Los 106 euros de Lourdes, los 88 de Iñaki o los 74 de Maite no van a detener a los pensionistas

Los pensionistas guipuzcoanos reunidos por DV siguen defendiendo que seguirán con sus movilizaciones. / ARIZMENDI
Los pensionistas guipuzcoanos reunidos por DV siguen defendiendo que seguirán con sus movilizaciones. / ARIZMENDI

Los perceptores de Gipuzkoa no cesan sus reivindicaciones pese a cobrar la revalorización | No dudan en calificar de «limosna» la 'miniextra' recibida por los atrasos de los primeros siete meses y anticipan que el otoño «será caliente»

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABA SAN SEBASTIÁN.

Entre las decenas de turistas que paran delante de la catedral del Buen Pastor para fotografiarse -en forma del 'selfie' o a lo tradicional- destaca un grupo de media docena de jubilados. Sin cámaras, de espaldas a la construcción y con un puñado de papeles en la mano da la sensación que intercambian cromos como los niños a la salida del colegio. Al aproximarse el redactor, se da cuenta de que lo que parecían documentos sin importancia son cartillas de ahorro, resguardos bancarios, tarjetas de crédito y comunicaciones de la Seguridad Social. «Una miseria, igual la tuya que la mía», admite uno de ellos. Ninguno le lleva la contraria. Todos esperaban que el viernes, día 27, el compromiso presupuestario del Gobierno central tomase forma y pudieran comprobar cómo en sus cuentas habían ingresado los atrasos de la revalorización de las pensiones de los primeros siete meses del año, más la paga extra de julio.

No hubo suerte. Algunos todavía a media mañana esperaban que sus bancos les actualizasen la cartilla con la 'minipaga'. Otros, ya la habían recibido, aunque «ninguno con el entusiasmo que cree el Gobierno que íbamos a tener por ello». El errenteriarra Alfredo Rodríguez es el que ha percibido la compensación más alta, concretamente 170,9 euros, casi 50 euros por encima de la media guipuzcoana, según los datos que maneja la Seguridad Social. Su pensión asciende a 1.582 euros, pero no por ello es ajeno a las reivindicaciones ni las movilizaciones que llevan celebrándose todo el año en las distintas localidades del territorio. «No podemos dejar solos a los pensionistas más pobres, a las viudas... Debemos estar todos juntos», describe.

A su discurso asienten Maite, con una pensión de 693 euros; Lourdes, que percibe una nómina de 987,4 euros; Isabel, con una mensualidad de 639; Agustín, con una de 776, e Iñaki, con una nómina de 839 euros pero con una chapa reivindicativa en contra de unas pensiones por debajo de los 1.080 euros. «Esa debe ser la mínima, no pelearnos por 10 o 12 euros al mes», describe este donostiarra que lleva 14 años jubilado y que «he cotizado durante 45 años».

Estos cinco pensionistas han percibido una compensación de entre los 72 y los 106 euros de media por los atrasos de la revalorización de las pensiones al pasar del 0,25% anterior al 1,6% aprobado en los Presupuestos del Estado. Todas ellas, cuantías por debajo de la media del territorio y que apenas supondrán, a partir de ahora, entre 9 y 12 euros más al mes en su nómina -desde agosto la mensualidad ya incluirá esa subida-. «Ese dinero, como ha llegado se va, ya que tengo que pagar 100 euros de hipoteca», explica el propio Iñaki.

No es el único que tiene cargas económicas, que empiezan por la hipoteca, siguen por la tasas como la de basura, la luz, el agua, el copago de medicamentos... «Es que creen que cuando pedimos una pensión media superior a los 1.080 euros es para gastárnosla en vicios y no es así», subraya Agustín Celihueta. «Los menos de 70 euros que voy a ingresar van directamente a pagar el 'déficit' que tengo con el banco», explica con una sonrisa Isabel Maestrojuán.

«No creo que piensen que con esto nos vamos a ir al Caribe de vacaciones», añade Lourdes Zuñiga. Confiesa que con su pensión, inferior a los mil euros han «tirado para adelante» en su hogar durante la crisis, cuando su hija y el marido de ésta estaban en paro.

Seguirán en la calle

Los pensionistas han tomado la calle y, de momento, no piensan apartarse del camino. «Hemos estado callados durante mucho tiempo, pero una vez que hemos despertado, no vamos a parar aquí», explican a una sola voz estos retirados que forman parte de las más de 156.000 pensiones en Gipuzkoa que abona a día de hoy la Seguridad Social.

«Con estas medidas improvisadas en los Presupuestos lo único que han hecho es intentar pararnos, pero solo con migajas no lo van a conseguir», advierte por su parte Jokin Uranga, pensionista irundarra que acude junto a su compañera de plataforma Sole Aguirre a comprobar si le han ingresado el atraso de la revalorización a una sucursal de la ciudad fronteriza. «Nuestra generación ha peleado siempre. Por convenios y por todo. Y aunque hemos ganado una pequeña batalla, vamos a seguir dando guerra», apoya Sole con sus palabras. Ella ha comprobado que a su pensión de 809 euros le corresponden atrasos de 12 euros al mes. Una «pequeña victoria» con la que espera «que también los jóvenes se den cuenta que peleando se consiguen cosas».

De pelea también saben mucho las donostiarras Maite Arregui y Lourdes Zuñiga. «Alguna vez corrí delante de los 'grises' y también me arrastraron cuando nos manifestamos en otras huelgas, así que ahora no creo que tengamos miedo a nada», explica Maite.

Revertir el factor de sostenibilidad, acabar con la brecha salarial también en las pensiones, sobre todo mejorando las nóminas de las viudas, o que la RGI no sea impedimento para que las mejoras planteadas en los Presupuestos lleguen a todos los perceptores, esas son algunas de las reivindicaciones que seguirán reclamando semana tras semana y tras las vacaciones en lo que esperan que sea un «otoño caliente». Y en primer plano, sobre todo en las movilizaciones de Donostia convocadas por Duintasuna, la petición de establecer una pensión mínima en Euskadi de 1.080 euros, como recomienda la carta de derechos europea. «Que no nos engañen en el Gobierno Vasco, porque sabemos que eso es posible», advierte Agustín Celihueta. También saben que las elecciones forales están a la vuelta de la esquina pero advierten de que no quieren ser utilizados con promesas vanas en la lucha entre partidos previa a los comicios.

Y es que otro de los factores que ha avivado la movilización de los pensionistas es que el colectivo debata cuestiones referentes al sistema, a las políticas, a la financiación... «Nos han surgido muchas cuestiones y las estamos tratando de resolver leyendo, aprendiendo y debatiendo», describe Alfredo Rodríguez. De ahí que tengan claro que no comparten «ese invento de Rementeria de reforzar las EPSV» y concluyen lanzando una pregunta a la clase política: «¿Serían ustedes capaces de vivir un mes con una pensión inferior a los mil euros?».

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