Kutxabank ha vendido un 1,22% de Euskaltel, sobre la que pende una OPA del fondo Zegona

Junta de Euskaltel, con el presidente, Alberto García Erauzkin, y el CEO, Francisco Arteche, por delante de Alicia Vivanco, consejera por Kutxabank, en segunda fila./D. ALONSO
Junta de Euskaltel, con el presidente, Alberto García Erauzkin, y el CEO, Francisco Arteche, por delante de Alicia Vivanco, consejera por Kutxabank, en segunda fila. / D. ALONSO

La operación reportó al banco una plusvalía algo por encima de los 5,5 millones de euros | El fondo británico, que ha cargado contra la gestión de la teleco vasca, aspira a desplazar en febrero a la entidad financiera como el primer accionista al pasar del 15% al 29,9%

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Se avecina un final de año y un comienzo de ejercicio 2019 muy intensos en el seno de Euskaltel. Y es que sobre la teleco vasca pende la amenaza de una Oferta Pública de Adquisición de acciones (OPA) parcial por parte de uno de sus principales accionistas, el fondo de inversión británico Zegona, que hoy controla un 15% del capital y que, de salir adelante el asalto, elevaría su participación al 29,9%. Las espadas están en lo alto.

La situación es cualquier cosa menos cómoda, toda vez que el vehículo pilotado por al agresivo ejecutivo de la City londinense Eamonn O'Hara ha criticado sin ambages (incluso en la documentación oficial enviada a los supervisores bursátiles español y británico) la gestión de la cablera presidida por Alberto García Erauzkin y el comportamiento en bolsa de la misma.

En esta tesitura, resultará crucial para el futuro de la compañía la posición que tomen sus actuales accionistas; sobre todo, el primero, Kutxabank. A la entidad financiera le siguen Corporación Financiera Alba, con un 10% de los títulos; algunos fondos de inversión como Capital Income Builder o Capital Research and Management Company, con algo más de un 5% cada uno, y Abanca, que cuenta con un 4,48%, idéntico porcentaje que el que está en manos del banquero e inversor Juan Carlos Escotet.

Según ha podido confirmar DV, la entidad financiera de las antiguas cajas de ahorros de Euskadi no posee ya un 21,35%, como se suponía y se ha manejado en todos los análisis y cábalas sobre posibles sumas y restas de apoyos entre accionistas que se han hecho desde que Zegona iniciara su envite. La posición es menor.

Ganancia neta

El banco presidido por Goyo Villalabeitia tiene hoy en realidad en sus manos un 20,13% de los títulos de Euskaltel. ¿Por qué? Porque a lo largo del pasado mes de mayo realizó varias ventas en el mercado (esto es, no de una única vez sino por fases y, en principio, a distintos compradores) con las que se deshizo de un 1,22% de los títulos. Esas transacciones le reportaron una plusvalía (una ganancia neta) de algo más de 5,5 millones de euros. En concreto, de 5.519.000 euros.

Cabe recordar que los títulos de la cablera vasca se movían por aquel entonces en una horquilla de entre unos 7,5 y 7,8 euros, más de un euro por encima del precio del pasado 18 de octubre -cuando el consejo de Zegona aprobó iniciar su aventura- pero por debajo de los 7,75 euros que ofrece el fondo británico.

La acción

7,54 euros
por acción es la cotización de Euskaltel hoy, después de que ayer cerrara con un descenso del 0,72%. Los títulos de la compañía se mantienen en el entorno del precio ofrecido por Zegona en su OPA (7,75 euros); un valor lejos aún de los 9,5 euros con que la firma debutó en el mercado el 1 de julio del año 2015. Si la OPA sale adelante, el valor se animará.

Consultadas fuentes oficiales de Kutxabank por este descenso de su participación en Euskaltel, el banco asegura que se trata de «un pequeño ajuste que se hizo en el primer semestre». «Se puede ver que nos quedamos prácticamente igual, y ahora no estamos vendiendo», añaden. Sin embargo, otras fuentes aseguran que la idea que maneja la entidad es, en algún momento, reducir su peso por debajo del 20%.

Puede parecer extraño que los ríos de tinta que se han escrito hasta ahora sobre la OPA de Zegona siempre hayan dado a Kutxabank un 21,35% de Euskaltel y no la participación real. Pero es que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) solo obliga a comunicar la adquisición o pérdida de derechos de voto que tengan la consideración de participaciones significativas (el 3%, el 5%, el 10%, el 15% y así, sucesivamente). En este caso, entre el 25% y el 20,001% no habría que dar a conocer las ventas, pero sí se debería explicitar la participación cuando se bajara del 20%.

