Gaizka Zulaika: «La empresa familiar vasca, en general, paga mejor que la media de su sector»

Gaizka Zulaika./LUIS MICHELENA
Gaizka Zulaika. / LUIS MICHELENA

La empresa familiar vasca reclama a las instituciones ayuda para poner en valor la figura del empresario y carga contra el Impuesto sobre el Patrimonio, en 'extinción' en Europa

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Gaizka Zulaika (Zarautz, 1971), es director de la Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi (Aefame), que ayer celebró en el Palacio de Miramar en San Sebastián una asamblea extraordinaria de marcado carácter europeo. El directivo alude con cierta envidia a algunas buenas prácticas continentales y resalta la necesidad de que las administraciones vascas colaboren a la hora de poner en valor al empresario familiar. También reclama la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, al entender que el tributo socava la competitividad del país e invita a algunas familias empresarias a caer en la tentación de un Madrid libre de esa carga. Aefame aglutina a 62 firmas cuya facturación agregada roza los 14.000 millones. Según diversos estudios, el 84% del tejido productivo vasco lo protagoniza la empresa familiar, que representa el 55,45% del empleo de la comunidad autónoma.

-Aefame celebró ayer en San Sebastián una asamblea de marcado carácter europeo. ¿Por qué?

-Aquí tenemos a las diputaciones, con sus normativas, casi siempre armonizadas pero no en todo, y al Gobierno Vasco, que tiene un enorme potencial que no se ha maximizado como en otras épocas por la razón que sea. El caso es que algunos de nuestros asociados trabajan en Europa y tienen relación con organizaciones de allí, donde hay buenas prácticas o directivas que no se están aplicando aquí. Sabemos que hay cosas en Europa que son excelentes y queremos trabajar en eso para mejorar nuestra competitividad.

-¿De qué buenas prácticas a importar estamos hablando?

-La fiscalidad de la empresa familiar en Europa es, en general, mejor que la de Euskadi, que no tiene el peor régimen del Estado pero sí que el de Madrid en lo relativo al Impuesto sobre el Patrimonio. No queremos centrar el tema en quien paga más o menos, sino resaltar que es un coste de oportunidad para el país. Si sabemos que es importante retener -si puedes- a las figuras de la Real, a Oyarzabal o a Illarramendi, que te van a dar la base de un proyecto, pues esto es lo mismo.

-Explíqueme eso...

- El Impuesto de Patrimonio está provocando que empresas familiares y, sobre todo, familias empresarias, se planteen irse. En Europa eso está desapareciendo, y aquí, no. Madrid sí está armonizada con Europa, y si encima es una urbe moderna, pues es difícil que un empresario retorne... Eso es una pérdida de competitividad terrible.

-¿Alguna otra cosa que convenga imitar de Europa?

-Mire. Un aspecto muy trascendental es la importancia que se le da al arraigo y al mantenimiento de los centros de decisión. Las grandes multinacionales, lo vemos todos los días, pueden abrir y cerrar plantas fácil -es una forma de hablar- y se centran en la cuenta de resultados. Pero una familiar siempre va a tener voluntad de crecer desde su lugar de origen; en Europa se han dado cuenta y lo están favoreciendo. Ahí está el modelo alemán, con empresas familiares que facturan cerca de 250 millones, que nos gusta mucho. Hay que ver qué políticas se están haciendo por allí.

Creación de riqueza

-¿A qué se refiere en concreto?

-No hay una fórmula matemática, pero Aefame ha detectado que es siempre un conjunto de medidas lo que se necesita. Para empezar, puede parecer pueril pero es importante, el reconocimiento social y político del empresario familiar. Una sociedad que valore al empresario como alguien a imitar, como alguien que crea riqueza, es un gran paso. Lo necesitamos.

-¿No lo hacen los políticos?

-Hombre, ha habido un cambio recientemente, pero... Si vas por la calle, puede hablar bien de un artista, de un futbolista o de un cantante, pero de un empresario... ¿Cuándo escuchas qué buen empresario era éste o qué buena familia empresaria era aquella? Nunca. Parece que está mal. Pregunta tú en Silicon Valley por Jeff Bezos... ¡Te lo ponen como Dios! Ponte en el lugar de una empresa familiar que ha tenido sus momentos difíciles, que ha reinvertido su dinero y que, además, en su pueblo, no está valorada. Eso a veces te lleva a tirar la toalla.

