La rebaja fiscal en Gipuzkoa a las rentas bajas se retrasa por la devolución de maternidad

Padres y madres en una de las fiestas organizadas en Donostia por la asociación de familias numerosas Hirukide. / JOSE USOZ
Padres y madres en una de las fiestas organizadas en Donostia por la asociación de familias numerosas Hirukide. / JOSE USOZ

El coste que va a tener para Hacienda ha enfriado la traslación de la reforma estatal del IRPF | Los territorios vascos quieren cerrar el impacto económico del tributo a las ayudas de las madres antes de aplicar las mejoras ya vigentes en territorio común

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABA

Como aquel que calcula cuánto le puede costar cambiar la cocina y cuando tiene todo planeado para iniciar la obra su coche le dice hasta siempre, las diputaciones vascas han tenido que cambiar el paso en las últimas semanas y priorizar entre dos cuestiones: acelerar el paso para implementar una rebaja fiscal en el IRPF a las rentas más bajas en línea con los beneficios que se han implementado en el resto del Estado o dar una respuesta a las miles de madres que tributaron indebidamente en los últimos cuatro años por las prestaciones de maternidad percibidas de la Seguridad Social. Y no han dudado. Antes de que el fallo del Tribunal Supremo ocasionase un efecto mayor decidieron por unanimidad activar un mecanismo para que las cuantías retenidas sobre esas ayudas desde 2014 sean retornadas en los próximos meses. Los retoques en el IRPF, por tanto, han quedado en un segundo plano para las diputaciones.

Eso no quiere decir que los territorios hayan metido en el congelador ese planteamiento, solo que se lo tomarán con algo más de calma. Si a finales de septiembre cuando el diputado general de Álava, Ramiro González, avanzó que las tres instituciones estaban trabajando en «modificaciones para mejorar el tratamiento fiscal de aquellos contribuyentes que perciben las rentas más bajas», ninguna quiso especificar si ya habían diseñado un calendario para que esa propuesta quedase bendecida en el Órgano de Coordinación Tributaria (OCT) y llegase después a las Juntas para recibir la aprobación de los partidos políticos. Apenas una semana después de esas declaraciones llegó la sentencia del Alto Tribunal declarando exentas del IRPF las prestaciones de maternidad y poniendo en esta disyuntiva particular a las Haciendas forales.

El día 18 del mes pasado las Haciendas confirmaron en el OCT que priorizaban dar una solución a la cuestión de la maternidad y a día de hoy se afanan en calcular cuál será el impacto en sus cuentas de esas devoluciones que deben empezar a acometer en las próximas semanas. Y es que ya son más de 20.000 las peticiones de devolución elevadas por las madres o padres en Euskadi en apenas dos semanas. En Gipuzkoa esa cifra superaba las 5.000 hace ya diez días, siendo casi 20.000 las potenciales progenitoras que pueden solicitar el reingreso de ese tributo.

Todo ello supondrá un impacto económico considerable para las arcas forales. Según estimaciones de UGT Euskadi, las Haciendas vascas deberán devolver alrededor de 69 millones de euros, de los que cerca de 30 serían retornados por el fisco guipuzcoano. De ahí que uno de los principales quebraderos de cabeza de los territorios ahora sea medir la magnitud de la bolsa que deben nutrir para cumplir con ese compromiso adquirido.

Y por si fuera poco, al cambio normativo que se está acometiendo para instaurar la exención del IRPF a las ayudas de maternidad se ha unido esta misma semana el revuelo concerniente al impuesto de las hipotecas. El Gobierno español ha fijado de forma urgente que sea la banca la que abone el impuesto de Actos Jurídicos Documentados, una modificación que también analizan las diputaciones aunque de momento, sin tanto apremio como en el caso del Estado, donde las hipotecas sobre todos los inmuebles están gravadas con el AJD, mientras que en Euskadi la vivienda habitual está exenta de tributación.

Sin calendario

Así las cosas, lo que parecía una prioridad hasta hace un mes para las diputaciones, se ha convertido en un objetivo más modulable para los próximos meses. Tanto el responsable foral alavés como el diputado de Hacienda y Finanzas de Gipuzkoa, Jabier Larrañaga, se han pronunciado en los últimos meses a favor de implementar «mejoras» en el IRPF a las rentas más bajas, en línea con los cambios pactados en el Estado entre PP y Ciudadanos el pasado mes de mayo y que entraron en vigor con la aprobación de los últimos Presupuestos generales. Concretamente, el Parlamento español aprobó, como medidas principales, la elevación del umbral de tributación de 12.000 a 14.000 euros en el IRPF y el aumento del importe de la reducción en la base por obtención de rendimientos del trabajo para los salarios brutos comprendidos entre 14.000 y 18.000 euros. Además de otras deducciones por familia numerosa o por gastos de guardería, entre otros.

Aunque en un principio se podría haber planteado que unos retoques en la misma línea pudieran ser acordados con los mismos presupuestos forales que están ahora en negociación, esa posibilidad se ha abandonado y a preguntas de este medio nadie aclara cuáles serán los nuevos plazos para consensuar una propuesta. No hay en el horizonte un calendario concreto. Por tanto, será complicado que la propuesta sea presentada y aprobada antes de fin de año, aunque nadie quiere descartar esta posiblidad.

Tampoco ayudan a aclarar el panorama las dudas que existen en torno a las prestaciones de paternidad y la posibilidad de que el Supremo también se pronuncie en la misma línea que en el caso de la maternidad. La Agencia Tributaria está a la espera de que el Alto Tribunal aclare esta cuestión ya que siguen gravando esas ayudas, mientras que en Gipuzkoa también esperan ese fallo aunque se hayan declarado exentas desde julio. La preocupación del fisco foral se centra en las posibles devoluciones también de estas retenciones.

Según confirman fuentes forales, en el último mes han llegado decenas de quejas y dudas telefónicas de padres que piden que se les aclare si podrán reclamar también ellos esa devolución. Desde 2017 los padres disfrutan de cuatro semanas de permiso retribuido y solo el pasado año fueron 4.525 los padres en Gipuzkoa que percibieron la prestación. La cuantía media que podrían recuperar estos padres se situaría en el entorno de los 300 o 400 euros, de forma que el 'roto' para el fisco foral, rondaría -solo en 2017- el millón y medio de euros.

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