2019, un año para extremar las precauciones en los mercados

2019, un año para extremar las precauciones en los mercados

Tras un turbulento 2018, el nuevo ejercicio no se presenta mucho más tranquilo y los expertos animan a ser prudentes y selectivos

CRISTINA VALLEJOMadrid

Muy pocos lo hubieran podido imaginar hace doce meses, pero el año que despedimos acaba con más del 80% de los activos en pérdidas, como han consignado Deutsche Bank o Algebris Investments. Los mercados, por tanto, como apunta Alberto Gallo, de Algebris Investments, se han comportado peor que la economía ante la perspectiva de una desaceleración del crecimiento. Ahora la gran incógnita está en saber qué escenario se encontrarán los inversores en 2019. Y Gallo plantea tres posibles.

En primer lugar, el base, según el que continuará la divergencia de crecimiento global a favor de EE UU, China seguirá desacelerándose, lo que arrastrará a otros emergentes, y una Europa expuesta a riesgos políticos como el 'brexit' o las elecciones de mayo. En segundo lugar, el positivo, que se haría realidad si hay una reversión en las tensiones comerciales entre China y EE UU, lo que daría lugar a una nueva convergencia en el crecimiento mundial.

El negativo pasa porque haya un evento disruptivo, como una recesión global o un sobrecalentamiento de la economía americana que lleve a la Fed a sobrerreaccionar y a endurecer en demasía las condiciones financieras. Gallo cree que los miedos a una recesión son exagerados. Así, confía en una recuperación. Pero avisa de que el momento y su velocidad dependerá de lo que hagan los bancos centrales y cree que ayudaría que la Reserva Federal se tomara un respiro en las subidas de los tipos de interés y que el BCE continúe con sus mensajes conciliadores.

Claves y decisiones

Los analistas de Unigestion apuntan las claves del año: una política monetaria más severa, una estabilización del crecimiento, un repunte de las expectativas de inflación y unos beneficios empresariales fuertes, pero menos de lo que las estimaciones adelantan. A partir de ahí, creen que, en cuanto a activos, en renta fija hay que reducir el riesgo de duración; en bolsa, esperar retornos positivos, pero bajos; y que, más que direccionales, los inversores han de analizar oportunidades relativas, es decir, jugar unos activos contra otros. Asimismo, esta firma cree que la situación económica y financiera no va a hacer posible mantener el mismo nivel de riesgo en la cartera durante todo el año: habrá que ser activo en la gestión.

Ronald Temple, de Lazard AM, añade otro matiz: «Deberíamos advertir que en este punto del ciclo los inversores deberían aprovechar las oportunidades para mejorar la calidad de sus posiciones, centrándose en la valoración y en sólidos fundamentales como los altos rendimientos del capital, balances saneados y un flujo de caja potente». En la misma línea, David Bailin, de Citi Private Bank, dice: «Este contexto, con crecimiento económico y de los beneficios, pero con riesgos, es el idóneo para mejorar la calidad de sus portfolios, tanto en renta fija como en bolsa». Y pone ejemplos: en bolsa, sectores defensivos, como el salud; y en cuanto al crédito, lo acertado sería tener menos exposición a la deuda de alto rendimiento o a calificaciones BBB.

Otra advertencia desde Amundi: «Los inversores tendrán que estar vigilantes para aprovechar las oportunidades, mientras que, al mismo tiempo, tendrían que estar preparados para posibles signos de deterioro, sobre todo en la segunda parte del año». Los analistas de Natixis también creen que hay que primar calidad, betas bajas y 'momentum', ya que ello ayuda a protegerse de la volatilidad: esta firma anticipa movimientos bruscos en los precios de los activos.

Barclays, como los expertos de Citi, pone ejemplos sobre el posicionamiento que se ha de tener por activos: «Recomendamos estar sobreponderados en deuda americana de calidad sobre las acciones globales; los inversores que esperan que las acciones europeas se recuperen contra las americanas o que las emergentes reboten con fuerza van a sentirse probablemente decepcionados».

¿Qué hacer en Bolsa?

Mark Burgess, de Columbia Threadneedle Investments, plantea que la cuestión que se dirime ahora es si la última corrección marca el final del ciclo. Y afirma: «No creemos que este final sea inminente. El crecimiento de los beneficios empresariales sigue vigente y las valoraciones parecen atractivas en comparación con sus medias históricas y con unos datos favorables. Por consiguiente, el reciente retroceso del mercado es una oportunidad». «Una corrección como la que acumulan las Bolsas, del 20%, ya es suficiente en un escenario sin recesión», añade Óscar del Diego, de Ibercaja Gestión.

Burgess añade que su aproximación a la renta variable sería selectiva y defensiva: el escenario es favorable para los inversores que saben identificar acciones que cotizan por debajo de su valor intrínseco. Los analistas de Amundi señalan que en un contexto de ralentización de los beneficios y presión sobre los valoraciones hay que seleccionar compañías con crecimientos sostenibles: «En un ciclo tardío los mercados tienden a inclinarse más por castigar los rendimientos débiles en lugar de recompensar a los fuertes».

Hay muchos analistas que apuestan por EE UU Aneeka Gupta, de Wisdom Tree, destaca la fortaleza de los beneficios americanos, aunque adoptaría una posición cauta: frente a la tecnología, prima sectores defensivos, como salud, 'utilities' y consumo básico. Y Daniel White, de M&G, añade: «La fase alcista del mercado americano podría seguir dilatándose, pero es posible que las rentabilidades superiores se vean impulsadas por los títulos de valor en lugar de por los de crecimiento».

Si los analistas de AXA IM se muestran más recelosos con Europa es por los riesgos políticos que siguen pesando y porque la banca continúa bajo presión porque la curva de tipos sigue sin dar muestras de recuperación. Luca Paolini, de Pictet, aunque cree que hay que empezar a diversificar fuera de acciones americanas, Europa no es su región favorita: puede haber oportunidades tácticas, pero en su contra juegan un crecimiento débil, el final de la expansión monetaria y un entorno político poco favorable. Diego Jiménez-Albarracín, de Deutsche Bank, coincide en que el potencial de subida en Europa está limitado por las dudas políticas.

Hay voces discrepantes, como la de Dylan Ball, de Franklin Templeton, que espera que 2019 sea mejor para Europa que para EE.UU., por sus atractivas valoraciones y porque es un mercado con más valores favorecidos por las subidas de tipos. Respecto a los mercados emergentes, hay dos visiones. La que sintetiza Gupta, que prevé fuertes ganancias, porque cotizan con un descuento del 30%, y que respaldarían los analistas de Natixis; y la que resume UBS, que considera que aunque a corto plazo son países que se enfrentan a retos importantes, con vistas al largo plazo podrían representar una oportunidad.

 

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