Las palabras de Draghi vuelven a encender al mercado

Vista del panel de la Bolsa de Madrid. /
Vista del panel de la Bolsa de Madrid.

El Ibex-35 cerró la sesión con una revalorización del 1,70%, para dar un último cambio en los 10.591,20 puntos

CRISTINA VALLEJO Madrid

Una vez más, los inversores se conformaron con las palabras del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. No les hicieron falta hechos. Los inversores se fiaron de que será en junio cuando se anuncien las medidas no convencionales. Explicó Draghi que un euro elevado en un contexto de baja inflación resulta preocupante y que el Banco Central Europeo se sentiría cómodo actuando en junio. El presidente del Eurobanco llevaba hablando veinte minutos cuando dijo eso. Sus primeras palabras no sentaron tan bien. Al contrario. Como comenta Daniel Pingarrón, de IG, parecían llenas de ideas del pasado y, por tanto, de ellas no se desprendía una posibilidad real de actuación futura.

Así, el euro llegó a rozar el nivel de 1,40 dólares y los índices de renta variable tocaban mínimos de la sesión. El Ibex-35, en concreto, por debajo de los 10.430 puntos. Pero dio un último cambio en los 10.591,20 puntos, lo que supone una fuerte subida del 1,70%. Sólo le ganó el Ftse Mib de Milán, que se apuntó un 2,30%. Después del selectivo español, el Cac 40 francés, que avanzó un 1,37%. Más atrás se quedó el Dax alemán, con una revalorización del 0,90%. O el Ftse 100 británico, que se apuntó un 0,63%.

Con estas fuertes subidas, ha crecido la probabilidad de que pronto comience un programa de compra de bonos. Dice Pingarrón que de no haber mandado Draghi este mensaje, el tipo de cambio entre el euro y el dólar probablemente acariciaría la semana que viene el nivel de 1,42 unidades, con los efectos adicionalmente deflacionistas que ello supone. Pero: ¿Y si Draghi envía estos mensajes sólo para ganar tiempo, para conseguir que la inflación se estabilice sin tener que hacer nada? Ya le funcionó una vez para mejorar la situación de la deuda pública. Ganar tiempo tiene sentido, porque la inflación en la eurozona tuvo un fuerte incremento en el mes de abril, y la cercanía del verano invita a pensar en que será más difícil que los precios se comporten como en febrero o en marzo. Además, el resto de variables de la economía europea evoluciona en su mayoría a un ritmo superior al que se atisbaba hace seis meses. Así pues, a tenor de los datos objetivos, dice Pingarrón, no deberíamos estar más cerca de que se emprendiese un programa de expansión cuantitativa en Europa que hace un par de meses.

Más previsiones: según Pingarrón, si finalmente se anunciase un programa de compras sin esterilizar por parte del Banco Central europeo, las Bolsas europeas podrían subir fácilmente alrededor de un 10% por encima de lo que subirían sin esa circunstancia y el euro se acercaría a la zona de 1,30 en su tipo de cambio con el dólar. Otro tipo de medidas, continúa Pingarrón, más probables, como una bajada adicional de los tipos de interés, el pasar a negativa la tasa de depósitos, o favorecer la financiación de pequeñas y medianas empresas facilitando la financiación de los bancos, sin duda tendrían una respuesta mucho menor de los mercados y un efecto más reducido en la economía real.

Datos regulares en Europa; buenos en China y EE UU

Lo dicho, ayer las Bolsas europeas cerraron fuertemente al alza. Y eso que hubo algún dato negativo en Europa. Por ejemplo, la producción industrial de Alemania correspondiente al mes de marzo, que cayó un 0,5%, cuando los analistas esperaban que subiera un 0,2%. También, la producción industrial de España en ese mismo mes, que apenas avanzó un 0,6%, cuando los analistas esperaban que aumentara a un ritmo del 1,7% después de haberlo hecho un 2,5% en febrero.

Pero las referencias de China fueron buenas, con crecimientos tanto de importaciones como de exportaciones, frente a los descensos que esperaban los analistas. En Estados Unidos los números también fueron positivos: el paro semanal fue menor de lo esperado.

En el selectivo español, únicamente Sacyr cerró la sesión con descensos: retrocedió un 1,12%. Entre los peores, pero ya en verde, Grifols, Red Eléctrica, BME, Jazztel y Acciona, que fueron los únicos que ganaron menos de medio punto porcentual.

Viscofán fue el mejor de todos los valores del Ibex-35, con una subida del 6%, como premio a los buenos resultados que presentó al cierre de la sesión anterior. A continuación, como respuesta lógica al optimismo que despertó el Banco Central Europeo, Sabadell, Bankinter y CaixaBank ganaron más de un 3%, mientras que BBVA avanzó un 2,82% y el Santander, un 2,36%. Cualquier programa de compra de bonos o de apoyo al crédito a pymes beneficiará a las entidades financieras.

Entre los mejores también IAG, que se apuntó un 3,06%. Además de otros grandes valores, como Repsol, que avanzó un 2,17%, tras presentar sus cuentas, o Iberdrola, que se apuntó un 1,55%. Inditex y Telefónica también ganaron más de un punto porcentual.

En el Índice General de la Bolsa de Madrid, ningún valor ganó a Viscofán. A continuación se colocaron Montebalito y Quabit, con avances de alrededor de un 5%. En negativo, el peor fue Prisa, con un descenso del 4,36%. Codere y Barón de Ley retrocedieron más de un 2%.

Fuerte mejora de la deuda

En el mercado de deuda, también cuajaron las palabras de Draghi. La rentabilidad del bono español a diez años bajó desde el 2,98% hasta el 2,89%. La del bono italiano, desde el 3,02% hasta el 2,91%. También bajó la del bono alemán: desde el 1,48% hasta el 1,45%.

En el mercado de divisas, el euro, que como decíamos antes se acercó al nivel de 1,40 unidades con las primeras palabras de Mario Draghi, al cierre caía hasta el nivel de 1,3867 unidades de billete verde.

En el mercado de materias primas, el barril de Brent, de referencia en Europa, cedió un 0,09%, hasta los 108 dólares. El de West Texas, de referencia en Estados Unidos, cayó un 0,59%, hasta poner en riesgo los 100 dólares. El oro, por su parte, cedió un 0,12%, hasta los 1.287 dólares la onza.

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