Iñigo Ucín, presidente de Mondragón Corporación: «Mondragón no ha engañado a nadie; la demanda es un disparate»

Iñigo Ucín, en su despacho del centro corporativo, en la colina que domina Arrasate y desde la que se disfrutan de unas magníficas vistas del Udalatx./FÉLIX MORQUECHO
Iñigo Ucín, en su despacho del centro corporativo, en la colina que domina Arrasate y desde la que se disfrutan de unas magníficas vistas del Udalatx. / FÉLIX MORQUECHO

En vísperas del juicio por los ahorros perdidos en Fagor Electrodomésticos, el directivo recuerda que las cooperativas son dueñas de sus actos

JULIO DÍAZ DE ALDAArrasate

Iñigo Ucín (Azkoitia, 1960), presidente de Mondragón Corporación, repasa para DV en su primera entrevista desde que llegó al cargo uno de los episodios más incómodos para el Grupo, al que algunos exsocios de Fagor Electrodomésticos reclama ante los tribunales casi 48 millones perdidos en aquel fiasco. El directivo da cuenta también del estado de salud y de los proyectos del gigante industrial vasco, para el que solicita el lugar que merece.

-Mañana comienza en Bergara el juicio por la demanda de 900 socios y exsocios de las extintas Fagor Electrodomésticos (FED) y Edesa. Dicen que les engañaron para dejar su dinero en una empresa sin solución. ¿Cómo lo afrontan?

-Ya tenemos ganas de que empiece el juicio. Ojalá hubiese empezado mucho antes. La demanda no es más que un disparate. No tiene ningún sentido. Mondragón no ha engañado nunca jamás a nadie, y menos a esta gente. Siempre hemos actuado bajo unos valores muy claros.

Las claves

«Estas personas han perdido su dinero, lo que es una desgracia, pero no ha sido por Mondragón» JUICIO

«Tenemos que asumir que, como las personas, las empresas no son para siempre; es la vida misma» QUIEBRAS

«Hoy es el día en que el 95% de los 1.895 trabajadores de FED ha logrado una solución» FAGOR ELECTRODOMÉSTICOS

«Hay que ganar el máximo dinero posible, porque eso es lo que da sostenibilidad a las cooperativas» RENTABILIDAD

«El consorcio de centros tecnológicos vasco es una buena idea; aportará solo si se hace con consenso» POLÍTICA INDUSTRIAL

-¿El engaño al socio es una acusación que escuece especialmente en el universo cooperativo?

-Nos escuece mucho. No sé si más o menos que en las sociedades de capital. Nos molesta mucho. Sobre todo porque no es verdad. En ese sentido estamos tranquilos, ya que tenemos fácil demostrar que no fue así. Y la otra parte tiene difícil demostrar su teoría. Por eso cuanto antes se resuelva, mejor. Luego estas personas...

-¿Por qué se refiere a ellos así?

-Son personas. Son exsocios, pero suponen una cuarta parte del total de los socios y exsocios de FED. No es menos cierto que han perdido su dinero, lo que a nadie le hace gracia. Pero no lo han perdido por Mondragón. A la cooperativa en la que invirtieron, por el motivo que fuera -porque la querían mucho o porque pagaba un interés mayor al de mercado-, no le fue bien el negocio y cayó en concurso. Como otras.

-Sí, pero no tan grandes...

-Ya, pero no es la única. No con tanta carga mediática pero también se ha producido en otras cooperativas. Eso no deja de ser una desgracia, de lo que, obviamente, nadie se alegra. Otra cosa es que parte de ese colectivo, para intentar recuperar sus dineros, demanda a quien piensa que puede pagar. Y para ello usa una teoría, la del engaño, que no es verdad.

-Ellos dicen que sí...

-¿Cómo va a ser verdad? No somos una gran Corporación que tome las decisiones como un 'holding'. Mondragón es una asociación de cooperativas que están en ella porque quieren estar, pero toman sus decisiones de manera independiente. Los dueños son sus propios socios. Un hombre, un voto.

-La acusación sostiene que se mantuvo viva artificialmente a FED y que fue la confianza en Mondragón lo que les llevó a enterrar allí su dinero para siempre.

