Muebles Stua apuntala su crecimiento con una nueva planta en Astigarraga

El nuevo pabellón, donde de momento solo se ha trasladado parte de la maquinaria, dispone de 9.000 metros cuadrados. / LUSA
El nuevo pabellón, donde de momento solo se ha trasladado parte de la maquinaria, dispone de 9.000 metros cuadrados. / LUSA

La firma ha invertido 4 millones de euros en una fábrica de 9.000 metros cuadrados, triplicando el tamaño de la factoría actual

Fernando Segura
FERNANDO SEGURA SAN SEBASTIÁN.

La industria guipuzcoana del mueble ha sido un puntal básico para la economía guipuzcoana, pero la crisis económica pasó por encima del sector como una apisonadora. La caída de Xey ha sido la más sonada, aunque no la única, porque decenas de empresas y talleres más pequeños han sucumbido silenciosamente en los últimos diez años.

No obstante, algunas firmas capearon la caída brutal de ventas y siguieron invirtiendo. Este es el caso de Stua, que acaba de ampliar su fábrica de Astigarraga con una enorme nave de 9.000 metros cuadrados, triplicando la superficie de la planta que ha venido utilizando hasta ahora. La nueva instalación, que sorprende por su impoluta blancura tanto por fuera como en el interior, se encuentra enfrente de la antigua, que seguirá operativa, de manera que forman un conjunto fabril de primer orden.

Jesús Gasca fundó la firma en 1983. Él, junto a su hijo Jon, diseñan unos muebles que se encuentran en edificios emblemáticos, como el Guggenheim de Nueva York, la sede de Google en California o la Universidad de Viena (Zara Hadid). Su impronta también se deja ver en Gipuzkoa, por ejemplo, en el restaurante Akelarre, la sede de Orona o en el Basque Culinary Center. No en vano Stua recibió en 2009 el Premio Nacional de Diseño, en reconocimiento a su trayectoria.

Exporta el 85% de su producción, con EE UU, Alemania y Reino Unido como principales destinos

Jon explica que la construcción de la nueva planta, en la que han invertido 4 millones de euros, se debe a la necesidad de disponer de más espacio. «La fabricación del último sofá ha necesitado una superficie de 1.000 metros cuadrados, de manera que tuvimos que librar espacio en la fábrica antigua para poder desenvolvernos. Cada vez que teníamos que producir una mesa, nos encontrábamos con escasez de sitio. Decidimos levantar un nuevo pabellón para no seguir perdiendo tiempo en estas cuestiones».

El edificio, además de disponer de dos plantas para la fabricación de muebles, cuenta con un almacén robotizado con capacidad para 5.000 palés. De esta forma, se automatiza la labor de almacenaje y recogida de los productos, para su posterior carga en camiones.

Stua exporta el 85% de su producción. Desde siempre ha sido una empresa volcada en el exterior, de ahí que esquivara la crisis con cierta facilidad. «El mercado español prácticamente desapareció -explica Jon-, así que profundizamos en nuestra vocación exportadora. Además, al ser una empresa pequeña, nos fue más fácil soportar la situación». Los principales mercados se encuentran en Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y los países escandinavos.

El escaparate de las ferias

Pero, ¿cómo ha conseguido una pequeña empresa de Astigarraga introducirse en algunos de los edificios más emblemáticos del mundo? Jon explica que el canal principal son las ferias. «Todos los años vamos a la de Milán, un referente para las mejoras tiendas del mundo. Hemos estado presentes allí desde hace treinta años, consolidando una importante base de clientes. Tenemos distribuidores en Estados Unidos, Londres, Holanda...».

Esta apuesta por la internacionalización ha ido pareja a la del mueble de diseño. «Nos hemos hecho un hueco gracias a que tenemos una colección pequeña, pero muy consistente. Ofrecemos pocos modelos, pero en cada uno de ellos intentamos aportar algo. Las piezas las diseñamos mi padre y yo de manera que, al no depender de gente externa, conocemos nuestras fortalezas y debilidades».

El futuro pasa por seguir creciendo, aunque de manera ordenada. Jon Gasca señala que la previsión es incrementar la facturación en torno a un 8% anual. También entrarán en nuevos mercados. Recientemente han incorporado Rusia a la lista de países receptores de sus muebles. En cuanto al empleo, la firma ha ido creciendo en los últimos años hasta sumar una plantilla de 35 personas. «Hemos incorporado trabajadores incluso durante la crisis», señala Jon Gasca.

El futuro pasa por firmar contratos que permitan a Stua seguir presente en edificios de 'marca'. Jon subraya que esta apuesta por los proyectos singulares no debe hacer olvidar que una parte esencial del negocio radica en las ventas destinadas a viviendas. «Somos flexibles. Fabricamos 400 sillas para un auditorio o una mesa que irá a una casa particular. La mitad de nuestros muebles se venden a hogares».

La ampliación de Stua es un reflejo del momento 'dulce' que vive el sector del mueble guipuzcoano. Parte de la producción ya se ha trasladado a la nueva planta. Se espera que adquiera velocidad de crucero en verano. Además de la faceta fabril, la nave acogerá un museo en el que se mostrará la trayectoria de la firma, un periplo que arrancó hace tres décadas cuando el fundador, Jesús Gasca, diseñó el primer mueble, una silla plegable.

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