El Gobierno rechaza ahora reformar la pensión de viudedad que cobran 33.000 guipuzcoanos

Manifestación de pensionistas por las calles de San Sebastián./José Mari López
Manifestación de pensionistas por las calles de San Sebastián. / José Mari López

Desautoriza un día después a Octavio Granado, que plantea ligar la prestación al nivel de renta. La propuesta del Secretario de Estado de Seguridad Social suscita diferencias en el Ejecutivo y entre las plataformas de pensionistas de Gipuzkoa

Pilar Aranguren
PILAR ARANGUREN

Ni el Gobierno como tal, ni las diferentes asociaciones de pensionistas se esperaban que una vez finiquitado el Pacto de Toledo y a escasas semanas de que se celebren las elecciones generales, el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, se descolgara en un foro sobre pensiones con una propuesta para modificar algunas cuestiones que considera necesarias. Entre ellas, planteó una reformulación de las prestaciones de viudedad, de modo que estén condicionadas al nivel de renta familiar. El planteamiento cogió desprevenido al Gobierno, que no tardó ni un día en desautorizar a Granados, pero también a los pensionistas, entre ellos a los guipuzcoanos, que han acogido la propuesta con opiniones encontradas.

La propuesta de Granado iba dirigida sobre todo a las pensiones de viudedad que perciben los hombres si sus rentas son elevadas. «Que alguien que cobra cinco veces más que su cónyuge y se queda viudo siga cpercibiendo una pensión de viudedad de forma vitalicia es muy discutible», apuntó. En cualquier caso, explicó que de llevarse a cabo esta reforma afectaría solo a las nuevas pensiones, nunca a las que ya están en vigor, y que se haría con cautela. Además, precisó que a las actuales beneficiarias lo único que van a hacer es «mejorarles su prestación».

La propuesta generó un gran revuelo y obligó a la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, a salir ayer al paso. «Rectifico totalmente la idea de que el Gobierno vaya a modificar en absoluto nada de las pensiones de viudedad», dijo tajante durante un acto en Guadalajara. Es más, se mostró partidaria de seguir subiendo estas prestaciones, de las que se benefician más de 2,3 millones de personas, el 90% de ellas mujeres. En Gipuzkoa, a cierre del año pasado 30.183 pensiones de viudedad eran percibidas por mujeres y 2.947 por hombres. «Si acaso, lo que nos tenemos que plantear es, sobre todo para las pensiones de viudedad más bajas, seguir en la senda de subir un poquito más las mínimas y tirar de ellas hacia arriba», defendió la ministra, mientras recordaba que la cuantía media de estas prestaciones es de 708 euros al mes.

Agijupens ve «razonable» la propuesta, mientras Duintasuna defiende que sean acumulables

Valerio se jactó de que lo que ha hecho el Gobierno socialista este año es aumentar todas las pensiones por encima del IPC previsto –puesto que finalmente la revalorización fue del 1,7% con carácter general y del 3% para las más bajas– y, además, «se ha subido más» para aquellas viudas mayores de 65 años y que no tienen ninguna otra renta, puntualizó la ministra, en referencia al alza de la base reguladora del 52% al 60% para casi medio millón de mujeres, con lo que sus ingresos se elevaron casi un 15%, algo que, no obstante, ya estaba aprobado en 2011.

La ministra de Trabajo apuntó que lo que hará su Ejecutivo es seguir subiendo las pensiones en general, «sobre todo las más bajas y también las más bajas de viudedad». A este respecto, garantizó que, si el PSOE se mantiene en La Moncloa tras las elecciones, «como poco» crecerán cada año el IPC real, tal y como han hecho en 2018. Otra cosa que quiso dejar clara Valerio es que no llevarán a cabo una reforma unilateral de las pensiones como la que hizo en 2012 el PP, argumento por el que también justificó su negativa a aprobar una revalorización por ley en función de la inflación y la derogación del factor de sostenibilidad, algo que le demandan los sindicatos.

Pensionistas

A la sorpresa del Gobierno por la propuesta se sumó también la de las plataformas de pensionistas, que a requerimiento de El Diario Vasco valoraron el planteamiento de forma muy dispar. Jose Agustín Arrieta, presidente de Agijupens –aglutina a los horgares de jubilados–, lo ve «razonable, porque no tiene sentido que personas con salarios o jubilaciones altas, como puede ser de 2.600 euros, reciban también la prestación de viudedad». Es más, considera que «quien cobra una pensión máxima –por jubilación– no puede percibir ninguna cuantía por otra pensión».