-Yo lo que creo es que se les quedó el dinero allí porque no lo pudieron sacar. Mondragón siguió aportando fondos para ayudar a FED hasta el final. Se usaron al extremo los instrumentos de intercooperación. Las cooperativas de Mondragón aportaron 331 millones de euros para mantenerla a flote. Hasta el extremo de que, tras usar todo lo que se podía, se organizó un nuevo congreso, con lo que conlleva esto, para aportar de manera extraordinaria más dinero con el que reflotar Fagor Electrodomésticos, que ya estaba sin actividad. Fueron otros 70 millones. ¿Cómo si sabes que se va a caer aportas todo lo que puedes y más? Eso no se lo cree nadie. Seamos un poco serios.

-¿Se sienten víctimas de la caída de Fagor Electrodomésticos?

-Tenemos que asumir que las empresas, como las personas, no son para siempre. Es algo como la vida misma. Pero la Corporación Mondragón tiene unos mecanismos de soporte que se usaron con la intención de salvar el máximo posible.

-Hasta que ya no se pudo...

-Estaba todo tan castigado, que colapsó. Al final, cuando empiezan los problemas, éstos se acumulan y las empresas colapsan. Mucho más rápido de lo que la gente se cree. Que si un rumor, que si con los bancos, que si la calidad... La gente se cree que cuanto más grande es una empresa, más segura. Depende del tamaño del agujero y de la capacidad que tenga. La caída de FED no es un tema de engaño. No sabemos ni cuándo ni cómo volverá a suceder. El malestar viene luego.

-Los abogados de la Corporación hablan en su contestación a la demanda de una «teoría de la conspiración» por parte de la acusación.

-¡Es que no tiene ni pies ni cabeza!

-¿Esas figuras con las que los socios de FED dejaban su dinero en la empresa existen hoy en otras cooperativas? Y, de ser así, ¿no se han disparado las alarmas en ellas? ¿no han dicho los socios «cuidado, que me puede pasar a mí»?

-Esa figura que yo sepa existía en el Grupo Fagor. Yo he trabajado toda mi vida en cooperativas y no lo he visto; cuando alguien se jubilaba se llevaba su capital y se acabó. No lo dejaban allí ni podía invertir más.

-¿No existe en ninguna otra?

-Pues algo puede existir. Todo el mundo ha de ser consciente de que no existe empresa o entidad totalmente segura. Cada uno puede percibir ese riesgo en mayor o menor medida. Lo mismo que uno invierte en Bolsa o en otra cosa.

-¿Imaginaban que este asunto se iba a enredar tanto?

-Insisto. Esto es solo intentar sacar un dinero. Ante todo, lo que ha molestado más ha sido el modo.

-¿Les han molestado las formas?

-A mí, personalmente, sí. Tengo que decir que gran gran parte de su estrategia se apoyaba en el daño a la imagen de Mondragón. Han jugado a eso. Eso de que todo estaba orquestado con el Gobierno Vasco... Unas historias que no son de recibo.

-¿Complicó la relación con Lakua?

-Que yo sepa, no. Hemos tenido y tenemos muy buena relación.

-No me negará que fue un 'shock'.

-Bueno, era un tamaño muy grande, con un efecto social y económico importante.

-Incluso en términos de país. No dejan de ser una referencia en el ámbito industrial y del empleo. Además, removió los cimientos del cooperativismo...

-Sí. La repercusión era potente. Pero el cooperativismo siempre ha resuelto estos asuntos. Éste, que era de un calado inédito, también lo resolvimos. Debemos de asumir que es como la vida misma.

Presión y amenazas

-Por el juzgado de Bergara pasarán como testigos responsables y expresidentes de Mondragón. ¿Se han sentido presionados en lo personal durante este tiempo?

-Sí. A parte de todo el ataque deliberado a la reputación de la Corporación ha habido ataques a la reputación de personas concretas. Y, muchas veces, la amenaza ha llegado con visitas, manifestaciones, escraches, declaraciones veladas que no son ciertas... Han dado una explicación novelada de cosas que no son de ningún modo veraces.

-¿Lo ha hablado usted con ellos?