«Necesitamos una sociedad que valore al empresario como alguien a seguir, a imitar» ESTRATEGIA

«La empresa familiar vasca está, en términos generales, menos endeudada; es más sana» FORTALEZA

-¿Más cosas a mejorar?

-La fiscalidad es clave. Los sindicatos, el clima laboral... Hablo de caminar hacia una relación normal. Y también algo que es esencial, la gestión profesional de la empresa familiar. En la gobernanza; aunque hay gente que lo hace muy bien, tenemos un déficit. Es tan importante la gestión de la empresa como la de la familia. Trabajamos con todos los agentes para crear ese ecosistema.

-¿Cuál es el estado de salud de la empresa familiar vasca? ¿Qué tal ha atravesado la crisis?

-Hay todo tipo de sectores y de empresas, con lo que ha habido quien lo ha pasado mejor y quien lo ha pasado peor. En resumen, la crisis se ha superado con nota media o alta.

-¿Hay algún secreto?

-La empresa familiar vasca está, en términos generales, menos endeudada. Es más sana. Han invertido su patrimonio personal para reforzar la compañía, y eso es una ventaja. En las crisis, tiran mucho de ese dinero de la familia. Y son las que menos despiden; hay estudios al respecto. Son más ágiles en la toma de decisiones y eso también ayuda si hace falta invertir o ampliar capital para aguantar el chaparrón.

-¿A qué le suenan los mensajes de que la crisis ha dejado una herencia de precariedad?

-Aefame no tiene información específica o sectorial. Estamos más centrados en temas más generales. La crisis les ha pegado a todos, y cada cual ha mirado si tenía que ajustar o no. Pero si hay algo que caracteriza a la empresa familiar es que paga, en general, por encima de la media de su sector a igualdad de condiciones. Yo soy fabricante de chocolate y, a lo mejor, no podré pagar como Nestlé. Pero a dimensión equivalente, este tipo de empresas tiene contribuciones al trabajador mejores que otras. Tenemos un desafío con el talento, y hemos de dar algo más y mejor al empleado para que se quede. Hablo de estabilidad, continuidad, carrera... Y se paga bastante bien, en la medida de lo posible. Un ejemplo: BM, que es asociado, siempre subraya que paga a sus cajeras -que te ayudan y te sonríen- más que el promedio del sector. También dedica un dinero importante a la formación para su plantilla.

Guerra comercial

-¿De las conversaciones que tenga con los asociados, surge el temor a la desaceleración económica o a la guerra comercial?

-Sí, se comenta. Pero siempre hay alguna incertidumbre. Cada año hay un nuevo dato. Cuando no es Irán, es la guerra comercial con China. Cuando no es el petróleo, es que Rusia invade Crimea. Mi lectura es que hay imponderables que no dependen de nosotros. Somos pequeñitos y lo que nos queda es estar muy alerta. Hoy, los que venden acero en Estados Unidos están más preocupados. Pero, por el momento, parece que no se ha notado.

-¿Qué tal les parece la Nueva Cultra de Empresa de Adegi?

-Nosotros no nos posicionamos en ese sentido, pero nos parece perfectamente normal. De hecho, el ADN de la empresa familiar tiene que ver con eso. Es algo que está en manos de cada compañía, pero va en nuestra línea. La participación, en capital, en deciciones o en lo que sea, nos parece interesante si a la familia se lo parece.

-¿Cómo conviven en Aefame pequeñas empresas y otras bastante más grandes?

-Pues la convivencia es excelente. Los grandes fueron pequeños y existe un enorme respeto entre todos y grandes dosis de humildad. Facturen 20 millones o 400, entre ellos son semejantes y demuestran una química inmediata.

-Para terminar. ¿Alguna petición concreta al Gobierno Vasco y a las diputaciones forales vascas?

-Un reconocimiento expreso al empresario familiar para que la sociedad lo valore en su justa medida y también que empecemos a trabajar ya en ese ecosistema para mejorar la competitividad. Ahí hablamos de fiscalidad, pero no solo de eso. Queremos cosas para que esto sea mejor para todos, para toda la sociedad. Pienso en dar mayor seguridad a la reinversión del capital, en la colaboración con las universidades y la FP o con las comarcas u otras regiones. Son muchas cosas, no solo el Impuesto del Patrimonio. Tendríamos mejores empresas, mejores salarios y la gente no se iría.

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