Espina clavada

Zegona ha sido muy agresivo en su planteamiento, tal y como definen los expertos en Bolsa a su primer ejecutivo. Un Eamon O'Hara que, en cierto modo, querrá tambien sacarse la espinita que le quedó clavada en España al fracasar en su intento de comprar Yoigo, que, finalmente, terminó en manos de la donostiarra MásMóvil, que por 612 millones adquirió la que, a la postre, le permitió convertirse en el cuarto operador en España.

Zegona logró negociar con Telia Soner en exclusiva la eventual adquisión de Yoigo durante un tiempo, pero -dicen en los mentideros- su ímpetu y la falta de conexión con algunos accionistas españoles de la teleco (como ACS o FCC) dejaron en nada ese intento.

Por eso ahora el afilado ejecutivo juega fuerte. Fuentes del mercado reconocen que «si antes, siendo todos conocedores del desacuerdo y de las críticas hacia los gestores de Euskaltel, nadie pensaba que iría mas allá, ahora la gente cree que O'Hara va en serio». Habrá quien considere que más le vale, pues no se puede permitir un segundo fracaso en España.

Algo parecido se vivió en la propia Euskaltel. Y es que, según fuentes solventes, el anuncio de la OPA parcial de Zegona cogió «completamente por sorpresa» a la compañía que, sin embargo, ahora ha digerido ya la dimensión del golpe.

Sea como fuere, el planteamiento de Zegona es bien claro. Ofrece esos 7,75 euros por 'papelito' a quien quiera venderle hasta un 14,9% adicional de Euskaltel (algo más de 26,6 millones de acciones, que le costarían 206,3 millones). Un precio que supone una prima del 17,7% sobre el último marcado en Bolsa antes de la OPA.

Barrera psicológica

Desde aquel momento, como es lógico, la cotización del operador con sede en Zamudio se ha mantenido en el entorno de esa barrera psicológica, de ese valor que alguien parece dispuesto a pagar. El miércoles, por ejemplo, cerró en 7,6 euros, tras una caída del 0,26% y ayer retrocedió hasta los 7,54%.

Cosa bien distinta es lo que pueda suceder de ahora en adelante. A expensas de que no ocurra nada extraño, si el asalto fructifica y Zegona aclara qué quiere hacer y para qué (que todavía no lo ha hecho, al menos 'en abierto'), los títulos remontarán. Si, por el contrario, la operación no sale adelante, es claro que la caída puede llegar a ser notable.

Zegona juega con el hecho de que las acciones de Euskaltel viven hoy lejos de los 9,5 euros, el precio al que la operadora salió a Bolsa, el 1 de julio de 2015. Muchos de sus actuales accionistas entraron por aquel entonces, con lo que aún acumulan pérdidas (si salieran al precio actual).

Órdago

De lo poco que se sabe de los planes de O'Hara -que no dejan de ser un órdago a la actual plana mayor de Euskaltel- destacan un par de claves. La primera, la intención de convertir una cablera que hoy trabaja solo en el norte de España en un operador global para todo el país. La segunda, la posibilidad de usar (más bien alquilar) la marca Virgin.

Se da la circunstancia de que tanto O'Hara como su compañero en las labores de dirección de Zegona Robert Samuelson fueron en su día directivos de Virgin Media. Por eso asegura el fondo -en un comunicado oficial enviado a la CNMV- que «la alta dirección de Zegona mantiene una larga relación con el Grupo Virgin y cree que existe la oportunidad de que Euskaltel utilice la conocida marca (Virgin) en condiciones atractivas para su expansión en nuevas regiones».

El desafío de Zegona a los gestores de Euskaltel, en la que el puesto de consejero delegado lo ocupa el donostiarra Francisco Arteche, llega a ser de tal dimensión que el fondo de inversión no ha tenido empacho en desvelar que mantiene contactos con un viejo conocido del sector de las telecomunicaciones en España. Se trata de José Miguel García, quien fuera primer ejecutivo de Jazztel y del que los británicos dicen que «sus habilidades y experiencia también podrían constituir una valiosa aportación para la dirección de Euskaltel». Más claro, agua.

Las críticas a la gestión no se quedan aquí, ya que Zegona no ha tenido empacho en señalar que sería capaz (siempre, según un plan estratégico aún desconocido) de lograr ahorros de costes de unos 40 millones de euros al año gracias a una serie de medidas operativas.

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