Sabin Azua: «Está bien primar fiscalmente a la empresa que genera riqueza y penalizar a la que no»

Sabin Azua, socio director de B+I Strategy./
Sabin Azua, socio director de B+I Strategy.

El analista alerta de la necesidad de captar y retener el talento y pone en valor firmas que, como Gureak, aúnan empresa y fines sociales

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Sabin Azua (Ciudad de México, 1957), socio director de la consultora bilbaína B+I Strategy, especializada en asesoría de negocio, internacionalización e innovación, protagoniza hoy el Aula DV de los Cursos de Verano de la UPV-EHU con una charla sobre la empresa y los fines sociales. El experto, conocedor de primera mano de muchos de los planes y estrategias del Gobierno Vasco en materia económica e industrial, alerta de la necesidad de captar talento y de fortalecer el ecosistema vasco para hacer el país aún más atractivo.

-Ustedes asesoran tanto a empresas como a Administraciones, sobre todo al Gobierno Vasco. ¿Cómo se entienden esos dos mundos?

-Creo que nuestro país es un ejemplo de colaboración entre esos dos ámbitos y de programas dedicados a estrategias conjuntas. Hablo también de los clústeres o de consorcios en proyectos de tecnología. Hay una fuerte imbricación de lo público y lo privado. Esa colaboración, que no es perfecta pero sí más efectiva que en otros sitios, se ha dado siempre.

«Necesitamos empresas que cumplan un fin social y que sean competitivas y también rentables»

-¿Es el camino del futuro?

-El futuro pasa por la colaboración, sí. Cada vez va a ser más difícil que una empresa pueda acceder a todos los elementos que necesite para ser competitiva por si sola y cada vez va a necesitar más que el ecosistema permita las alianzas y las colaboraciones. Ya lo vivimos hoy, pero se va a intensificar el que las empresas sepan hacer las cosas muy bien y que mediante esa colaboración con distintos agentes de la sociedad se garanticen una competitividad de largo plazo.

-¿Le pongo en brete si le pregunto en qué debe mejorar la política económica o industrial vasca?

-(Sonríe). Colaboramos con el Gobierno en ese tema... Las bases están bastante bien asentadas. La dualidad que tenemos entre generación de riqueza y reducción de las necesidades sociales nos lleva a ser una sociedad bastante cohesionada. En el futuro tenemos que intensificar las políticas concretas de captación, retención y desarrollo de talento, pues el problema demográfico y de falta de perfiles profesionales es serio. Es uno de los grandes retos, lo que lleva aparejado la gestión de la diversidad cultural, pues vamos a tener que incorporar personas de otros territorios.

-¿Y nos va a dar tiempo?

-Lo que tenemos que hacer es una política activa de captación. Tenemos que buscar empresas y desarrollos atractivos para que la gente vea que Euskadi es un buen lugar no solo para su carrera profesional sino también para su vida. En Euskadi vivimos muy bien, sí, pero tenemos que evitar la autocomplacencia y reforzar la exigencia para ser un país aún más competitivo.

-¿Hay más retos?

-Se está abordando bien la Industria 4.0, pero tenemos que tener cuidado, ya que se va a producir una automatización grande en determinados procesos repetitivos. Tenemos que generar valor añadido en esas operaciones. No olvide que esto va a repercutir en algunos puestos. Hay que paliar esa pérdida de empleo buscando alguna renta de garantía unida a procesos de formación y, por otro lado, promover y buscar esa mayor especialización, esos perfiles cualificados que van a necesitar nuestras empresas que, en definitiva, son las que generan riqueza.

-¿La pyme vasca tiene realmente claro qué es el 4.0?

-Hay quien sí y quien no. Yo distinguiría entre las medianas (que son las que a veces nosotros consideramos grandes) y las pequeñas. Las primeras lo tienen claro. Donde está el problema es en la pequeña, que es algo que pasa también en Alemania. Las más pequeñas han de estar cerca de las tractoras y aprovecharse de los programas de ayudas para innovar que ya existen. Es otro de los retos. ¿Cómo articular mecanismos para que las pequeñas se suban al carro?

-¿Eso pasa por ganar tamaño?

-Tenemos un nivel de ayudas a la pequeña empresa bastante importante. No es tanto un problema de información, sino de la capacidad de absorber esos cambios de manera relevante.

