Mercedes prevé parar la producción cinco días en octubre por la incertidumbre de los coches diésel

La fabricación de vehículos diésel en Mercedes-Vitoria puede suponer un 85% del total de producción, frente a un 15% de gasolina./B. CASTILLO
La fabricación de vehículos diésel en Mercedes-Vitoria puede suponer un 85% del total de producción, frente a un 15% de gasolina. / B. CASTILLO

La planta pronostica un descenso de pedidos en un mercado convulso por el polémico impuesto y las emisiones de gas, y podría dejar de fabricar hasta 7.000 vehículos

Juan Carlos Berdonces
JUAN CARLOS BERDONCESVITORIA.

Las consecuencias de la incertidumbre que rodea en los últimos meses a los vehículos diésel también va a tener un impacto directo en planta de Mercedes Benz en la capital alavesa. Ahora mismo en el mercado automovilístico este tipo de coches está señalado de manera negativa y se aprecia en el descenso de sus ventas, mientras crecen de manera notable las de modelos de gasolina. Además, el Gobierno de Pedro Sánchez decidía esta misma semana imponer un impuesto al diésel, un combustible «altamente contaminante», en palabras del presidente socialista.

Y ante este escenario de incertidumbre, en la factoría vitoriana van a tomar medidas. Prevén una parada de la producción durante cinco días en octubre, en principio del 8 al 11 y también el 15 -la actividad se suspenderá diez jornadas consecutivas si se incluyen los dos primeros fines de semana del mes y el festivo día 12-.

Aunque las fechas todavía no han sido confirmadas, y precisamente desde diferentes sindicatos criticaban ayer que la dirección todavía nos les hubiera concretado nada y que en los últimos días la información haya partido desde algunas empresas subcontratadas por Mercedes y que también se verán afectadas en su producción por el parón en la multinacional alemana. Esas centrales apuntaban, asimismo, a otro posible parón a final de año.

La empresa tiene medidas de flexibilidad sin la necesidad de tener que aplicar ningún tipo de ERE PARADA TÉCNICA SIN ACTIVIDAD

Predominio de los diésel

En la factoría, en la que trabajan alrededor de 5.600 personas, la proporción de vehículos diésel que salen de la línea de montaje es muy superior a los de gasolina -85% frente a 15% en grandes cifras-, que prácticamente sólo se fabrican para EE UU o Asia. Europa, que supone el 80% del mercado de la Vito y la Clase V 'made in Vitoria', ha estado siempre apostando por el diésel. Pero esta tendencia parece estar cambiando y en Mercedes reconocen que puede haber un descenso de esos pedidos. Según diversas fuentes consultadas, la caída en la producción podría ser de hasta 7.000 vehículos, un 4% del total.

Esto obligaría a la compañía a proponer a su plantilla medidas de flexibilidad como la de parar la producción sin necesidad de aplicar ningún tipo de expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) como sí ha ocurrido en la planta navarra de Volkswagen, en Landaben. En ese caso, como en el Seat Martorell, la falta de suministro de motores diésel ha obligado a parar la actividad en septiembre.

Mercedes ya parece haber resuelto, o está en vías de hacerlo, la petición que le hizo la Oficina Federal de Vehículos a Motor de Alemania para revisar 25.000 vehículos fabricados en las instalaciones alavesas por contar, presuntamente, con un sistema para la manipulación de emisiones de gases contaminantes -los motores se producen en Renault en Valladolid-. Pero el protocolo WLTP, una nueva normativa sobre emisiones de gases que entró en vigor el pasado día 1, está afectando al mercado de los motores diésel.

Récord pese a todo

Y por si estos vehículos no estaban ya marcados lo suficiente -en ciudades alemanas como Fráncfort o Stuttgart hay determinados coches diésel que tienen prohibida la circulación-, el Gobierno de Sánchez decidia imponer un impuesto, a pesar de que la ministra de Industria calificara la medida de «globo sonda»; aunque la medida partió en julio de la titular de Transición Ecológica, a favor de elevar la fiscalidad del diésel hasta equiparar su precio al de la gasolina.

La decisión de Mercedes-Vitoria de paralizar la actividad es un hecho novedoso en los últimos ejercicios, ya que hay que remontarse a 2013, cuando todavía se apreciaban las consecuencias de la crisis económica, para los últimos expedientes temporales de empleo.

Pero desde 2014 la producción en la factoría ha crecido de manera considerable hasta encadenar año tras año un récord de producción de vehículos. De hecho, también para este 2018 está prevista la cifra máxima hasta la fecha, 160.000 -antes de la posible caída de pedidos-, 10.000 más que los producidos en 2017.

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