«Resolver problemas de las empresas es lo que más nos gusta»

Nora Etxezarreta posa delante de Goratu, una máquina de mecanizado./Askasibar
Nora Etxezarreta posa delante de Goratu, una máquina de mecanizado. / Askasibar

Las guipuzcoanas Nora Etxezarreta y Nerea Arandia, trabajadoras técnicas de Ibermática y Tekniker, aprecian la creatividad y aprender cosas nuevas a diario

Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Nora Etxezarreta (Ordizia, 1992) y Nerea Arandia (Alegia, 1990) son dos apasionadas de sus respectivos trabajos. Empleadas de Ibermática y Tekniker, respectivamente, representan ese perfil técnico que tanto escasea en Gipuzkoa y además son mujeres, por lo que son un tesoro a salvaguardar debido a la escasa vocación femenina que hay en este sector en Gipuzkoa y en Euskadi.

Etxezarreta, ingeniera industrial en Tecnun, completó su formación con un máster en Electrónica y Tecnologías de la Información en Múnich. Allí estuvo en el CDTM (Center for Digital Technology Management) en un programa de la 'Elite Bavarian Network' que cada semestre selecciona a 25 estudiantes de ámbitos muy variados para trabajar en proyectos reales de tecnologías digitales con empresas como BMW, Airbus, Siemens o Rolls Royce, entre otros. En tierras germanas también trabajó en el 'BMW Digital Innovation Lab' en proyectos de 'Big Data' para la gestión de flotas de coches eléctricos y visión artificial para conducción autónoma. Además, en Siemens se encargó de identificar y evaluar 'start-ups' interesantes para la integración de sus soluciones a las de la firma teutona en las áreas de inteligencia artificial y el internet de las cosas.

Esta joven ordiziarra 'milita' desde hace un año en Ibermática, en el desarrollo de un 'data lake' analítico para la industria que ayude a las empresas a minimizar su tiempo de reacción a partir del análisis automatizado de los datos. Recoge todo tipo de información a partir de la cual las técnicas de analítica avanzada extraen patrones. Explican qué es lo que ha causado un problema y pueden predecir la aparición de déficits de calidad y cuándo una máquina va a fallar. Es decir, dotan de soluciones para mejorar los procesos productivos, lo que redunda en varias ventajas palpables como ahorrar en costes y ser más eficientes.

Las empresas valoran con especial importancia «minimizar el tiempo de reacción», tal y como asegura esta técnica, que aprecia las oportunidades que le brinda su empleo cuando se tiene que reunir con el cliente para entender su problema concreto: «El estar tan pegada a la realidad es muy enriquecedor ya que el desarrollo de estas herramientas ha de estar orientada hacia el uso que le vayan a dar las personas. En este sentido, el 'feedback' de nuestros clientes es necesario, porque son los que más conocen su proceso productivo y cómo los potenciales usuarios integrarían esta herramienta en su rutina diaria. Para proveer al usuario final de conclusiones inmediatas sobre su proceso productivo, humanizar o democratizar la tecnología es en sí mismo un reto donde lo que se conoce como 'experiencia de usuario' (UX) cobra especial relevancia».

Esta profesional de Ibermática, empresa puntera del sector donde trabajan en torno a 3.000 personas, considera que las TIC están en plena ebullición ya que se viene produciendo un cambio de tendencia que a ella le motiva: «La investigación y la vanguardia tecnológica primaban hasta hace poco, pero ha llegado la hora de aterrizar estas tecnologías y de ponerlas al servicio de las personas y de los problemas reales que sufren nuestras empresas».

De su discurso se percibe que le gusta tanto el perfil técnico, que tanto escasea en Gipuzkoa según reivindican las empresas, como el humanista que desarrolla cuando se reúne con los clientes. Es, según confiesa, «una manera de estar muy pegados a la realidad» con herramientas técnicas, porque con el tiempo comprueban que las soluciones propuestas están en marcha con resultados positivos.

De hecho, no titubea cuando revela que puede que su sector haya pecado de mostrar una tecnología muy sofisticada cuando quizá hagan falta técnicas más sencillas que permitan su aplicación en el día a día. De cara a su futuro, prefiere no ir más allá aunque intuye que evolucionará de un perfil más técnico a otro más industrial.

Preguntada por los aspectos que más aprecia de su trabajo, responde que son la «creatividad y que tenga significado. Es decir, que resuelva los problemas reales que se producen en las rutinas diarias de nuestras empresas». «Me motiva e inspira pensar que nuestra herramienta ayuda a nuestros clientes a mejorar su competitividad en este mercado global tan exigente en el que los problemas de calidad o disponibilidad pueden costar mucho dinero». Lo dice con tanto entusiasmo y convicción que recuerda a las personas que dedican su tiempo y alma a ayudar al prójimo, como pueden ser los sectores de la salud y la cooperación.

Electrónica de potencia

Nerea Arandia es la responsable de la línea de especialización de electrónica de potencia de Tekniker.
Nerea Arandia es la responsable de la línea de especialización de electrónica de potencia de Tekniker.

Nerea Arandia, por su parte, es ingeniera de telecomunicaciones por la UPV/EHU y a su currículum se añaden un máster europeo en dirección de proyectos y otro de movilidad eléctrica y almacenamiento de energía que está haciendo en Arrasate. Su primera experiencia profesional se produjo en el departamento de ingeniería de clientes de Euskaltel, más tarde estuvo tres años en Dibal desarrollando software embebido para maquinas de pesaje y etiquetado industrial, y actualmente lleva dos años como responsable de la línea de especialización de electrónica de potencia de Tekniker, donde se dedica a transformar y controlar la energía eléctrica para diferentes aplicaciones: vehículo eléctrico, almacenamiento de energía, energías renovables... También desarrollan hardware y software embebido para el sector médico.

Arandia reconoce que realizan un trabajo técnico, pero ella añade a esa rutina diaria una responsabilidad en gestión –dirige un equipo de entre 6 y 8 personas–, lo que introduce más matices. Esta alegiarra considera «muy gratificante» el hecho de tener que estar continuamente reciclándose. La constante ruptura tecnológica y el alto nivel de innovación que se viven en su sector le parecen todo un reto: «Si hay un momento en el que percibo que no estoy aprendiendo algo nuevo, me baja la motivación».

A modo de reflexión, Arandia comenta que cuando se opta por estudiar este tipo de ingenierías no se tiene muy claro cuál va a ser el destino final. Ella aclara que la vocación siempre ha estado ahí, pero que una vez que concluyó sus estudios asimiló el abanico de oportunidades que se le abrían por delante. Por ello, reivindica que se visibilizen más ejemplos reales. Porque los estereotipos no ayudan: «Se da por hecho que las mujeres vamos a tener menos oportunidades para un puesto de trabajo en la industria. En Tekniker somos un 35% de mujeres pero en el área de las TICs baja al 20%. La barrera puede que esté en la propia educación, desde edades más tempranas. No se hacen muchos esfuerzos para que la rutina laboral sea atractiva. Hay que ser analista de problemas pero con bagaje técnico, porque hay empresas que quieren cambiar pero no saben cómo. Hay retos nuevos cada día y ves que las cosas que haces se aplican luego en el día a día de todos, lo que termina por engancharte. ¿Qué es lo que falta? Visibilizar más los perfiles técnicos y las salidas profesionales».