La carrera por Gipuzkoa se aprieta

La carrera por Gipuzkoa se aprieta

PNV y PSE apelan a la participación ante una EH Bildu a la que observan movilizada

Jorge Sainz
JORGE SAINZ

A falta de tres días para bajar el telón de la campaña, los partidos comienzan a apretar sus mensajes en Gipuzkoa. En la carrera por la Diputación el PNV siente en el cogote el aliento de una EH Bildu confiada en pelear de tú a tú con los jeltzales la primera plaza. Y varios municipios, Irun, Errenteria, Pasaia o Arrasate están en el aire. Así las cosas, los distintos partidos comienzan a arriesgar algo en sus discursos y multiplican sus apariciones.

El PNV sigue detectando que la coalición abertzale se ha recuperado en Gipuzkoa, sobre todo en los pueblos del interior, Arrasate, Bergara, Azpeitia... Los cargos jeltzales tienen la baza de estar más fuertes en Donostialdea, la circunscripción de las cuatro que más junteros repartirá el domingo, concretamente 17, por 14 de Deba Urola, 11 de Bidasoa-Oiartzun y nueve de Oria. La Alcaldía de Donostia parece asegurada en el zurrón jeltzale. Por el contrario, las cabezas pensantes del PNV ven riesgo de infidelidad en perfiles como el de un votante de mediana edad, profesional de clase media y residente en una localidad guipuzcoana de tamaño medio, que en un momento dado pueda verse tentado a tener una «aventura electoral» y abandonar la papeleta de Markel Olano «del buen gobierno». En EH Bildu saben de los temores del PNV y se marcan como reto intentar dar la sorpresa y volver a ser primera fuerza en Gipuzkoa. Incluso en ese caso asumen que lo probable sería que la 'pinza' entre peneuvistas y socialistas volviera a gobernar en el palacio foral, pero desplazar a la coalición abertzale si es la más votada sería una imagen «incómoda», entiende el independentismo.

El socialista Denis Itxaso asiste con la mosca detrás de la oreja a estos intentos de polarización, aunque cree tener la llave que decante el Gobierno foral. Los acuerdos de izquierdas entre PSE-EE, EH Bildu y Elkarrekin Podemos siguen siendo una quimera, pese a los deseos reiterados del líder podemita vasco, Lander Martínez, que ayer mitineó en El Antiguo. Los socialistas siguen apostando por la entente con los peneuvistas, aunque reconocen que es el nacionalismo vasco quien más rentabiliza los gobiernos de coalición. El PSE-EE confía en esta fórmula para retener el poder local en sus principales municipios y dejar su impronta en los ejecutivos de las capitales y diputaciones.

Los dos socios de gobierno foral apelarán, en estos últimos tres días de campaña, a la participación, que se prevé más baja que en las generales. Una alta abstención podría beneficiar a EH Bildu, que sí tiene ya a sus bases movilizadas en pueblos y barrios para recuperar la perdido hace cuatro años. El reto de jeltzales y socialistas es activar a los suyos y convencerles de que el color del gobierno de los ayuntamientos y diputaciones es tan importante como elegir presidente del Gobierno.

Irun, epicentro

Donde se viven con expectación los comicios del domingo es en Irun. El alcalde, José Antonio Santano, también está convencido de que los acuerdos globales entre su partido y el PNV servirán de cortafuegos ante la amenaza de los peneuvistas iruneses de desbancarle del ayuntamiento. El futuro de la localidad fronteriza se dirimirá el domingo en las urnas pero puede también depender, por lo tanto, de lo que se decida en los despachos centrales de ambos partidos en Bilbao. Santano necesita, eso sí, un triunfo holgado que no deje dudas. O que el PNV quede tercero, como apuntaba la encuesta de este periódico que situaba segundo a Elkarrekin Podemos. En ese supuesto, la formación morada, que hoy respalda en Irun a su joven candidato, David Soto, levantará el dedo y pedirá su vez en la investidura. Una carambola que apoyaría EH Bildu y ante la que el PNV se vería en una tesitura complicada.

Para dar un empujón al candidato jeltzale, Xabier Iridoy, Markel Olano volvió de nuevo a la localidad fronteriza por segunda vez. Y hoy repite de la mano del lehendakari, Iñigo Urkullu. Un gesto significativo. Olano templó ayer el tono de sus críticas a Santano y lanzó un discurso más en positivo, enumerando las ayudas forales de la Diputación a la ciudad, históricamente cuestionadas por el regidor socialista. El de Irun sería el principal ayuntamiento en manos de los socialistas, sobre todo si se confirma que la apuesta por el exconsejero Retortillo en Barakaldo no pita lo suficiente.

El alcalde de Eibar, el también socialista Miguel de los Toyos, vive esta campaña mucho más tranquilo que su homólogo irunés, pese a que también se tira con el PNV los trastos a la cabeza. Cerca del Bidasoa, en Errenteria, los socialistas también se la juegan. Aspiran a recuperar una plaza histórica tras la salida de Julen Mendoza, de EH Bildu, que confía en haber dejado en estos ocho años un poso suficiente que permita a su sucesora Aizpea Otaegi, mantener la 'makila', con apoyo de Elkarrekin Podemos, como en esta legislatura.

La entente que agrupa a Podemos, Ezker Anitza-IU y Equo quiere presentarse como la verdadera alternativa de izquierdas. Martínez, que ha logrado engrasar a las distintas corrientes internas en este largo ciclo electoral, en el que están trabajando codo con codo, atacó ayer al PSE-EE. Le afeó sus pactos con el PNV, «con la derecha», aunque tampoco le ha gustado nada que EH Bildu les minusvalore como «guarnición» del menú principal. «No sé a qué restaurantes va Otegi», respondieron con ironía. El líder de EH Bildu también esprinta en esta recta final y, tras tomarse ayer un respiro, dará un arreón final en Gipuzkoa, con cierre central el viernes en el Boulevard donostiarra. Otegi ha vuelto a tirar de la campaña, como hizo en las generales, y si vuelve a aprobar el examen el domingo, se reforzará de cara a una eventual futura candidatura a lehendakari.

La pugna entre nacionalistas vascos se juega también en clave europea. La circunscripción es única en toda España y los partidos estatales tienen asegurados sus escaños. PNV y EH Bildu concurren esta vez con los papeles intercambiados. La coalición abertzale iba normalmente en solitario, lo que le obligaba a sudar su escaño. Ahora, de la mano de ERC, Pernando Barrena tiene garantizada su acta. Sin embargo, el PNV, tradicional socio de CiU, no cuenta ahora con el paraguas catalán, aunque confía en que el papel de Izaskun Bilbao le lleve de nuevo a Bruselas, aunque sea por los pelos. La movilización, aquí también, volverá a ser la clave.