-Sí, me he reunido con estas personas. Ha quedado demostrado que la teoría del engaño es un engaño. En los últimos años está siendo muy rentable eso de que el gran banco o la gran corporación son los malos que engañan al pobre ahorrador y trabajador incultos. Esa venta ante ciertos estamentos ha sido rentable, y éstos lo emulan con Mondragón. El mayor insulto ahora es que eres un neoliberal. Es lo que tratan de vender. Eso no es cierto. Mondragón es una asociación de cooperativas autónomas que toman sus propias deciciones. Es cierto que tiene fondos de ayuda, que vienen de las aportaciones de cada una. Una parte para solidaridad, que se gasta cada año, por ejemplo, para apoyar a quien está en dificultades o el I+D o en el entorno. Y hay otros fondos de intercooperación financiera que es como un capital riesgo. Pero, eso tiene nombres y apellidos, que son los de todos los socios de las cooperativas que ponen el dinero. No hablamos de los fondos de la gran corporación de 'La MCC' como dicen ellos, sino de los miles de socios, que te ayudaron en su día y han pagado aquellos auxilios a FED. Mire, no hay nadie en Mondragón que pueda decidir que se entregue dinero a ninguna cooperativa.

-¿Eso lo sabían los demandantes?

-Se les explicó -yo también- que si querían podían recoger firmas para meter en el orden del día del siguiente congreso una petición en ese sentido. Si los socios deciden que hay que pagarles, pues adelante. Y, claro, no quisieron. Saben que los socios no iban a aprobar eso. Esta gente nunca compartió sus intereses. Invirtió donde quiso. Y deberían de saber que alguno de los intereses que cobraron fue posible gracias al dinero que pusieron otras cooperativas en sustento de Fagor Electrodomésticos.

-La demanda se presentó hace dos años. ¿No hubiera sido más sencillo llegar a un acuerdo?

-Decían que había que negociar, pero le repito que no hay fondo ni persona que tenga permiso para hacer algo así.

-Las ayudas a Fagor Electrodomésticos se hicieron mediante dinero externo. Financiadas por bancos. ¿Se han terminado de amortizar?

-Las cooperativas han estado pagando aquellos fondos hasta hace muy poco tiempo. Pero religiosamente han estado ahí. Permitieron volver a arrancar la empresa.

-De poco les sirvió...

-Es que el tamaño del boquete que tenía la nave era...

-¿Fue duro soltar la mano de FED?

-Todas las personas tienen un apego hacia su cooperativa. Es algo más que un lugar en el que trabajas y recibes un salario. Aquí había mucha gente y mucha historia. No fue cualquier empresa. De todos modos, a mí no me gusta aquello que han usado mucho ustedes, los medios, de 'la joya de la corona'...

-En el pasado, fue así. Sin duda.

-Aquí no hay monarquía y la joya en los últimos años... pues no. Mondragón últimamente ha tenido otras joyas. Volviendo al tema, esta gente ha utilizado ese no poder negociar de manera deliberada. Yo les expliqué lo de llevar el asunto a un congreso, y lo entendieron bien. Y optaron por dañar la reputación de Mondragón. A lo que se suma esa presión sobre algunos directivos que, en alguna ocasión, sobrepasó la amenaza y que nunca había visto en el mundo cooperativo.

El empleo

-¿Han reubicado ya a todos los afectados por el cierre de FED?

-Lo que más nos ha preocupado siempre ha sido el empleo. Eran 1.895 personas con una problemática especial, pues la cadena de fabricación de electrodomésticos no requería mucha cualificación. Entonces, el problema era muy importante. Hoy es el día que en el 95% o más está resuelto. Además, sin haber costado nada al erario público. Todo lo han absorbido Lagun Aro y nuestros propios mecanismos. Es cierto que hay algunas reubicaciones temporales o provisionales, pero haber resuelto semejante problema en plena crisis, es algo impresionante. La gran mayoría se ha prejubilado con fondos que aportan las cooperativas. Lo hacemos porque creemos que lo tenemos que hacer.

-¿Está orgulloso de eso?

-Sin ninguna duda. La generación de empleo industrial del grupo es impresionante, pero casar esa necesidad con aquella cualificación no siempre ha sido sencillo.

-¿Arizmendiarrieta hubiera hecho lo mismo que hizo el Grupo?

-Yo de esas cosas no entiendo. Lo que sí le digo es que nosotros seguimos aplicando los valores del cooperativismo. Creemos no en menos sino en más cooperativismo. Hablo también de responsabilidad, de rentabilidad... Estoy seguro de que lo que hemos aplicado coincide con los principios de Arizmendiarrieta. De lo que no es estoy seguro es de si los principios de autoexigencia se aplicaron en Fagor Electrodomésticos.

