«Con mi pensión tienes que medir mucho el dinero»

Los jubilados de Gipuzkoa están en pie de guerra desde que se anunció el ascenso del 0,25% | Coinciden en que «es un aumento ridículo» y hay quien confiesa que «entre otras cosas, seguimos adelante gracias a los hijos»

Manifestación de pensionistas en Errenteria/Arizmendi
Manifestación de pensionistas en Errenteria / Arizmendi
MACARENA TEJADASan Sebastián

Los jubilados de Gipuzkoa están en pie de guerra. El Movimiento 0,25 ha comenzado. Y con mucha fuerza, además. Desde que el Gobierno anunció que en 2018 las pensiones subirían tan solo el 0,25%, es decir, el mínimo legal establecido, estalló la revolución. Dicen que con razón. Es el quinto año consecutivo en el que la jubilación aumenta únicamente esta cantidad. Algunos afectados han charlado con DV y coinciden en que «no hay derecho a que ocurra esto, algunos subsidios son pobrísimos. Es inhumano».

Los más afortunados tiran como pueden, aunque siempre «mirando el bolsillo», pero también hay quien tiene problemas serios para llegar a fin de mes, haciendo lo inimaginable para sobrevivir con 600 euros en el bolsillo.

Están «hartos» y no se van a quedar callados. Los jubilados de todo Euskadi han convocado manifestaciones masivas en las tres capitales vascas para exigir una pensión digna. Serán el jueves a las 11.30 horas. En el caso de Gipuzkoa, los organizadores animan a que los ciudadanos acudan a la concentración en las inmediaciones del hotel Amara Plaza, en Donostia. Piden una prestación digna mínima de 1.080 euros al mes, muy lejos de lo que reciben en la actualidad. A día de hoy, las pensiones mínimas pueden llegar a ser de 606 si el jubilado tiene 65 años o más y de 565 euros si el implicado es menor de esta edad (en ambos casos con cónyuges no a cargo).

Los datos

Movilización en Gipuzkoa
Cuándo
Jueves 22 a las 11.30 horas.
Dónde
Hotel Amara Plaza, Donostia.
Pensiones
Subida del 0,25%
Es el quinto año consecutivo en el que las pensiones suben el mínimo legal establecido
606 euros
Es la pensión mínima para los jubilados mayores de 65 años con cónyuges no a cargo.
565 euros
Es la pensión mínima para los jubilados menores de 65 años con cónyuges no a cargo

José Fernández, Cipri Queirua y Josean San Román son tres de los protagonistas de esta historia. Sin pelos en la lengua, exponen sus opiniones y vivencias en primera persona.

José Fernández (69 años) se fue de su Soria natal cuando era todavía un niño, y tras recorrer casi medio país se afincó en Donostia, donde lleva «toda la vida, como quien dice». Desde entonces y mientras el soriano dedicaba su tiempo a las labores de calderero -o «chatarrillas», bromea- ha pasado casi medio siglo. «Empecé cuando tenía 14 años, el día de Magdalenas en concreto, y hasta los 59. Tuve suerte, porque me jubilé antes por invalidez. Al poco tiempo cortaron eso y ahora cuesta más que te den la jubilación por este motivo», señala.

Menos poder adquisitivo

Durante la década que lleva de pensionista, asegura que ha notado una potente bajada en su capacidad de adquisición y en otros servicios que se ofrecen a los jubilados, como, por ejemplo, los viajes del Imserso. «Hace tiempo que fui con mi mujer doce días a Ibiza. Este año nos hemos vuelto a apuntar, pero estamos en lista de espera y no sé si nos tocará. La cosa es que ahora los viajes son solo de ocho días, incluso esto ha bajado. Es deprimente», considera.

«Si mi mujer y yo tuviéramos que ayudar a algún hijo no sé cómo nos iría»

«Si mi mujer y yo tuviéramos que ayudar a algún hijo no sé cómo nos iría» José Fernández (69 años)

«Por suerte, solo tenemos que preocuparnos por nosotros dos, pero mi pareja cobra una pensión muy bajita. Si tuviéramos que mantener a algún hijo no sé cómo nos iría, prefiero no pensarlo». José, que como buen donostiarra de adopción es un aficionado a ‘ir de potes’, se lamenta de que ahora «hay que mirar bien lo que te gastas tomando algo. No te puedes desmelenar. Es triste, pero tienes que medir muy mucho dónde y cómo te gastas el dinero. No hay derecho a que ocurra esto, algunas pensiones son pobrísimas. Es inhumano. No sé cómo no les da vergüenza subirnos solo un 0,25% la prestación, que para los que tengan la cantidad más baja es solo un euro más al mes. Hemos luchado mucho para vivir bien y con este aumento tan pobre perdemos todo lo que hemos logrado hasta ahora».

