Bergara, Arrasate, Zumaia... son algunos de los municipios en los que la coalición abertzale quiere estar por encima de los jeltzales.

Precisamente en esta última localidad costera estuvo ayer el líder del Gipuzko Buru Batzar, Joseba Egibar. El veterano político aprovechó la ausencia de Olano y Eneko Goia, presentes en la final de Copa femenina de Granada, para coger por un día el protagonismo de la campaña en Gipuzkoa. Y no defraudó con sus duras andanadas contra la izquierda abertzale, a la que acusó de utilizar al PNV para mantener «su cohesión». Los peneuvistas salen favoritos en las forales tras salirse de la tabla en las generales. Pero sus estrategas desconfían. Saben que en estos comicios no existe ya el factor movilizador del 28-A contra «la derecha y la ultraderecha española», que tan bien rentabilizó el nacionalismo vasco, y están tocando de nuevo a rebato Lo hacen buscando todos los días el cuerpo a cuerpo con EH Bildu, para tratar de polarizar la liza entre ambos, confiando en pescar en caladeros socialistas y populares para reeditar victorias tanto en Gipuzkoa y San Sebastián, que alcancen mayoría absoluta con el PSE-EE, su socio en esta última legislatura.

Egibar y Olano compartirán este domingo cartel en Irun, quizás el único lugar donde PNV y PSE-EE se tiran los trastos a la cabeza. La localidad fronteriza puede ser el 15 de junio, fecha de constitución de los ayuntamientos, el foco de la discordia entre los dos socios. La decisión del alcalde socialista irundarra, José Antonio Santano, de expulsar del gobierno local al delegado jeltzale de Urbanismo, Xabier Iridoy, por desencuentros en un conflicto urbanístico, abrió un enorme cisma. El PNV respondió presentando de nuevo a Iridoy como candidato y tiene entre ceja y ceja desbancar a Santano. Para ello, primero le tienen que dar los números, algo que no parece fácil dada la fortaleza electoral del primer edil socialista. En la sala de operaciones peneuvista hay ya quienes maquinan una salida intermedia consistente, en el caso de que el PSE-EE precise de sus votos, en no vetar como alcalde a cualquier otro socialista a cambio de la salida del actual regidor. Aunque en ese punto, se supone que algo tendrían que decir Andoni Ortuzar e Idoia Mendia al respecto.

Siete mil votos de Donostia

La polarización en Gipuzkoa preocupa a PSE-EE y Elkarrekin Podemos, que detectan un interés de las dos familias del nacionalismo vasco en arrinconarles en esta campaña. Lo saben Denis Itxaso y María Valiente, que aspiran a tener la llave del futuro gobierno foral. Y lo sabe el candidato socialista por Donostia, Ernesto Gasco, preocupado por los 7.600 votos de diferencia que el PNV sacó a su partido el pasado 28 de abril en San Sebastián, pese al llenazo en la visita de Pedro Sánchez a la capital donostiarra aquel Viernes Santo. Gasco, en su probable último intento de hacerse con la Alcaldía de su ciudad, está por ello arriesgando esta campaña con propuestas novedosas como el soterramiento del paseo de La Concha. Y trabajan para intentar traer en campaña de nuevo a Donostia a alguna figura del PSOE, incluido el propio presidente del Gobierno en funciones. No será fácil.

Quien sí estará probablemente en Gipuzkoa la semana que viene, en Errenteria, es el ministro de Fomento y secretario de Organización de Ferraz, José Luis Ábalos. La villa papelera es otro de los grandes puntos de interés del 26-M en Gipuzkoa. El 'agur' tras ocho años de Julen Mendoza, el alcalde pionero en EH Bildu a la hora de reconocer a víctimas de ETA, y capaz de bailar una sevillana en la plaza del pueblo, abre el abanico de opciones. El PSE-EE, que en 2015 se quedó a escasos 600 votos de Mendoza, quiere recuperar una Alcaldía que lideró varias legislaturas. Pero al igual que Aizpea Otaegi debe demostrar si es capaz de conservar el tirón de Mendoza, el candidato socialista, José Ángel Rodríguez, pondrá a prueba su capacidad de recoger el testigo de carismáticos regidores socialistas como Miguel Buen, Juan Carlos Merino o José María Gurruchaga. En las candidaturas del municipio no estará Ciudadanos, el partido de Albert Rivera que sacudió la campaña de las generales con su visita que derivó en incidentes de seguidores de la izquierda abertzale y tras la que cosechó 324 pírricas papeletas en las urnas de hace dos semanas.

Errenteria fue también el escenario de la última visita pública a Euskadi de Alfredo Pérez Rubalcaba. El primer domingo de campaña servirá para retomar la normalidad tras el duelo por la muerte el viernes del exvicepresidente, exministro y exlíder del PSOE. Pedro Sánchez vuelve a intervenir hoy, mientras el resto lo hizo ayer a medio gas. El presidente del PP, Pablo Casado, estuvo en Valencia y dio una nueva vuelta de tuerca a su viaje al centro. «También son peligrosos los nacionalistas españoles», dijo Esteban González Pons.

Unas palabras que al PP vasco, y en especial al guipuzcoano, le vienen como agua de mayo. El aspirante a Juntas, Juan Carlos Cano, apretó ayer el mensaje recordando al PNV que «no nos conformamos con ser un arrabal de Bilbao». Cano no quiere perder el único escaño del PP en el territorio. En Gipuzkoa, la batalla del 26-M también se juega por la parte baja.