«En septiembre volveremos a tomar las calles por unas pensiones dignas»

La protesta encabezada por esta pancarta recorrió ayer al mediodía las calles más céntricas de Bergara bajo un sol de justicia./MIGURA
La protesta encabezada por esta pancarta recorrió ayer al mediodía las calles más céntricas de Bergara bajo un sol de justicia. / MIGURA

Varios cientos de personas participaron ayer en Bergara en la manifestación comarcal convocada por asociaciones de la zona

JUAN A. MIGURABERGARA.

En medio millar de personas cifró la organización la participación en la manifestación por unas pensiones dignas y un mínimo de 1.080 euros que se desarrolló ayer al mediodía en Bergara, convocada en la comarca por la asociación de pensionistas de esta localidad y a la que se sumaron representantes del colectivo de jubilados y de otros ámbitos de Arrasate, Oñati, Aretxabaleta, Eskoriatza, Antzuola y Elgeta.

La marcha arrancó a las 12.00 del mediodía desde la Plaza del San Martín de Agirre. En primera línea la pancarta portada por los organizadores en la que se leía '1.080 euro gutxieneko pentsioa. Hemen bizi eta hemen erabaki'. Más atrás, representantes de Arrasate llevaban otra en la misma línea que rezaba 'Gutxieneko pentsioa 1.080. Pensiones dignas. 0,25% Miseria'.

La marcha transcurrió bajo un intenso sol por las calles del centro para terminar pasadas las 12.30 horas en la plaza Munibe. Durante el recorrido corearon consignas en euskera y castellano: 'Pensión mínima de 1.080 euros', 'No hay pan para tanto chorizo', 'Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden', 'Hemen bizi hemen erabaki' y 'Dónde está la hucha de las pensiones', entre otras al ritmo marcado por la megafonía. Ikurriñas, banderas feministas y carteles con estos y otros eslóganes se entremezclaban en la manifestación.

«El 22% de preceptores de las ayudas de la RGI son pensionistas y en su mayoría mujeres»

Desde la misma convocatoria jubilados y pensionistas pidieron el apoyo «a toda la sociedad porque es un problema de todos. Ahora nosotros y después vosotros», apuntaron, y la respuesta llegó de fuerzas sindicales, sociales, colectivos de variada índole, de vecinos mayores, pero también de jóvenes y muchos de mediana edad.

La defensa de un sistema público de pensiones «para todos» y la recuperación del poder adquisitivo estuvo presente entre los participantes, que destacaban que «esta manifestación es el cierre de un primer ciclo que abrimos en enero cuando salimos a la calle a denunciar. En septiembre regresaremos a las protestas», apuntaba Alberto Etxeberria, 71 años, del colectivo oñatiarra, que invitaba a participar en la próxima asamblea, «el 3 de septiembre al mediodía en la Plaza».

«Hay que seguir juntos como hasta ahora. Nuestra presión en la calle ha llegado a la agenda política

Trabajadores en activo como el arrasatearra Abel García, de 54 años, secundaron la marcha. «Estamos aquí para defender el futuro de las pensiones. Hay que pelear ahora por ese futuro». Perspectiva del mañana compartida también por el bergarés Francisco Moreno, de 60 años, que acudía acompañado de su nieto Kenar de siete años. «Estoy aquí por el futuro de mis hijos y mis nietos. Tenemos que luchar porque lo que está claro es que, los que más tienen más quieren, y no están dispuestos a repartir».

Blindaje del sistema

Pancartas, folletos y pegatinas insistían en «unas pensiones dignas», como recordaba José Antonio Kaamaño, de la asociación de Arrasate, «tenemos que pelear para blindar del sistema de pensiones. Han anunciado esta semana que abonarán con caracter retroactivo el 27 de julio la diferencia entre 1,6% reconocido para 2018 y el 0,25% que hemos cobrado hasta ahora, pero en el fondo no es una medida electoralista».

La protesta concluyó con la lectura de un manifiesto en euskera y otro en castellano en la plaza Munibe. El primero, por la portavoz Itziar Usandizaga que, después de recordar que lo logrado hasta la fecha es fruto de la protestas iniciadas en enero, calificó de «migajas» la subida del 1,6% para este año y el 3% para las pensiones más bajas, o el incremento de cuatro puntos en las pensiones de viudedad, «que no nos engañen porque eso no es lo más importante. Lo que nos afectará serán otras decisiones que se han planteado, como que en adelante la subida de las pensiones no se vinculará la IPC, que la comisión de expertos apunte que aplicando los criterios de sostenibilidad habrá que reducir en el futuro las pensiones, o la ampliación del número de medicamentos que hay que pagar el cien por cien».

Tras agradecer a los presentes la participación, animó a seguir en las calles y asambleas, «en septiembre volveremos a coger los micrófonos», apuntaba instantes antes de ceder el que portaba a Roberto Kareaga, que dio lectura a otras reivindicaciones, como que se derogue el factor de sostenibilidad de las pensiones y no sólo se aplace cuatro años; se devuelva lo perdido desde 2011, y que las pensiones mínimas se establezcan en 1.080 euros como recoge la Carta Social Europea. También reclamó reducir primero y después eliminar la brecha de género de las pensiones -el 22% de los perceptores de RGI son pensionistas y en su mayoría mujeres-, que se garantice la financiación de la Seguridad Social con el presupuesto general del Estado, un sistema de protección y seguridad social propio para la comunidad autónoma, y que el Gobierno Vasco complemente las pensiones más bajas para llegar a 1.080 euros hasta conseguir la transferencia integral de la seguridad social.

 

Fotos

Vídeos