Alemania, Francia y España, solas en la defensa de mayorías cualificadas para la política fiscal

El ministro francés Bruno Le Maire, este martes antes de la reunión del Ecofin, en Bruselas./AFP
El ministro francés Bruno Le Maire, este martes antes de la reunión del Ecofin, en Bruselas. / AFP

La unanimidad de los Veintiocho que se exige hoy para validar cualquier decisión supone un «bloqueo», lamenta Moscovici

SALVADOR ARROYOBruselas

La crisis venezolana ha sido el último ejemplo más evidente de que el voto en contra de un solo país (en este caso Italia) puede resquebrajar la postura común y trasladar al resto del mundo imagen de división y endeblez. La unanimidad de los Veintiocho que se requiere en política exterior se impone también en materia fiscal y económica. Y ahí el efecto más claro es el bloqueo. Europa no avanza a la hora de fijar impuestos sobre las transacciones financieras, tampoco en la reforma del IVA, no hay cohesión en el impuesto de sociedades y medidas como la aplicación de la conocida como 'tasa Google', se arbitran a libre criterio después de fracasar una y otra vez la posibilidad de activar una estrategia común.

Esa es la realidad y contra ella colisionaron este martes una vez más los ministros de Economía y Finanzas de los Veintiocho. Sobre la mesa tenían la propuesta de la Comisión Europea de ir dando pasos para que la toma de decisiones se supedite a mayorías cualificadas, lo que implica que bastaría el asentimiento de dieciséis Estados, el 65% de la población del club. Pero el tema es «muy sensible» por lo que continua en vía muerta.

Y eso que la nueva formulación del Ejecutivo comunitario tiene el respaldo de los 'grandes'. Bruno Le Maire y Olaf Scholz, ministros económicos de Alemania y Francia, insistieron este martes en la necesidad de ir relegando «poco a poco» la unanimidad. Y el presidente español, Pedro Sánchez, ya se posicionó claramente en esa dirección hace apenas un mes, en un discurso en la Eurocámara marcado por el 'más Europa'. Pero «la soberanía fiscal es primordial para muchos estados miembros», aseguró Eugen Orlando Teodorovici, responsable de Finanzas Públicas de Rumania, el país que ostenta la presidencia temporal de la UE.

Y así lo hicieron saber sus colegas de Holanda, Suecia, Luxemburgo o Irlanda antes incluso de entrar en un debate que va a continuar abierto en los próximos meses. Porque el objetivo de la Comisión es que la mayoría cualificada llegue a implantarse de forma gradual de modo que en una primera fase, permita habilitar medidas para la coordinación contra el fraude fiscal y la evasión fiscal, un asunto especialmente «sensible», como destacó Valdis Dombrovskis, vicepresidente del Ejecutivo comunitario, que lamentó que hoy «haya expedientes fiscales en los que resulta imposible avanzar porque tenemos que hacerlo a nivel europeo».

Un «bloqueo», como lo definió el comisario responsable de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, que carece de sentido porque «la mayoría cualificada supone democracia y, desde luego, más eficacia».

 

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