Las Haciendas vascas aplazan al menos a 2019 la rebaja del IRPF para las rentas más bajas

Los diputados generales de los tres territorios, en cuyas manos está la política fiscal vasca, a su llegada a un encuentro del Consejo de Finanzas. /MIKEL ARRAZOLA
Los diputados generales de los tres territorios, en cuyas manos está la política fiscal vasca, a su llegada a un encuentro del Consejo de Finanzas. / MIKEL ARRAZOLA

Las devoluciones de maternidad y paternidad y el plan de las EPSV dejan aparcada la reforma. PNV y PSE pactaron con el PP que se produciría una revisión del IRPF para los contribuyentes de Euskadi antes de que concluya la legislatura

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABA

La OCDE tiró recientemente de las orejas a las administraciones españolas por su modelo fiscal. El organismo internacional ya había advertido en informes anteriores que la recaudación por tributos se apoya en un porcentaje muy elevado en las rentas de trabajo, esto es, en los salarios, y recomendó nuevamente que esa carga se distribuya y se opte por ingresar más a través de impuesto indirectos como el IVA. En el Estado, las rentas más bajas se han liberado ligeramente de esa presión fiscal después de que el Ejecutivo anterior, con Mariano Rajoy al frente, elevará de los 12.000 euros a los 14.000 la exención en la tributación del IRPF. Pero en Euskadi, cualquier cambio en el gravamen de la Renta deberá esperar, al menos, hasta 2019.

Las Haciendas vascas se han encontrado con un escenario inesperado desde el verano a esta parte, y lo que parecía un terreno despejado para poder realizar un guiño fiscal a los contribuyentes con menores ingresos se ha complicado por el fallo del Tribunal Supremo que declaró exentas de tributación las prestaciones de maternidad, lo que tendrá un impacto de varias decenas de millones en devoluciones para las arcas forales vascas. Así las cosas, las diputaciones han considerado que lo más prudente es aplazar al próximo año cualquier movimiento en torno a un posible retoque en el IRPF.

Las cifras

35 millones
A esa cifra se calcula que ascenderá la factura para la Hacienda de Gipuzkoa por la devolución del IRPF de maternidad y paternidad.
22.000 guipuzcoanos
se verían beneficiados de aplicarse las modificaciones realizadas en el Estado y que elevan el límite exento del IRPF de los 12.000 euros actuales a los 14.000

«Estamos fuera de plazo para poder acometer cualquier cambio este ejercicio», apuntan desde el departamento de Hacienda y Finanzas de la Diputación de Gipuzkoa. Y es que la tramitación de una posible rebaja fiscal en la Renta ha salido de la agenda de los técnicos de Errotaburu, que comenzaron a calcular el impacto que las distintas rebajas tributarias podrían tener en los ingresos del fisco foral, pero han tenido que cambiar el paso para medir a cuánto va a ascender la factura de la devolución retroactiva de las retenciones de maternidad y paternidad desde 2014.

La desgravación de la maternidad y la paternidad supondrá dejar de ingresar 10 millones y los cambios en el IRPF otro tanto La clave

Impacto similar

El cometido más urgente para el fisco guipuzcoano es el de contrarrestar el impacto de esas devoluciones. En total, calculan que serán las retenciones realizadas sobre 24.000 prestaciones de maternidad y unas 18.000 de paternidad las que deberán ser reembolsadas. Las primeras podrían suponer un coste cercano a los 30 millones de euros para las arcas forales, mientras que las segundas podrían rondar los 4-5 millones en el momento en que se decida iniciar su retorno. En conclusión, una factura solo por devoluciones que rondará los 35 millones de euros.

Pero no se puede limitar el impacto al reembolso, ya que el fisco perderá ya para este ejercicio y los posteriores unos ingresos que creía garantizados por el IRPF de esas prestaciones. Aproximadamente entre 6 y 8 millones en retenciones que esperaban ingresar por la tributación de esas ayudas que sustituyen al salario de los progenitores.

De ahí que se haya congelado la posibilidad de adaptar de forma directa las modificaciones realizadas en el Estado y que incluyen como medida principal el incremento en el límite exento del IRPF de los 12.000 euros actuales a los 14.000. Solo con ese movimiento, unos 22.000 contribuyentes dejarían de tributar por Renta ahorrándose entre 120 y 700 euros anuales. El impacto directo solo de esta medida rondaría los 10 millones de euros, cifra, por tanto, muy similar a la que va a dejar de ingresar el fisco foral tras declarar exentas de tributación las prestaciones de maternidad y paternidad.

Recuperar el pacto

Y como ninguna Hacienda se plantea renunciar a un 0,5% de sus ingresos sin medir antes sus consecuencias o buscar fuentes de financiación alternativas, los tres territorios vascos han aplazado al próximo curso el análisis de una posible rebaja fiscal al IRPF, y sin fecha concreta para trabajar el consenso. De hecho hay otros nuevos factores que afectan a cualquier posible modificación. El principal, es el plan anticipado por el consejero Pedro Azpiazu de fomento de las EPSV. Un proyecto que será trasladado próximamente a las diputaciones y que incluirá potenciales modificaciones en el Impuesto sobre la Renta para que la invesión en estos planes de previsión social sea más atractiva desde la vertiente fiscal.

El plan, que Azpiazu quiere completar esta legislatura, deberá ser analizado por los territorio y, quien sabe, en su articulación podrían incluirse algunas rebajas en el IRPF para allanar el camino y que ambas cuestiones queden aprobadas en las Juntas de cada territorio como una especie de reforma de la Renta.

Además, en la firma de la última reforma fiscal el pasado año, el PP arrancó el compromiso a sus socios firmantes (PNV y PSE) de que «en el horizonte de 2020 se sometería a una revisión el IRPF», con lo que las partes están emplazadas a valorar la eficacia del tributo con su composición actual y analizar si conviene implementar una vuelta de tuerca que suponga una rebaja de la carga fiscal que sufren los contribuyentes.

Una presión fiscal que en Gipuzkoa se encuentra en máximos. El tipo efectivo del gravamen alcanzó en 2016 el 17,8%, esto es, de cada 100 euros que ingresó cada contribuyente, de media 17,8 acabaron en las arcas de la Hacienda foral. Un punto más que en 2012 y la tasa más alta desde que el fisco foral publica sus datos.

Conviene recordar que el pasado año se cumplió una década desde que se implementaron las últimas medidas importantes dirigidas a reducir la carga fiscal de los contribuyentes individuales. En 2007 se elevó el tipo mínimo en ocho puntos (del 15% al 23%) y en la tarifa de base del ahorro, en tres (15% al 18%). Pero estas medidas fueron acompañadas por mejoras en las deducciones por descendientes, ascendientes, dependencia o vivienda, con lo que el tipo efectivo se redujo hasta el 16,6%.

Desde entonces, todas las modificaciones han buscado garantizar unos ingresos adecuados para las Haciendas forales, sobre todo tras la caída recaudatoria provocada por la crisis económica. En 2013 -un año antes en Gipuzkoa- se aprobaron las últimas medidas: se elevó hasta el 49% el último tramo del gravamen, subió al 23% el tipo del ahorro a partir de los 4.000 euros y se redujeron, entre otros, los beneficios fiscales obtenidos a través de la aportación a las EPSV.

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