Gipuzkoa se abre a suavizar la presión fiscal

Larrañaga, flanqueado por Perona y Domínguez, durante la comparecencia de balance de la campaña de la Renta 2017./SARA SANTOSGráfico
Larrañaga, flanqueado por Perona y Domínguez, durante la comparecencia de balance de la campaña de la Renta 2017. / SARA SANTOS

Estudia acoger alguna de las medidas pactadas en los Presupuestos centrales por PP y Ciudadanos, entre ellas, la subida del mínimo exento de 12.000 a 14.000 euros

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Ya saben, en ocasiones para que algunas proposiciones o ideas terminen de calar lo primero que hay que hacer es predicar con el ejemplo. Hemos escuchado en varias ocasiones a las instituciones de distintos niveles en Euskadi lanzar una 'propuesta' a los empresarios para compartir el buen momento económico con sus trabajadores y que así como en los años duros de la crisis se les pidió un esfuerzo a las plantillas, que ahora la mejora de resultados también repercuta en ellas. Pero, ¿y qué hay de los impuestos? Las Haciendas forales se han aferrado durante la crisis al asa del IRPF para que sus ingresos no se hundieran, incrementando la presión fiscal a los ciudadanos en los momentos más críticos. Por ello, en los últimos meses se ha esperado un guiño por parte de las diputaciones a una posible relajación de esa soga tributaria y parece que, finalmente, podrá haber fumata blanca. «El tener que sostener el Estado de Bienestar no quita que podamos introducir próximamente alguna mejora», avanzó ayer el diputado de Hacienda y Finanzas de Gipuzkoa, Jabier Larrañaga.

Aunque todavía sin poder aventurar qué posibilidades se barajan en la torre de Errotaburu, es evidente que no ha caído en saco roto la rebaja fiscal española a las rentas más bajas pactada entre PP y Ciudadanos y que entró en vigor con la aprobación de los Presupuestos generales del Estado, aunque después Mariano Rajoy fuera fulminado de La Moncloa y sea el socialista Pedro Sánchez su nuevo inquilino. «Estamos analizando esas medidas, valorando su posible impacto y viendo si podemos introducir alguna modificación», explicó Larrañaga ayer durante la presentación de los resultados de la campaña de la Renta 2017.

Concretamente, el Parlamento español aprobó, como medidas principales, la elevación del umbral de tributación de 12.000 a 14.000 euros en el IRPF y el aumento del importe de la reducción en la base por obtención de rendimientos del trabajo para los salarios brutos comprendidos entre 14.000 y 18.000 euros. Además de otras deducciones por familia numerosa o por gastos de guardería, entre otros. La Diputación foral de Gipuzkoa estudia en estos días si alguna de estas medidas encajaría en sus previsiones -el resto de Haciendas vascas también trabaja en ese sentido- y será en otoño cuando se pueda descifrar ese interrogante.

«Sostener el Estado de Bienestar no quita que podamos introducir mejoras», explicó Larrañaga LA POSTURA DE GIPUZKOA

Elevar hasta los 14.000 euros el mínimo exento en IRPF podría beneficiar a unos 22.000 guipuzcoanos CONTRIBUYENTES

El resultado de la campaña de la Renta ha sido 150 millones mejor que hace una década para el fisco EN COMPARACIÓN CON 2007

También hay que tener en cuenta dos factores que refuerzan esa posible reforma en el IRPF en favor de los contribuyentes. Por un lado, que el próximo ejercicio se celebran elecciones forales y municipales -recuerden la «zanahoria fiscal», que decía el exministro Montoro-, y por el otro, que en el compromiso de la última reforma fiscal en Euskadi pactada entre PNV, PSE y PP, los populares requirieron un compromiso para retocar el gravamen de la Renta antes de 2020.

En el caso de aplicarse ese incremento en la exención de tributar por el IRPF hasta los 14.000 euros, se verían beneficiados en Gipuzkoa -según la base de datos de la Hacienda foral- algo más de 22.000 contribuyentes, que ingresan rentas entre los 12.001 y los 14.000 euros. Prácticamente 12.000 de ellos serían asalariados y, el resto, pensionistas, y se ahorrarían entre 120 y 700 euros anuales. En estos momentos, con la exención fijada en los 12.000 euros, se libran de abonar el gravamen algo más del 25% de los contribuyentes del territorio. Concretamente son unos 140.000 guipuzcoanos de los cerca de 500.000 potenciales contribuyentes, los que no se ven en la obligación de declarar el IRPF al no llegar hasta ese nivel de renta.

«Gran» campaña

Cualquier retoque o reforma en el IRPF llegará con la recaudación de dicho gravamen en máximos. Ayer la Hacienda foral dio a conocer el balance de la última campaña de la Renta 2017, que dejó la factura más baja que ha tenido que asumir el fisco guipuzcoano en décadas. Concretamente, el resultado ha sido negativo en algo menos de 22 millones de euros, un resultante 30 millones mejor que en la campaña precedente, fruto de «una mayor actividad económica, que redunda en más empleo y mejores salarios», destacó Jabier Larrañaga, que estuvo acompañado por el director foral de Hacienda, Jokin Perona, y la subdirectora de Gestión Tributaria, Yolanda Domínguez. La institución foral devolvió 266 millones durante la campaña e ingresó 244, la recaudación más alta nunca antes registrada.

Y si la diferencia con el pasado año se sitúa en los 30 millones en favor del fisco foral, la distancia con respecto a la campaña de 2007 -previa a la crisis- es de 150 millones de euros. Hace una década el saldo negativo para la Hacienda de Gipuzkoa ascendía a 172 millones.

La cifra de declaraciones ha ascendido a 377.389 -2.798 más que la campaña 2016-, de las que el 69,1% han salido a devolver y el 30,9%, primera vez que se alcanza ese porcentaje- resultaron a pagar. Concretamente, 116.735 declarantes han tenido que abonar un importe medio de 2.092 euros.

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