«Los autónomos foráneos lo tienen peor porque les exigen más requisitos»

La secretaria general deUPTA-Euskadi alerta de que la Administración «está fomentandoque haya fraude en la contratación»

Pilar Aranguren
PILAR ARANGUREN

El aumento de la ocupación en el colectivo de inmigrantes en el País Vasco es llamativo también entre los autónomos. Así, en lo que llevamos de año prácticamente se ha duplicado la cifra de afiliados, según destaca UPA-Euskadi, ya que han pasado de ser 5.575 a cierre de 2017 a 10.444 en octubre.

Los inmigrantes suponen el 12% respecto del total del colectivo de autónomos en Euskadi y los sectores en los que se emplean son fundamentalmente la construcción, la hostelería y los servicios, por este orden.

Pero este aumento de los inmigrantes autónomos tiene una cara y una cruz, según indica Silvia Martínez, secretaria general de UPTA-Euskadi. Y es que señala de forma rotunda que «aunque parece que hay más empleo es mentira, hay más contratos, pero basura. Puntualmente aparecen más ocupados, pero muchos de los trabajos son por horas».

Una realidad que afecta a los autónomos, porque muchos de ellos son lo que comúnmente se denomina como 'falsos autónomos', es decir, que trabajan primordialmente para una empresa cuando deberían ser trabajadores por cuenta ajena, relata Martínez. Una situación que se extiende a todos los autónomos, pero que se «agrava» entre los trabajadores foráneos, remarca.

La secretaria general de UPTA-Euskadi señala que la propia Administración central fomenta que haya «fraude en la contratación» porque en muchos casos se deniega la tarjeta de residencia cuando tienen que renovarla a trabajadores que ya tienen cierta experiencia en un ámbito laboral, incluídos profesionales cualificados, como médicos, por lo que se ven abocados a ser autónomos.

Además, destaca que se tarda mucho en renovar las tarjetas, lo que también provoca que los inmigrantes que tienen una oferta de trabajo por cuenta ajena tengan que desistir porque el empresario no puede esperar cuatro o seis meses para contratarlo.

A ello se añade, según Martínez que a los inmigrantes que tienen una idea de negocio se lo ponen más difícil. «Lo tienen más complicado que los autóctonos porque se les piden más requisitos. Entre ellos un proyecto de negocio y prácticamente la garantía de que va a ser rentable. ¿Quién puede garantizar hoy en día de que va a obtener beneficios?», se pregunta. «Requieren de más tiempo y más burocracia, lo que muchas veces echa para atrás que se animen a montar su propia empresa o actividad».

Julia Martínez desliza otra crítica. «Hay una mayor cultura emprendedora en otros países. Hay gente que quiere trabajar por cuenta propia, pero las dificultades que se les ponen son tantas que al final desisten».

Y para rematar, comenta que se están produciendo cada vez más casos de inmigrantes que teniendo su negocio en marcha, con todos los trámites legales -dados de alta en Hacienda y la Seguridad Social-, de pronto alguien de la Administración va a Extranjería, revisa los papeles y les dicen que el NIE no es de autónomo sino de asalariado, con lo que tienen que realizar un nuevo trámite y mientras tanto cerrar su negocio. «Y lo peor es que pierden todo lo cotizado hasta entonces, además de la inversión, el personal contratado...».

Martínez explica que han denunciado esa situación ante la Administración central para que se corrija, pero indica que se limitan a señalar que «depende de los casos». Entiende que es muy sencillo de subsanar con verificarlo en el momento en que se solicita.

Para finalizar, la responsable de UPTA-Euskadi incide, enlazando con lo dicho al principio, en que el incremento de la afiliación de inmigrantes autónomos en sectores que tradicionalmente no lo han sido refleja precisamente «ese fraude en la contratación que se está produciendo» porque se ven abocados a trabajar por cuenta propia.