Cipri Queirua (84 años) es una de las numerosas jubiladas que a día de hoy sigue adelante, entre otras cosas, «gracias a la ayuda de mis hijos». A sus 84 años y «por desgracia» viuda, desde enero recibe dos euros más de pensión al mes, cantidad que «no me saca de ningún apuro», suspira. «En nueve años el subsidio me ha incrementado tan solo veinte euros, es ridículo. Lo que cobro es poquito y si además las subidas son tan pobres no es de extrañar que la gente tenga problemas para seguir adelante. Tiramos como podemos», añade.

«Cuando te quedas viuda los gastos de la casa no equivalen a la mitad, pero la pensión, sí»

«Cuando te quedas viuda los gastos de la casa no equivalen a la mitad, pero la pensión, sí» Cipri Queirua (84 años)

A lo largo de su vida, esta mujer de Pasajes San Pedro se ha dedicado a cuidar de sus hijos, de su madre -que estuvo enferma- y de su marido, así como a todo lo relacionado con las tareas del hogar. «Antes, si eras chica, tenías dificultades para trabajar fuera de casa. Así, las pensiones de las mujeres son más bajas que las de los hombres», cuenta. Pero ese no es el único problema con el que se encuentran las pensionistas como Cipri. «Cuando te quedas sola, los gastos diarios, los de los productos básicos, bajan, porque pasas de ser una pareja a solo una persona, pero los gastos de la casa no equivalen a la mitad. Hay que pagar igual y, en proporción, se convierte en más que antes porque te quedas con una única pensión y, además, escasa. Así no se puede», se queja.

En lo relativo al desequilibrio económico, la guipuzcoana no duda en lamentarse de los «altos precios» de ciertos alimentos esenciales, «como el pan o las legumbres». «No es normal que un kilo de lentejas cueste unos tres euros o más, con esta compra me gasto más del dinero que me han subido. Con lo que me han subido la pensión solo me llega para una barra de pan. Hay veces que tienes que privarte de ciertas cosas fundamentales . Esta situación me saca de mis casillas», subraya. «Desde el cambio al euro vivo un poco amargada, todo lo comparo con las pesetas», carcajea, mientras que añade que «me río por no llorar, como diría aquél».

Generaciones futuras

A Josean San Román (70 años) le preocupan más los jóvenes. «Toda esta historia de las subidas mínimas me molesta una barbaridad, pero lo que más me repatea es que está en juego la pensión de las futuras generaciones», afirma. A pesar de que sus hijos tienen su trabajo y «están ya encarrilados, temo por el momento en el que se jubilen», confiesa. «No entiendo cómo puede peligrar el futuro de las jubilaciones cuando en el Gobierno hay dinero para otras cosas. Han hecho gastos inmensos en cosas que no funcionan y se han olvidado de los pensionistas. Es un agravio increíble. No sé cómo no protestamos más».

«Me gustaría dar la paga a mis nietos, pero no siempre se puede, hay que medir el dinero»

«Me gustaría dar la paga a mis nietos, pero no siempre se puede, hay que medir el dinero» Josean San Román (70 años)

Josean ha sido topógrafo durante toda su vida. Detalla que recibe una pensión «media. En principio no tengo problemas para llegar a fin de mes. Aún y todo, en los últimos 18 años mi poder adquisitivo ha bajado mucho. Los precios suben mientras que las pensiones disminuyen».

Pero, ¿cómo influye esto en la práctica? «En mi caso me afecta al tema ocio y viajes, sobre todo. Hay que mirar el dinero mucho más que antes. Para saciar mis necesidades básicas no tengo problemas, aunque sé de gente que lo pasa verdaderamente mal. Hay que mirar el bolsillo para muchas cosas». Otro de los inconvenientes es que caben pocos dispendios: «Me gustaría darles la paga a mis niestos, pero no siempre se puede. Tenemos que luchar por nuestros derechos».