Decenas de miles de jubilados marchan en las capitales vascas en demanda de unas pensiones «dignas»

Manifestación por unas pensiones «dignas» en Donostia. /MICHELENA
Manifestación por unas pensiones «dignas» en Donostia. / MICHELENA

Ni la aprobación de los Presupuestos, ni la moción de censura presentada por el PSOE hace decaer la presión de los pensionistas vascos, a la cabeza de las reivindicaciones del Estado

PILAR ARANGUREN

En un día loco, muy loco, meteorológicamente hablando, donde las tormentas de lluvia se alternaban a ratos con un sol radiante, los pensionistas vascos no aflojaron su presión ante el Gobieno en defensa de unas prestaciones «dignas y sostenibles en el tiempo». Ni la aprobación de los Presupuestos el pasado miércoles, que recogían un incremento de las pensiones este año y el siguiente del 1,6% y el retraso hasta 2023 de la entrada en vigor del factor de sostenibilidad en virtud del pacto del PNV con el PP, ni la decisión del PSOE de presentar una moción de censura contra el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, enfriaron este sábado los ánimos de los pensionistas, que volvieron a echarse a las calles -fundamentalmente del País Vasco y Navarra, ya que en el resto del Estado la respuesta fue mínima- para reclamar que las pensiones se revaloricen en consonancia con el IPC pero de forma automática y sin estar supeditadas a los vaivenes políticos o a los acuerdos presupuestarios, así como una prestación mínima de 10.080 euros.

Precisamente, los pensionistas ven reforzado su discurso con los últimos acontecimientos. «No queremos que las pensiones estén al albur de las coyunturas políticas; que estén condicionados por los presupuestos que se negocian cada año, sino que se establezca un sistema que garantice unas pensiones dignas a lo largo del tiempo y que sea respetado por todos», señalaban en Donostia los portavoces de la Plataforma de Asociaciones de Mayores de Gipuzkoa (PAMG), que convocó, al igual que las del resto de Euskadi, la cuarta gran marcha en lo que va de año. «Es en el Pacto de Toledo donde se tienen que adoptar esas decisiones», remarcaban momentos antes de que se iniciara la manifestación.

En Donostia se vieron algunas caras conocidas, como la del exjugador dela Real Jesús Mari Zamora

Una protesta que echó a andar a las cinco y media de la tarde desde la plaza Cervantes minutos después de que descargara sobre la capital guipuzcoana una tormenta que entró por el mar y amenazaba con aguar la fiesta reivindicativa a los pensionistas. Pero no fue así. Pertrechados con paraguas, que lo mismo servían para resguardarse de la lluvia que del sol implacable que golpeaba sin clemencia minutos después, miles y miles de pensionistas enfilaron la Avenidad de la Libertad tras numerosas pancartas. En cabeza, los portavoces de las trece asociaciones de pensionistas del territorio, portaban el cartel principal, que rezaba en euskera -detrás había otra en castellano- 'Pentsio Publikoak babestu behar ditugu', 'Ez dugu pentsiorik onartu behar 1.080 euroren azpititk' y 'Ez dugu pentsio pobreak sortzen dituen enplegurik nahi' .

Por detrás se iban incorporando a la marcha otras muchas pancartas de diferentes localidades del territorio, entre ellas, las de los pensionistas de Txingudi, de Lasarte-Oria, Billabona, Pasaia, Donostia o la del barrio donostiarra de Altza. «Hay que mojarse por las pensiones», proclamaba un hombre tratando de animar a las personas que paseaban a esas horas por Donostia a que se sumaran a la marcha. Pero la marea ya se atisbaba multitudinaria.

'Juventud combativa'

Entre silbatos y proclamas, miles de personas -participaron 30.000, según la Guardia Municipal- iban enfilando la Avenida de la Libertad ante el asombro de los viandantes. «No había visto una protesta así de numerosa», señalaba una periodista avezada. 'Pensionistas en lucha, nos han robado la hucha', 'Así, así, ni un paso atrás, esta pelea la vamos a ganar', 'Fraude fiscal, robo social' y 'Hemen bizi, hemen erabaki', eran algunos de los slogan que se escuchaban en los momentos iniciales. Entre los participatentes, la mayoría pensionistas, pero también se veían jóvenes, y caras conocidas, como la del exfutbolista de la Real Sociedad, Jesús Mari Zamara. Los jóvenes se hicieron visibles con una pancarta propia que sobresalía en altura sobre las demás y que rezaba: 'La juventud combativa, con los pensionistas'.

Varios líderes políticos vascos secundaron las protestas al igual que representantes sindicales

La manifestación fue avanzando con la presencia, en un segundo plano, de algunos representantes políticos y sindicales, como los exdirigentes abertzales Joseba Alvarez y Joseba Permach, o la secretaria general de LAB, Garbiñe Aranburu, entre otros.

Para hacerse una idea de lo multitudinaria que fue la protesta, los últimos participantes salieron de la Plaza Cervantes cuarenta minutos después de que arrancara la marcha. Y cerca de las siete de la tarde concluía la manifestación con la lectura del manifiesto en la terraza del Ayuntamiento de Donostia por parte de cinco portavoces de la PAMG.

Un manifiesto en el que se recogían las reivindicaciones que les ha llevado a las calles, como la defensa de las pensiones públicas; ninguna prestación por debajo del umbral de la pobreza; pensión mínima en Euskadi de 1.080 euros; derogaciónd el factor de sostenibilidad y No al empleo precario generador de pensiones pobres.

Tras la lectura del texto, los portavoces recordaron a los manifestantes que se mantendrán en verano las concentraciones y protestas que se realizan, habitulamente los lunes, en las distintas localidades, al tiempo que les conminaron a participar en la siguiente gran marcha que esperan convocar para finales de septiembre, con motivo de la celebración del Día del Mayor el 1 de octubre.

Manifestación en Eibar.
Manifestación en Eibar. / MORQUECHO

La de Donostia no fue la única gran manifestación. Por la mañana se celebraron sendas marchas en Eibar y Vitoria. En la primera participaron unas 2.500 personas en una movilización a la que acudieron vecinos de todo el Bajo Deba. Muchas pancartas, al igual que en Donostia, señalaban la cifra de 1.080 euros como pensión mínima. Entre los participantes había también jóvenes, como es el caso de Urti, de 28 años, que acudía por primera vez. «Son unas reivindicaciones para mi futuro y para los que ya son pensionistas», comentaba.

En Vitoria, participaron unas 4.000 personas bajo las mismas proclamas. En el resto del Estado hubo escasas protestas. En Barcelona salieron a la calle algo más de 1.500 personas.

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