La tasa de paro de los inmigrantes triplica la de los autóctonos en Euskadi

Un grupo de personas entra en una oficina de Lanbide. /
Un grupo de personas entra en una oficina de Lanbide.

Alcanza el 40%, una de las más altas del Estado, pese a haber mejorado durante el segundo trimestre

JOSÉ LUIS GALENDE BILBAO.

Euskadi fue durante el comienzo de la crisis económica un destino atractivo para los trabajadores inmigrantes. No solo la tasa de paro era mucho menor que en el resto de España y, por tanto, encontrar un empleo era aún un objetivo posible, sino que los salarios más elevados que la media estatal otorgaban, y siguen haciéndolo, un atractivo muy difícil de ignorar. Pero la duración y profundidad de la recesión, junto con las características específicas del mercado laboral vasco, que requiere trabajadores de una cualificación en general más elevada que en otras comunidades, ha convertido la búsqueda de una ocupación para este colectivo de trabajadores en un sueño muy difícil de lograr.

Las cifras de la Encuesta de población Activa (EPA) del segundo trimestre del año publicadas recientemente dejan poco lugar a dudas sobre la durísima situación que vive este segmento de población en la Comunidad Autónoma Vasca, cuya utilización de las ayudas sociales ha sido objeto de polémica en los últimos meses. La tasa de paro de los trabajadores extranjeros es del 40% (39,97%), un nivel que prácticamente triplica la de los nacionales que viven en Euskadi, que es del 14,48%. De esta forma se produce el raro contraste de que la segunda comunidad autónoma con un tasa de paro más baja -16,13%, solo por detrás de Navarra- tenga una de las más elevadas en el caso de los inmigrantes, solo precedida de Navarra y de Castilla-La Mancha, con porcentajes de desempleo parecidos en este segmento de trabajadores.

Se trata de una situación dramática que, pese a todo, ha mejorado algo en los últimos meses, ya que en el primer trimestre del año la tasa de paro de este colectivo tocaba su techo histórico en Euskadi, con un 45%. En el conjunto de España, la proporción de extranjeros sin trabajo se redujo también en el periodo abril-junio, al pasar del 37,7% al 34,1%. Una caída que, al igual que ocurriera en el País Vasco, ha sido más intensa que la experimentada entre los trabajadores autóctonos.

Pero pese a la mejora del pasado trimestre, la situación ha empeorado entre los inmigrantes con respecto a hace un año, cuando ya ha comenzado a mejorar en el conjunto del mercado laboral español, y más en concreto entre los trabajadores nacionales. La Encuesta de Población Activa estima que en Euskadi los inmigrantes han perdido casi 13.000 empleos en un año, una cifra que en el conjunto de España ha sido de algo más de 110.000.

La cifra vasca es superior a la pérdida total de ocupados en Euskadi, según las cifras de la EPA: quiere decir que hay más ocupados autóctonos que hace un año, extremo que sucede por primera vez en esta encuesta desde el comienzo de la crisis. En concreto, en 3.400 personas, para totalizar 830.400.

UE y otros países

Los cálculos del INE revelan también que existen dos colectivos netamente diferenciados entre los inmigrantes a la hora de encontrar una ocupación. Los que proceden de la Unión Europea y los que llegan del resto de países. Los primeros tienen todas las de ganar en un momento de severas restricciones en los permisos de trabajo a la población foránea, porque al pertenecer a la Unión pueden ser contratados libremente en cualquier país comunitario sin necesidad de autorización. Así, en el último año han crecido desde 9.200 a 12.000 en el País Vasco, cuando los procedentes de otras zonas geográficas han bajado con mucha fuerza: en 15.500, de 43.900 a 28.400, nada menos. Esto supone un porcentaje de caída del 35%.

Esta situación revela, inevitablemente, un descenso de la población activa. En concreto, ha descendido desde las 80.700 personas a las 67.300, un abandono del territorio vasco que en su gran mayoría corresponde a ciudadanos de países no comunitarios.

Esa bajada se ha producido tanto en el caso de los varones como en el de las mujeres, aunque más intenso en el primer caso. Los inmigrantes hombres son más numerosos cuando proceden de la UE, mientras que las mujeres los aventajan netamente cuando su país de origen es no comunitario.

Las cifras de afiliación a la Seguridad Social, que miden con bastante precisión los trabajadores extranjeros que hay en Euskadi -aunque no incluyen, por ejemplo, los contratados para las empresas denominadas transnacionales, que cotizan en su país aunque su puesto de trabajo esté en Euskadi- confirman también ese retroceso de ocupados foráneos en Euskadi.

La cifra media de cotizantes extranjeros en junio fue de 47.814, que representa un descenso el 3,93% con respecto a un año antes, y que está por debajo de los máximos alcanzados a finales de 2008, cuando se situaban por encima de los 54.000. Por otro lado, Lanbide tenía anotados en sus listas en junio 23.746 desempleados de inmigrantes, 444 más que en el mismo mes del año anterior.