La siniestralidad laboral repunta en Euskadi, con un verano trágico

Una profesora de Ataun murió la semana pasada en accidente de tráfico cuando se dirigía al instituto de Doneztebe. / POLICÍA FORAL
Una profesora de Ataun murió la semana pasada en accidente de tráfico cuando se dirigía al instituto de Doneztebe. / POLICÍA FORAL

En lo que va de año 27 personas han perdido la vida, las cinco últimas este mes | El número de accidentes iba parejo a los del año pasado, pero la tendencia se ha quebrado desde el 1 de agosto, sumando nueve víctimas mortales

FERNANDO SEGURA SAN SEBASTIÁN.

Salir a trabajar y no volver a casa. Este drama se está convirtiendo en habitual en Euskadi. En lo que va de año, 27 personas han perdido la vida en accidentes laborales. De enero a agosto, según datos de Osalan, fallecieron 22 trabajadores, 20 en su puesto de trabajo y 2 'in itinere' (en los desplazamientos). Estos datos reflejan un ligero repunte respecto al año pasado, cuando en el mismo periodo de tiempo fallecieron 21.

Sin embargo, la situación se agrava si tenemos en cuenta que en lo que va de septiembre han muerto cinco trabajadores. Los dos últimos, el pasado jueves, cuando un camionero falleció al chocar contra el quitamiedos de la AP-8 a la altura de Galdakao, y anteayer, al perder la vida un trabajador de las obras del TAV en Amorebieta. El verano está siendo nefasto en cuanto a siniestralidad laboral. Desde el 1 de agosto han perdido la vida nueve trabajadores. Hasta mediados de septiembre se han registrado los 27 fallecidos señalados anteriormente, pero esta cifra no incluye los 'in itinere' del presente mes, de manera que la cifra es provisional y podría incrementarse por este motivo y también por el hecho de que quedan días por delante por contabilizar.

En 2017, de enero a septiembre se registraron 25 muertos, pero en este caso se computa el mes íntegro y tanto los fallecimientos en el puesto de trabajo como en los desplazamientos. En consecuencia, es muy probable que cuando finalice el presente mes y se disponga de todos los datos, se supere con creces el número de fallecidos de 2017. De seguir esta tendencia, el 2018 superará la siniestralidad del año pasado, ejercicio en el que se contabilizaron 31 fallecidos.

Por territorios, los datos de Osalan indican que hasta agosto Bizkaia acumulaba el mayor número de fallecidos en el puesto de trabajo (12), seguido de Gipuzkoa (5) y Araba (3).

Los datos de Osalan también son malos en cuanto a la tipología de los accidentes. Entre enero y agosto del presente año se han registrado 149 de carácter grave, frente a 134 en el mismo periodo de 2017. Llama la atención -datos hasta julio- que el sector servicios concentre la mayor parte de estos siniestros (72), por encima de la industria (40), construcción (15) y sector primario (8).

Los sindicatos, ante estos hechos, reclaman medidas. ELA, tras el accidente mortal ocurrido el 14 de septiembre, cuando un operario cayó desde un cuarto piso en un edificio de Ondarroa, reclamó al Gobierno Vasco un «plan de choque urgente», reiterando que tanto Osalan como la Inspección de Trabajo cuenten con los medios suficientes. LAB, por su parte, califica la acumulación de accidentes mortales de «escándalo social» y una consecuencia de la «violencia de la patronal».

CC OO exige que las instituciones vascas pongan en marcha una campaña específica de control de las condiciones de trabajo. Desde UGT se pide a la fiscalía que investigue y depure las responsabilidades que dieron lugar a los accidentes graves que se vienen produciendo y, de manera especial, a aquellos con resultado de muerte en el puesto de trabajo. UGT convocó el jueves de la semana pasada una concentración en Bilbao para exigir un mayor control de los riesgos laborales.

«Desastroso»

El director general de Osalan, Alberto Alonso, no duda en calificar de «desastrosos» los últimos datos de siniestralidad. «Una sociedad que se considera madura y moderna no puede tolerar un solo muerto», señala el responsable del Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales.

Respecto al repunte de accidentes registrado este verano, Alonso explica que, aunque la percepción generalizada es que la actividad laboral se reduce y por tanto también los accidentes, la realidad es la contraria. «Son unos meses complejos, porque repunta la actividad en el sector primario, especialmente labores forestales y recogida de cosechas, así como los servicios. Por otra parte, la mayor parte de las empresas trabajan los 365 días del año».

No obstante, y sin minimizar un ápice la gravedad de los datos, Alonso señala que analizando la situación en perspectiva «hay que señalar que hace 25 años, cuando se creó Osalan, se registraban 100 fallecidos al año, frente a la treintena que rondamos en la actualidad. Un solo muerto ya es una desgracia, pero también hay que explicar que la incidencia de la siniestralidad por cada 1.000 trabajadores se ha reducido a la mitad».

No obstante, el director general de Osalan reconoce que el descenso en la incidencia se está ralentizando, un hecho que le lleva a concluir que «hemos llegado a un punto en el que si no somos capaces de realizar un esfuerzo extraordinario en cultura preventiva, poco más podremos avanzar».

Respecto al envite de ELA de establecer un plan de choque, Alonso propone adaptar la Ley de Prevención y Riesgos Laborales, tras sus convenientes revisiones -data de 1995- a los convenios colectivos de empresa o de sector.

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