-¿Está tranquilo de cara al juicio?

-Estas personas ya trataron de responsabilizar a alguien durante el concurso de acreedores. Intentaron que se declarara culpable, pero se consideró fortuito. Quedó acreditado que FED entregó la documentación a tiempo y que las causas de la caída fueron la crisis y el mercado. Que no se ocultó documentación a nadie, y menos a sus socios. Yo no he estado nunca en una asamblea de Fagor Electrodomésticos, pero me consta que se les explicó todo lo habido y por haber. También quedó claro que las cooperativas son autónomas. En las empresas en las que yo he estado Mondragón nunca ha dicho qué hacer o dónde abrir una planta; ha estado para apoyar, pero no para decir qué hay que hacer.

-Entonces, algo se hizo rematadamente mal en FED, ¿no?

-No voy a criticar nada. Yo no estaba allí. Algo se pudo hacer antes y de manera distinta, pero igual el tema no tenía solución. Las empresas también pillan enfermedades, y Mondragón tiene medicinas para tratar algunas, pero no garantiza que las cooperativas van a estar para siempre. Cambios sociales, tecnológicos, fusiones de competidores... la velocidad del mercado es asombrosa, y el que cree que está bien, mañana puede estar mal.

-¿Qué lecciones han aprendido de aquel episodio?

-La primera, que nadie está libre, y menos en una economía global. No obstante, lo que hay que lograr es empresas más resistentes. Cada crisis es una criba en la que nadie lo pasa bien pero nadie lo pasa igual de mal. Es como el Tour, cuando llegaba ese puerto de categoría especial era cuando se marcaba la diferencia y cuando veías lo que daba de sí cada corredor. La clave es conseguir cooperativas resilentes.

Sin lugar para los zombis

-¿Cómo se puede lograr?

-Pues ocupando las primeras posiciones del pelotón en rentabilidad, competitividad, eficiencia interna... Es muy importante mantener una capacidad financiera. Cuando todo va bien, allí están todos los bancos intentando ayudar, entre comillas. Pero cuando vienen mal dadas, desaparecen. Y hay que volver a una vivencia real de los valores cooperativos de responsabilidad y autoexigencia.

-Usted defiende la rentabilidad sostenible. ¿Hay que parecerse un poco a las empresas de capital? ¿Se ha acabado ya el romanticismo?

-El cooperativismo no está reñido con la rentabilidad; es algo que se tiene que notar en cómo se hacen las cosas y en cómo se distribuye el 'output' de esa empresa. Si una cooperativa está llena de no cooperativistas eso golpea la competitividad y la eficiencia. En las que yo he estado se han hecho cosas con una facilidad envidiable para cualquier otro tipo de compañía. Hay que ganar el máximo dinero posible, porque es lo que da sostenibilidad a una empresa. No se van a perpetuar negocios que no se pueden sostener.

-¿Han cerrado alguna hace poco?

-Hay cooperativas que pueden tener cierta dificultad, pero lo primero que se les exige es un proyecto transformador; y, si es creíble, te vamos a ayudar. Lo que no vamos a hacer es subsidiar y subsidiar... Eso drena recursos a proyectos viables. Es importante defender a las empresas, que son las únicas que generan riqueza y bienestar en esta sociedad.

-¿Se cerró en falso el concurso de FED? Hoy Edesa industrial está de nuevo quebrada. ¿Recuperará Mondragón la marca Fagor? ¿Se volverán a fabricar electrodomésticos en Euskadi?

-Edesa Industrial no es asunto mío.

-Eso tiene matices.

-Yo creo que no. Dicho esto, es un negocio muy complicado, con producción en países de bajo coste, con competidores enormes... La fabricación de electrodomésticos en Euskadi, en concreto en Mondragón, es francamente difícil. Yo creo que Fagor no va por la vía de fabricar, lo que no quiere decir que si apareciese alguien con intención de hacerlo sería una excelente noticia. No tengo duda de que se recuperará la marca. Y quiero decir que el Grupo Fagor es mucho más que aquello; son ocho empresas que les va muy bien en sectores muy competitivos.

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