-¿Qué opinión le merece la reforma fiscal acordada en Euskadi? ¿Cree usted que está completa? Se lo pregunto por que, por ejemplo, en Patrimonio un guipuzcoano no va a pagar lo mismo que el resto...

-Me gustaría que la mayoría de la fiscalidad fuera igual para todos, pero debe haber hueco para las particularidades. No es un gran problema esa falta de homogeneización. Creo que las reformas fiscales hay que hacerlas con mucha calma y pensando a largo plazo y si los cambios que hacemos van a generar la reacción en la economía que buscamos. Puede parecer una herejía para la empresa, pero soy partidario de una mayor imposición de la que tenemos hoy en este país.

-¿Eso significa endurecer el impuesto de Sociedades?

-El tipo máximo no es tan importante como los comportamientos que provocas en las empresas. No debe de ser igual el impuesto para una empresa que se internacionaliza, que genera empleo y que desarrolla capacidades que para otras que es un negociete que lo único que hace es generar beneficios para sus propietarios o directivos.

«Asumimos que un futbolista haga un acuerdo para pagar a Hacienda, pero en una empresa se vería mal»

-¿Tanto para primar como para penalizar, según el caso?

-En los dos casos. Está bien primar al que hace país y genera riqueza y penalizar al que no lo hace. El premio nobel de Economía, Joseph Stiglitz, decía hace poco en Euskadi que no está demostrado que un menor impuesto genere más inversión y más empleo. Lo dice también Paul Krugman, otro Nobel.

-Ese mensaje les rechinará a sus clientes empresariales...

-Yo digo lo mismo en todos los sitios. También a mis clientes. Eso deprimar y penalizar lo tenemos mal asumido como sociedad.

-¿...?

-Asumimos con naturalidad que un jugador de fútbol que cobre 18 millones haga un acuerdo con Hacienda para pagar. Si eso lo hiciera una empresa tendría la oposición social. Todavía mucha gente en el país cree que las empresas roban y se forran. Es un tema de educación social.

-Ahora se entiende mejor su ponencia, mañana, en los Cursos de Verano de la UPV, titulada 'A contracorriente: competir en mercados globales para la consecución de un fin social'...

-Creo que hay que medir todo el impacto social. Pienso en compañías como Gureak, que da empleo a casi 4.500 personas discapacitadas en el país. El 82% de sus trabajadores. Mira qué capacidad, qué manera de paliar la situción familiar, de generar ahorro a la sociedad.. ¡Y todo con empresas competitivas! Eso se puede dar en una sociedad como la nuestra con total naturalidad. Como decía Michael Porter, el gurú del nuevo 'management' , tenemos que tener empresas que cumplan un fin social y que lo hagan de una manera eficiente y sean competitivas. Esas van a ser las empresas del futuro. Va a ser muy difícil que se contraten procesos repetitivos en el futuro, con lo que necesitamos que incorporen una capa de valor añadido, de tecnología que se traduzca después en líneas de montaje adaptadas a las personas con discapacidad

-¿Qué le parece los fondos público-privados, como los que promueven la Diputación de Bizkaia o el propio Gobierno Vasco, ahora que lo único que hay en el sistema financiero es dinero para prestar?

-En este momento hay financiación suficiente para las empresas. Pero gran parte de esa financiación es especulativa, o de proyectos que no buscan fundamentalmente el arraigo, el asentamiento en un territorio. Lo que podamos hacer para permitir solidez empresarial sin que esté condicionada a la rentabilidad sino al arraigo es bueno.

-El otro día salía a la luz, después de veinte años, el proyecto de coche de López de Arriortúa...

-Es uno de los anhelos que ha tenido siempre el país. No fue el primer intento de tener una empresa así. Bueno, ya tenemos Landaben en Pamplona o Mercedes en Vitoria. La idea de hacer el 'Aurora' sería positivo, pero hoy es más difícil por los volúmenes que exige esa industria. Lo que tenemos que hacer es seguir avanzando en la integración de la industria vasca del automóvil en los principales mercados internacionales con los principales clientes internacionales.

-¿Tenemos hoy nuevos 'Súperlópez' en el País Vasco?

-Iñaki estaba en una posición de privilegio en la industria. Tenemos gente en algunos sitios con responsabilidad internacional aunque no tantos. Sin embargo, no me parece que sea necesario tener muchos, sino que seamos capaces de generar una oferta completa a quienes sí tienen esa capacidad de toma de decisiones. Ahí está la clave.

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