Arrieta recuerda que prácticamente uno de cada cuatro euros que gasta la Seguridad Social se destina a las prestaciones de viudedad y que el déficit del sistema podría llegar este año a 100.000 millones, por lo que se requieren medidas para garantizar la sostenibilidad del sistema. Pero apunta que la propuesta de Granado «tendrá que estudiarse en el Pacto de Toledo y pasarlo después al Gobierno central».

El presidente de Agijupens destaca que «hasta ahora, la pensión de viudedad tiene todo el sentido para cubrir las situaciones de gente sin renta o con rentas bajas. Entiendo que la apuesta social debe ir por subir las pensiones bajas y de viudedad». Pero Arrieta advierte del peligro de que medidas como ésta, dirigidas a las nuevas pensiones, «puedan servir para de una manera camuflada intentar eliminar dichas pensiones, lo que sería vergonzoso».

Maritxu Serrano, portavoz de la plataforma Duintasuna, se muestra, sin embargo, totalmente contraria a la propuesta de Granado. En primer lugar, subraya que se trata de un planteamiento que no tiene ninguna validez ejecutiva porque el Parlamento está disuelto. En cualquier caso, deja claro que las prestaciones deben ser «acumulables» tanto para las viudas como para los viudos, eso sí, respetando los criterios que marca la propia Seguridad Social, que establece unos límites.

En Gipuzkoa, 30.183 pensiones de viudedad son percibidas por mujeres y 2.947 por hombres

Duintasuna defiende que el sueldo diferido, es decir, la pensión que se cobre, sea del 100%, por lo que reclaman que la base reguladora de las pensiones de viuededad se eleven del 60% actual a ese 100%. Finalmente, Serrano insiste en la idea de que no es problema de «falta de fondos, porque sí los hubo para rescatar a la banca, sino de vías de financiación», y aboga por recurrir a los presupuestos o a la fiscalidad.

Fernando Arozena, uno de los portavoces de la Plataforma Txingudi, no se pronuncia sobre la propuesta concreta de Granado, «porque hablar de un tema particular no nos parece importante». «Lo realmente importante –subraya– es que se abra la negociación para abordar todo lo relacionado con las pensiones de miseria que hay, entre ellas las de viudedad». Apunta que cuando haya propuestas concretas sobre la mesa, las valorarán.

«Es razonable, pero será difícil concretar los niveles de renta»
Elisabet Errandonea.

Elisabet Errandonea, profesora de la Facultad de Relaciones Laborales de la UPV/EHU y experta en pensiones, considera «razonable» el planteamiento de Ocatovio Granado. «Aunque se trate de un porcentaje minoritario de pensiones, la Seguridad Social no debería permitir que personas con rentas elevadas perciban pensiones vitalicias en las mismas condiciones que las personas que perciben pensiones de viudedad como fuente principal de ingresos», destaca.

La experta recuerda que el objetivo inicial de la pensión de viudedad era cubrir la situación de necesidad económica surgida al fallecer el cabeza de familia, e aquel entonces los hombres. Apunta que la realidad social ha cambimado mucho con incorporación de las mujeres al mercado laboral. Sin embargo, señala que los datos ponen de manifiesto una importante brecha salarial, un mayor desempleo, una significativa segregación de las mujeres en el empleo... que se traducen en menores ingresos económicos y unas pensiones por derecho propio más reducidas. Añade que según datos de la Seguridad Social referidos a este pasado mes de febrero, más del 92% de perceptoras son mujeres, la pensión media es de 725 euros y un 30% de las pensiones de viudedad perciben complementos por mínimos.

Errandonea recuerda que la pensión de viudedad es compatible con otras como la de jubilación y con las rentas de trabajo, lo que hace que personas con ingresos elevados puedan compatibilizalas con las de viudedad. Apunta que éste sería el caso al que alude la propuesta de Granado. «Se considera que en estos casos la protección actual que da la pensión de viudedad no está justificada, y que no debería otorgarse el derecho a percibir esta pensión a partir de ciertos niveles de renta o que, en este caso, la pensión no debería ser vitalicia».

Pero la experta ve «más difícil que se pueda concretar esa vinculación de la pensión de viudedad con los niveles de renta. «¿Con qué niveles sería incompatible? ¿Qué rentas se van a tener en cuenta? ¿Será una incompatibilidad total o parcial? Si en estos casos la pensión deja de ser vitalicia, ¿qué duración tendrá?», se pregunta.