El CES vasco alerta de que la exclusión laboral amenaza a más de la mitad de los parados

Jon Barrutia, Francisco José Huidobro y Arantza Unzurrunzaga, ayer en la sede del CES/ Luis Ángel Gómez
Jon Barrutia, Francisco José Huidobro y Arantza Unzurrunzaga, ayer en la sede del CES / Luis Ángel Gómez

El Consejo Económico y Social constata que la actividad empresarial marcha a buen ritmo, pero señala que la tasade temporalidad sigue siendo «muy elevada»

Fernando Segura
FERNANDO SEGURA

La economía vasca va bien, incluso muy bien, pero el sol todavía no ha salido para todos. Es más, para muchos desempleados es posible que no despeje nunca. Esta es la conclusión que se extrae de la memoria del Consejo Económico y Social (2017). El documento ha sido presentado este martes en Bilbao por el presidente del CES, Francisco José Huidobro y por los responsables de la comisión socioeconómica, Jon Barrutia y Arantza Unzurrunzaga.

La memoria destaca que la actividad económica creció en 2017 por tercer año consecutivo pero, como ha señalado Barrutia, siguen apareciendo problemas «estructurales», como la temporalidad de los empleos, «marca distintiva de nuestro mercado de trabajo y la «brecha salarial». En consecuencia, «todavía no hemos recuperado el bienestar perdido por efecto de la crisis».

El informe indica que 2017 registró avances en buena parte de los indicadores, con creación de empleo y reducción del paro en todos los sectores y edades, y para ambos sexos. Además, el de larga duración -más de un año- se redujo en dos décimas pero, y he aquí el grave problema que padece Euskadi, el informe del CES alerta de que «todavía afecta a más de la mitad de los parados, con el consiguiente riesgo de exclusión del mercado laboral».

La contratación indefinida también ha lanzado señales positivas, porque por tercer año consecutivo creció por encima de la temporal. «Sin embargo -señala la memoria- las tasas de temporalidad continuaron siendo muy elevadas y afectaron especialmente a las mujeres, que también sufren una brecha salarial y se ven especialmente afectadas por el empleo a tiempo parcial no deseado». Otro de los problemas no resuelto es la cronificación de los parados de larga duración mayores de 55 años. Estos aspectos, subraya el CES, «matizan los resultados favorables y merecen la atenta consideración de los agentes sociales y económicos de nuestra comunidad».

Dependencia energética

Además de los problemas del desempleo, Barrutia ha añadido que en la economía vasca persisten «alertas», como la «enorme dependencia». Ha señalado que este hecho conlleva que la positiva coyuntura económica sea débil, porque acaba dependiendo de los precios del petróleo.

La escasa producción propia de energía primaria tan solo permitió satisfacer el 7,1% de la demanda energética de Euskadi. De esta forma, la dependencia se situó en el 92,9%, frente al 73,3% del Estado y al 54% de la media de la UE-28. Paralelamente, la generación en base a fuentes renovables cubrió el 7% del consumo interior bruto. Por tanto, la ratio de participación de las renovables fue muy inferior a la registrada en el Estado y en la UE-28 (14% y 13%, respectivamente, en 2015).

Preocupa el creciente déficitde las pensiones

El CES, en relación a las pensiones, señala que «preocupa el creciente saldo deficitario» en Euskadi, «por lo que urge el debate por parte de las administraciones y agentes sociales sobre los mecanismos precisos para su sostenimiento». El documento detalla que el año pasado más de medio millón de personas fueron beneficiarias de las pensiones de la Seguridad Social en el País Vasco. Es decir, el 25,5% de la población recibe estas prestaciones.

El gasto ascendió en 2017 a 8.561 millones de euros, un 3,4% más que el año anterior. El CES detalla -datos de 2016- que la diferencia entre el presupuesto destinado a estas prestaciones (8.233 millones) y la recaudación a través de las cuotas (6.592 millones), arrojó un saldo negativo para Euskadi de 1.631 millones, frente a los 1.460 de 2015.

El gasto en protección social, que incluye además de las pensiones, la RGI y la dependencia, no ha dejado de crecer en el País Vasco, pasando de 6.402 euros por habitante y año en 2008 a 7.940 en 2016 (+24%).

El CES señala que el grado de cobertura en Euskadi se compara «aceptablemente» con el de los principales países europeos.

El CES, en base a estos datos, señala que «la estructural escasez de producción propia de energía y el incumplimiento del objetivo marcado en la Estrategia Europea 2020 de que al menos el 20% sea en base a fuentes renovables, son un grave problema para la competitividad y la sostenibilidad de la economía de un país».

El documento también llama la atención sobre la inversión en I+D. Indica, apoyándose en datos del Eustat, que en 2016 se invirtieron en Euskadi en esta actividad 1.290 millones de euros (1,4% más que en 2015),volviendo a valores ppositivos después de tres años consecutivos de bajadas. Por territorios históricos, a Álava le correspondió el 11,8% del total invertido, a Bizkaia el 41,6% y a Gipuzkoa el 46,6%.

En términos de esfuerzo, supuso el 1,82% del PIB, lo que implica un nuevo descenso (4 centésimas porcentuales respecto de 2015) acumulando cuatro años consecutivos de caída. El CES constata que el esfuerzo es inferior al registrado en la eurozona 2,12% y por debajo de los países referencia en la materia: Suecia (3,25%), Austria (3,09%), Dinamarca (2,87%), Finlandia (2,75%), Alemania (2,94%), Bélgica (2,49%) o Francia (2,22%).

Competitividad

En el 'debe' de la estructura productiva de Euskadi, el documento resalta la escasa dimensión de las empresas. «En las actuales condiciones de competitividad internacional -señala el CES- es necesario corregir este aspecto en la medida de lo posible ya que, de lo contrario, no se podrán afrontar con las garantías suficientes innovaciones y procesos de internacionalización. Para ello, hay que insistir en el incremento y la consolidación de estrategias de cooperación, alianza y colaboración entre las compañías».

El CES ofrece un diagnóstico compartido por los agentes que lo integran, entre ellos, representantes de las patronales y de los sindicatos, así como de las Cámaras de Comercio, cajas de ahorros, organizaciones de consumidores, y expertos en la materias relacionadas con el consejo. El documento fue presentado la semana pasada al lehendakari.

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