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LECCIONES OLVIDADAS

El Gobierno debería recordar que una excesiva intervención del Estado en la economía suele ser contraproducente

Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

La economía es una ciencia humilde o, como le oí decir a Julián Marías «una ciencia muy aburrida, pero muy necesaria». Tiene pocas leyes de validez universal, pero tiene algunas y se olvidan con facilidad. Ya sabe que, básicamente, se dedica a repartir los recursos existentes y siempre limitados, entre los distintos usos alternativos. Para ello nos dice algunas cosas básicas. Como, por ejemplo, que el precio que asigna a un bien está en función de su disponibilidad. Por eso el oro es caro, porque es escaso y la arena barata, porque es abundante. Las angulas son caras, pero si fuesen tan abundantes como las anchoas, serían más baratas las primeras que las segundas. Esta vez, porque las anchoas son mejores.