Ibarmia potencia su expansión internacional con una fábrica en China

Uno de los trabajadores de la planta de Ibarmia en Azkoitia atiende al monitor de una de las máquinas fabricadas por la compañía./LOBO ALTUNA
Uno de los trabajadores de la planta de Ibarmia en Azkoitia atiende al monitor de una de las máquinas fabricadas por la compañía. / LOBO ALTUNA

La factoría tendrá 8.000 metros cuadrados y se pondrá en marcha en 2020, con intención de facturar 30 millones de euros anuales. La firma de máquina-herramienta de Azkoitia va de la mano de un socio local y de Gonvarri

Fernando Segura
FERNANDO SEGURASan Sebastián

Shandong Ibarmia CNC Machine Manufacturing. Así se llama la filial que la empresa azkoitiarra ha constituido en China con el objetivo de fabricar máquina-herramienta. Será la primera planta en el extranjero de la firma guipuzcoana. Si todo va bien, en 2020 los impresionantes equipos de la compañía vasca se lanzarán a la conquista del gigantesco mercado chino, jugando en su propio terreno.

Ibarmia tiene sobrada experiencia en los mercados internacionales. No en vano exporta el 85% de su producción. Pero una cosa es enviar máquinas fabricadas en Azkoitia y otra poner pie en un país tan complejo como China. De ahí que sea procedente preguntar a Koldo Arandai, director de la compañía, si siente vértigo ante el reto. «Vértigo no -responde-, pero sí respeto ante un país tan diferente. El contraste cultural es enorme y este hecho añade un grado de tensión y dificultad evidente. Está resultando muy excitante».

40%:
Los estudios económicos indican que el gigante asiático concentrará casi la mitad del consumo de máquina-herramienta mundial.
75%:
Ese es el porcentaje de la 'joint venture' formada entre SIHI, Ibarmia y Gonvarri que quedará en manos de las firmas españolas.
5
ha invertido Ibarmia en la ampliación y modernización de las instalaciones de Azkoitia, incluida la compra de una nave.

El paso resultaba lógico porque todos los análisis indican que el 40% del consumo de máquina-herramienta se va a concentrar en China, incrementándose al 55% si la previsión se realiza para el conjunto de Asia. Ante este hecho, la compañía vasca inició una reflexión. «Analizamos -explica Arandia- hasta cuándo íbamos a poder seguir suministrando a China equipos producidos en este rincón de Europa. Concluímos que tenía, si no un recorrido corto, al menos sí incierto. De ahí que decidiéramos ir a fabricar directamente allí».

Las claves

La firma ha reforzado la delegación de Stuttgart y ha firmado un convenio con una distribuidora de EE UU otros MERCADOS

«Nos pegamos con los grandes líderes mundiales y ganamos. Toca seguir así, pero con más intensidad» COMPETENCIA

No se trata de un salto en el vacío. Ibarmia conoce bien aquel mercado, al que dirige entre el 10% y el 16% de sus exportaciones. Además, y este es el elemento clave, ha formado una joint venture con un socio chino, SIHI, que a su vez ya está asociado con una compañía española, Gonvarri. El 50% de la sociedad creada pertenece a Ibarmia y el otro 50% a SIHI. Este último 50% se reparte en un 25% propiedad del inversor chino (Niu Yu Gang) y un 25% de Gonvarri. Por tanto, el 75% de la joint venture está en manos españolas.

El aterrizaje en Shandong, cerca de Pekín, contempla dos fases. La primera ya está en marcha. Ibarmia comenzó el mes pasado a fabricar maquinaria en una nave integrada en el complejo industrial de SIHI, un enorme polígono de 5.000 metros cuadrados. Previamente, nueve técnicos chinos han realizado un periodo de aprendizaje en Azkoitia. La segunda fase culminará en 2020 con la puesta en marcha de una nueva planta de 8.000 metros cuadrados situada en el mismo polígono. La propiedad de la nave será del socio chino, de manera que la compañía guipuzcoana estará en régimen de alquiler.

El objetivo de la instalación es muy ambicioso. En cinco años, la actividad será muy similar a la de Azkoitia, con una facturación cercana a los 30 millones de euros y 200 puestos de trabajo. La filial fabricará dos tipos de máquinas de alta tecnología, multiproceso, con cinco ejes y seriadas, destinadas tanto a clientes públicos como privados. Los equipos irán dirigidos sobre todo al sector aeronáutico, energía, oil&gas, moldes y matrices.

