Julio Villaescusa: «La deslocalización de empresas está destruyendo el sector del transporte»

Julio Villaescusa en su despacho de Fenadismer, en Madrid./
Julio Villaescusa en su despacho de Fenadismer, en Madrid.

«Las empresas 'buzón' provocan que haya conductores que vivan cinco meses en el camión, viajando por Europa sin pisar su casa»

Fernando Segura
FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

«Nuestro sector lleva años al borde de la subsistencia». Así de rotundo se muestra Julio Villaescusa, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte (Fenadismer), que representa a 32.000 pequeñas y medianas empresas, autónomos y cooperativas. Villaescusa, temido en los ministerios por su dureza negociadora, carga las tintas contra las compañías que se deslocalizan para contratar a conductores en los países del Este con menores salarios. «Están destruyendo el sector», asegura. El presidente de Fenadismer participará el día 26, junto a los responsables de las principales asociaciones estatales, en una jornada organizada en Donostia por la Fundación Guitrans.

- La economía española y en menor medida la europea lleva varios años de crecimiento. ¿Esta fase positiva se ha trasladado al sector?

- Sí, tras las crisis ha habido un incremento de la actividad. Nosotros somos el primer barómetro que mide la situación y vemos que ha habido una recuperación importante.

- El día 26 participará en Donostia en unas jornadas en las que se debatirá sobre los problemas del sector, entre ellos la deslocalización de empresas del transporte. ¿Cuál es la solución?

- El efecto de la crisis fue brutal. En España había 130.000 empresas y se perdieron 30.000. Se hizo complicado subsistir y algunas grandes firmas optaron por reducir el coste de producción. Para lograrlo, despidieron a los conductores españoles y crearon empresas en países de la UE como Rumanía, Bulgaria, Polonia, Estonia o Lituania, porque la fiscalidad y los salarios son inferiores. Esas empresas comenzaron a trabajar en España y en el resto de Europa, haciendo competencia a los demás de forma poco leal.

- ¿Tras la crisis esas empresas 'buzón', las que solo abren una oficina en el extranjero para contratar a bajo precio, siguen operando?

- Han seguido creciendo de una forma alarmante. También sufren el problema Francia, Alemania o Italia. Estos países ya están tomando medidas, porque la UE no ha puesto en marcha el denominado 'paquete de movilidad', elaborado para combatir estas prácticas desleales. El tema está empantanado.

- ¿España ha reaccionado?

- No ha tomado ninguna medida, ni interna ni externa. Es más, el Gobierno anterior se posicionó al lado de los países del Este. Solo pretendía beneficiar a estos patriotas tan peculiares que despidieron aquí y contrataron allí para pagar menos impuestos y nóminas, destruyendo de una forma brutal el transporte español.

- De todas formas, estamos ante una práctica legal...

- Sí lo es, como otras muchas cosas que siendo legales a su vez son poco patrióticas, morales o éticas. Hay personas que por estar desplazados viven en el camión cinco meses sin regresar a su casa, dando vueltas por Europa, con el saco de patatas y el hornillo de gas para cocinar. Puede ser legal, pero deja mucho que desear. Nosotros repudiamos absolutamente las empresas 'buzón'.

- Una de las medidas en estudio para resolver este 'dumping' social fue establecer un salario mínimo obligatorio en toda Europa. ¿Se aplicará?

- Sería una buena solución, pero uno tiene ya asimilado que Europa funciona a dos velocidades. Va muy despacio. Cualquier movimiento de este nivel requiere años de debate. Mientras tanto está ocurriendo algo tremendo. El tejido empresarial está sufriendo en España una situación caótica, porque la precariedad económica es irrespirable. Un salario mínimo es necesario, pero antes se tiene que regularizar el cabotaje, el descanso en cabina y el control de la inspección de los trabajadores desplazados.

«El Gobierno anterior benefició a los que contrataron conductores en Rumanía o en Bulgaria»

«Los sueldos son tan bajos que no merece la pena trabajar en este sector; por eso faltan conductores»

«Las empresas no son capaces de negociar unos precios que cubran sus necesidades»

«El sector lleva años manteniéndose en el límite de la subsistencia, pero ese límite se agota»

- ¿Qué parte del negocio está en manos de las empresas 'buzón'?

- Es difícil calcular, pero lo cierto es que es difícil encontrar grandes compañías que no tengan una parte de su actividad deslocalizada.

- ¿La tendencia es a la concentración en grandes firmas y a la desaparición de los autónomos?

- Los autónomos están ahí, sufriendo unas condiciones adversas, entre otras razones por soportar una fiscalidad muy dura, mientras que a las grandes se les aplican unos tipos mucho más bajos. Además, la inmensa mayoría de los autónomos que cotizan por módulos gozan de unas ventajas fiscales que no repercuten en su bolsillo. Ese dinero se queda en el bolsillo del pagador del transporte. Hay regalos envenenados, como el módulo, que no beneficia al más débil, sino al más fuerte.

- Una crítica reiterada por los sindicatos es la práctica desaparición de conductores en plantilla, mientras que se han generalizado los 'falsos autónomos', creándose una situación de debilidad a la hora de plantear reivindaciones frente a las empresas. ¿Esta realidad se va a reconducir?

- Los 'falsos autónomos' existen en todos los modelos empresariales. Lo que ocurre es que el transporte es una actividad muy poco atractiva y, en consecuencia, hay poca disposición a realizar ese trabajo. Hoy en día si alguien estima que es un 'falso autónomo', se encuentra en esa situación porque le interesa. Si no fuera así, podría irse a otra empresa para ser contratado por cuenta ajena, porque faltan conductores.

- ¿La realidad no suele ser, al menos en Gipuzkoa, que si un 'falso autónomo' se enfrenta a su contratador, este le dice 'ahí tienes la puerta', y el conductor se acaba quedando porque no es tan fácil encontrar trabajo?

- ¿Eso significa que hay listas negras de trabajadores? No me consta. Hoy en día, si un conductor se queda sin trabajo, al día siguiente lo encuentra en Gipuzkoa y en cualquier otro lugar. Faltan conductores porque nadie quiere este empleo. En todo caso, si alguien estima que sus derechos están siendo vulnerados, tiene todo el derecho a acudir a la inspección.

- Si nadie quiere ese empleo será porque las condiciones laborales no son las idóneas...

- Efectivamente. Las remuneraciones son tan insuficientes que no merece la pena trabajar en este sector. Los conductores realizan un trabajo muy peligroso, además de soportar el desarraigo familiar, no ven el crecimiento de los hijos. Son un cúmulo de situaciones que no compensan económicamente. Además, la consideración de las instituciones y de la sociedad hacia estos trabajadores es bajísima, no se corresponde con el sacrificio de estar pendiente de un camión veinticuatro horas continuadas.

- ¿La reactivación de las empresas que usted señalaba antes no ha conllevado una mejora en las condiciones laborales de los conductores?

- Para nada. La economía en el transporte no es inclusiva, sino todo lo contrario. Es cada vez más restrictiva con la parte más débil. Los gastos de explotación fundamentales son tres: el combustible, el mantenimiento y coste del camión, y el conductor. De estas tres partes, la única a la que se puede presionar y mantener en unas condiciones injustas es la de los trabajadores. Las empresas, por otra parte, tampoco es que hayan mejorado tanto su situación económica; no son capaces de negociar unos precios de sus servicios que cubran esas necesidades.

- En la jornada a desarrollar en San Sebastián uno de los temas principales será el de la estiba, es decir, la aplicación de un reglamento más riguroso para garantizar la seguridad de la carga. ¿Por qué ha levantado tanta polémica?

- Se ha querido regular algo que ya venían haciendo todos los transportistas sensatos, es decir, que la carga tiene que ir bien sujeta para que no se pierda por el camino, ocasionando daños a terceros. Todo indicaba que la responsabilidad sobre esta cuestión iba a recaer en el transportista, pero parece que la norma se ha modificado trasladándola al cargador, aunque con matices. Después la realidad puede ser otra, debido a la debilidad del transportista frente al cargador.

- En algunos foros se escuchan llamadas a una huelga del sector. ¿Se está planteando una convocatoria de este tipo?

- No parece que los transportistas estén por esa vía, como quedó de manifiesto en Gipuzkoa a principios de año -en referencia a la movilización contra los peajes en la N-I-, con una repercusión nula. Puede haber organizaciones que vean hoy motivos para una acción de este tipo, pero la situación era más grave en aquel momento. Es cierto que ahora puede haber organizaciones que, por otro tipo de intereses que igual no tienen nada que ver con los del transporte, les venga bien convocar medidas de presión.

- ¿A qué tipo de organizaciones se refiere?

- No hablo nunca de los demás, ni para bien ni para mal.

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