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Mikele Onandia, Maider Añorga y Maite Zulaika, que trabajan en el Hospital de Pakea, en San Sebastián, junto a Nacho Lekunberri, director gerente de Mutualia. Iñigo Royo
Mutualia

«Nunca jamás me ha llamado una empresa para dar un alta»

Mutualia, que prevé construir un nuevo hospital Donostia en el que invertirá 17 millones de euros, lamenta que «la sociedad no nos conoce»

Julio Díaz de Alda

San Sebastián

Lunes, 24 de noviembre 2025, 00:05

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Nacho Lekunberri, director gerente de Mutualia desde 2015, se esmera en explicar qué es una mutua; una figura que, reconoce, tiene mucho más de público que de privado debido a su dependencia de la Seguridad Social para casi todo. Una institución, lamenta, que no es todo lo conocida que debería ser y que, sin embargo, tiene una importancia capital, tanto en el ámbito médico de los trabajadores como en el laboral. Máxime, cuando está de plena actualidad el absentismo, fenómeno que en Euskadi ofrece niveles récord y que, señala Lekunberri, es algo «propio de sociedades avanzadas y ricas que debe gestionarse, pero no con buenismo ni poniendo un fisioterapeuta en las empresas». «Es un problema de todos que no se puede achacar en exclusiva a nadie», reflexiona el directivo.

Lekunberri, que el mes que viene está previsto que deje su actual responsabilidad para volver a ser gerente adjunto y dar paso a Lourdes Gondra, actual directora de servicios corporativos de Mutualia, desvela que la entidad va a levantar un nuevo hospital en Donostia (en la zona de Miramon, justo frente a Fabrika) en el que invertirá 17 millones de euros y que está previsto que funcione a comienzos de 2028. «Ya hemos comprado la parcela y estamos pendientes de los papeleos habituales con el Ayuntamiento», apunta.

La cifra

22 millones de euros

es el gasto que Mutualia, con 18 centros operativos en Euskadi, realiza cada año en proveedores vascos, el 73% del total.

El origen de las mutuas hay que buscarlo a comienzos del siglo pasado, en 1900, al calor de la Revolución Industrial cuando se publica la Ley de Accidentes de Trabajo y se responsabiliza a los empresarios de esa cobertura. Pasa el tiempo y en 1966 las mutuas (en Euskadi existían La Previsora alavesa, la primera de toda España pues nació aquel mismo año 1900; la Mutua Vizcaya Industrial y la guipuzcoana Pakea, que se unieron en 2007) se integran en el sector público como asociaciones sin ánimo de lucro bajo la figura de 'colaboradoras' de la Seguridad Social, a la que aportaron todos los hospitales y los recursos que no tenía el Estado.

En 1966, además de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales se hicieron cargo también de la gestión económica de las contingencias comunes (el pago de la baja, aunque siempre con dinero de la Seguridad Social, salvo los primeros 15 días, a cargo de las empresas).

Ficha

  • Origen: Mutualia es la suma de La Previsora alavesa, Mutua Vizcaya Industrial y la guipuzcoana Pakea.

  • Plantilla: La media del pasado año 2024 fue de 646 personas, con un porcentaje femenino del 73,2%.

  • Personas protegidas: Da cobertura a 420.235 personas en Euskadi, el 46,24% de los trabajadores.

«Nadie sabe lo que es una mutua, ni que a mí no me pagan por ganar dinero. No nos conocen. Nos ponen de cicateros con las bajas y de tener interés económico y nada más lejos de la realidad», sentencia.

«El dinero sale de las cuotas de la Seguridad Social», insiste Lekunberri, que resalta que «lo único que hacemos es administrar esos fondos con lealtad y pensando en el bien común, en el bien de todos». «Nos podemos equivocar, pero los criterios son siempre el médico y el jurídico», añade. «Nosotros aportamos valor a la sociedad, generamos bienestar y salud, y lo hacemos siempre con transparencia», explica.

Sistema imperfecto

«Aquella integración en la Seguridad Social se hizo mal, y se ha publificado demasiado la gestión de las mutuas perdiendo la flexibilidad y la eficiencia que dan el sector privado», critica abiertamente el ejecutivo, que apoya su discurso en varios ejemplos. Así, explica que Mutualia se ve inundada de burocracia pues «al contratar a un proveedor tenemos que hacer una licitación, lo que nos ata por completo».

De la misma forma, apunta que «la subida de los sueldos la fija Hacienda; la misma que la de los funcionarios, y con una tasa de reposición de uno a uno». «Así no puedo premiar a nadie ni actualizar organigramas», afirma. «Al comité le digo que proteste en la puerta del Ministerio de Hacienda», dice.

Al hablar del absentismo Lekunberri asegura que «nunca jamás me ha llamado una empresa para dar un alta. Al revés, sí me han llamado alguna vez para interesarse por un tratamiento o una prueba médica, para acelerarla, siempre en beneficio del trabajador».

Bogalaris

Mutualia, incide su máximo responsable, tiene marcada a fuego la 'cultura de las personas' y lleva a cabo iniciativas «reales» para promover valores en toda su estructura. Así, mantiene abierto desde hace años el llamado 'Proyecto Boga', desde el que «todos los jefes y todos los empleados que quieran, siempre que se responsabilicen, puedan formarse y mejorar como profesionales».

«Recibimos formación de Fabrika (Adegi) y de otras entidades, y potenciamos el liderazgo y la participación en la gestión estratégica para generar cantera desde la que crecer», afirma.

«Tenemos apuntados doscientos bogalaris, y si alguien propone una proyecto de mejora, lo tomamos siempre en serio y se le apoya para sacarlo adelante. Así trabajamos asuntos como la ética, la diversidad, la sostenibilidad, el euskera o la innovación», concluye.

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