Lanbide reclama un pacto social para contratar jóvenes en condiciones idénticas al resto de la población

Propone reducir la jornada para repartir el trabajo entre más personas ante la mayor demanda de empleo y la menor oferta de cara a futuro

P. A.

El Estudio de Lanbide recuerda todas la medidas que se están llevando a cabo en Euskadi para incentivar el empleo entre los jóvenes, algunas en línea con las orientaciones y ayudas establecidas por la UE. Pero señala que, con ser loables, no son suficientes y se requieren otras iniciativas para que los jóvenes puedan desarrollar su carrera profesional con garantías.

Así, destaca la necesidad de incrementar la financiación de políticas activas de empleo, con más ayudas a empresas, pero también a los jóvenes desempleados para que no cesen en la búsqueda activa de empleo, al tiempo que se les facilite la participación en prácticas laborales y programas de formación. También reclama afinar en políticas de educación, FP, colocación y contratación, vivienda...

El Servicio Vasco de Empleo considera, asimismo, que una vez finalizados los estudios debería ser obligatorio el periodo de prácticas por un mínimo de un año con una retribución mínima aceptable, y a su finalización, si el trabajador hubiera respondido de forma positiva, debería ser contratado de forma obligatoria para un tiempo mínimo definido.

Pero el informe de Lanbide va más allá y reclama un pacto social para contratarlos en condiciones idénticas al resto de la población. Es más, señala que una de las medidas para que hubiera igualdad retributiva sería la transparencia en cuanto a los salarios; es decir, que las empresas estén obligadas a publicar los sueldos de sus empleados. De este modo, señala, podrían identificarse empresas que discriminen a diferentes colectivos, o que no sigan criterios objetivos que miden el esfuerzo, la capacidad y la cualificación de los empleados y empleadas.

El salario entre los jóvenes vascos ha caído de una media de 15.406 euros brutos anuales que cobraban en 2008 hasta apenas 12.175 euros en 2015, lo que supone un retroceso del 21%. Una situación, destaca el informe, que «condiciona, además toda la vida laboral en la medida en que «los bajos sueldos percibidos durante los primeros años de empleo llevan consigo una disminución de ingresos en la edad adulta, ya que los aumentos suelen producirse en base al salario anterior». De hecho, según la OCDE, «los diez primeros años de carrera laboral son cruciales para la proyección de ingresos y empleo durante todo el ciclo de vida».

Asimismo, Lanbide propone una reforma de las modalidades contractuales siempre y cuando el objetivo sea salvaguardar los intereses de la juventud y proporcionar mayor estabilidad laboral a los jóvenes. Apunta que dificultando el despido y limitando la flexibilidad de contratación a los empresarios se velaría por minimizar la inestabilidad de este segmento. Y pone como ejemplo que la equiparación de los costes de despido entre indefinidos y temporales haría menos atractiva la contratación temporal.

Tras destacar «el papel importante» que juega Lanbide en lo que respecta a la orientación y formación para aumentar las posibilidades de contratación, el servicio lanza otra propuesta que serviría para toda la población, como es la de la reducción de la jornada para poder repartir el trabajo entre toda la población activa; y, si fuera necesario, también una rebaja de sueldo.

Lanbide considera que deberíamos ser capaces de generar puestos de trabajo para todos los demandantes, pero con la mayor entrada de las mujeres en el mercado laboral o el retraso en la edad de jubilación el resultado es más demanda de empleo y menos oferta.

Precisamente Randstad señala en un estudio que el 3,8% de los ocupados españoles -no hay datos por comunidades- estaría dispuesto a reducir su jornada laboral, la tasa más elevada de los últimos siete años. Ello supone un total de 727.000 trabajadores. El índice es más elevado entre las mujeres -una 4,1% se decanta por esta medida- que entre los hombres -3,5%-.

El aumento del número de trabajadores que desea reducir su jornada laboral durante los últimos años viene motivado por la mejora de la situación económica. Los empleados buscan otros beneficios en sus empleos, al margen del salario, como es el equilibrio entre su entorno laboral y personal. De hecho, la conciliación entre trabajo y vida personal es el segundo factor más determinante para elegir una empresa, solo superado por el salario.

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