El comedor «de la paz y la reflexión»

Valiente trabaja sobre un viejo mantel morado -guiño al feminismo- de la mesa del comedor y con rosas frescas. :: fernando de la hera/
Valiente trabaja sobre un viejo mantel morado -guiño al feminismo- de la mesa del comedor y con rosas frescas. :: fernando de la hera

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Es su rincón de trabajo. Allí se sienta a leer, a preparar discursos y a corregir exámenes. Le gusta por la luz que tiene y porque le permite sentirse cerca de la naturaleza. «Las flores me encantan, sobre todo las rosas y cuando es la época me las trae mi aita de la huerta», confiesa María Valiente. Es también su rincón da paz. El mantel es antiguo y lo compró morado por su compromiso con el feminismo. La casa también es antigua. Se construyó en tiempos de la república. Lleva en ella 30 años, y ahí han crecido sus dos hijas, de 20 y 25 años. Ahora se le hace grande porque están fuera, la pequeña estudiando en Alemania y la mayor con un trabajo precario en Madrid. «Las tres avanzando en la distancia, pero juntas», relata.