Más actividad en Azkoitia

¿Restará actividad el 'clon' chino a la fábrica de Azkoitia? «No -responde rotundo Arandia-. De hecho, aquí estamos desarrollando un negocio extra, porque suministramos equipos que van a ser ensamblados allí. Además, contaremos con una estructura comercial y de servicio mucho más potente. Esta red nos permitirá vender en China más máquinas sofisticadas. Estas se seguirán fabricando en Azkoitia».

De hecho, estas instalaciones han sido objeto entre 2015 y 2017 de una inversión de 5 millones de euros, utilizados en la remodelación de las antiguos pabellones y la construcción de una nueva nave. También se ha comprado un pabellón de 1.000 metros cuadrados en el mismo polígono.

La implantación en el gigante asiático suele ir asociada al temor a que los socios locales acaben copiando la tecnología que aporta el socio visitante. Arandia asume que este riesgo existe, pero en su caso lo minimiza. «El temor es consustancial al aterrizaje, por eso resultaba clave encontrar a alguien de confianza. Niu Yu Gang nos ofrece todas las garantías. Este inversor lleva una década trabajando con empresas de Euskadi, está bien relacionado con el Gobierno Vasco... Nos transmite confianza. Por otra parte -subraya el director de Ibarmia- en Azkoitia intentaremos desarrollar una tecnología que vaya siempre un paso por delante de los equipos que fabriquemos allí».

La envergadura del proyecto chino no mermará fuerza a la expansión internacional de Ibarmia en otros mercados. De hecho, ha reforzado la delegación de ventas y de asistencia técnica en Alemania, incorporándole la capacidad de diseño de equipos.

Otro objetivo ambicioso es la profundización en Estados Unidos. «Es una de nuestras asignaturas pendientes -señala Arandia-. Queremos asentarnos en ese mercado. Hemos firmado un acuerdo de distribución en exclusiva de nuestros productos con una de las compañías más importantes de distribución de máquina-herramienta, con dieciséis oficinas de venta distribuidas por todo el país».

La expansión internacional está asentada en un suelo granítico. Entre 2009 y 2013 la compañía sufrió la crisis, pero a partir de ese año la gráfica de facturación es ascendente. Va sumando picos. En 2017 las ventas ascendieron a 30 millones de euros, récord histórico. En 2018 todo apunta a que llegará a los 34 millones y en 2019 puede lograr una plusmarca, porque la captación de pedidos hasta mayo no tiene parangón. La óptima marcha de la firma ha permitido incorporar 50 trabajadores desde 2014, hasta completar una plantilla de 125.

ADN internacional

El futuro sigue mirando más allá de nuestras fronteras. «El mercado estatal es nuestro principal cliente, con el 18% de las ventas, pero la internacionalización está dentro de nuestro ADN. Forma parte de nuestro día a día y todos los que trabajamos aquí la tenemos interiorizada. Nos pegamos con los grandes líderes mundiales y les ganamos. Toca seguir así, pero con más intensidad», subraya Arandia.

La situación de la compañía apunta a un futuro prometedor, pero no está exenta de un problema que lastra a la industria vasca de alta tecnología: la falta de profesionales cualificados. Arandia explica que el problema no radica en la formación, sino en la demografía. Es decir, hay pocos jóvenes y éstos se reparten entre múltiples salidas profesionales. «Se necesita técnicos de máquina-herramienta, pero también médicos, maestros...», señala el director de Ibarmia.

Arandia anima a los jóvenes a apostar por las carreras técnicas, especialmente a las mujeres. «Tenemos que quitarnos de la cabeza viejos clichés. Nuestra industria ha dejado de ser sucia y ruidosa. Aquí predomina la electrónica, el software, el diseño, la ingeniería...»

Respecto a otro de los posibles lastres, los aranceles aplicados por Estados Unidos, Arandia señala que de momento no están afectando a la empresa. «Los factores externos vienen por añadidura y solo podemos adaptarnos. El problema sería si estas tensiones provocaran un periodo de decrecimiento».

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos