La falta de profesionales amenaza el futuro del pujante sector tecnológico de Euskadi

La falta de profesionales amenaza el futuro del pujante sector tecnológico de EuskadiGráfico

Las TIC, que generan el 5% del PIB vasco y más de 20.000 empleos directos, ofrecen contratos estables y un potencial «extraordinario»

Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Érase una vez un ser humano pegado a un teléfono móvil. Quién sabe si Francisco de Quevedo habría escrito algo similar si hubiese nacido 400 años más tarde, como hizo en el siglo XVII con el soneto satírico en el que parodió la nariz de Luis de Góngora. Los continuos avances que se producen en el ámbito tecnológico y que luego se trasladan a prácticamente todas las facetas de nuestras vidas van desdibujando cada cierto tiempo el mundo para construir nuevas realidades, lo que supone un reto de proporciones épicas para la humanidad -por la profundidad, por la rapidez y por la permanencia del cambio-. Toda esta nueva tecnología disruptiva modifica las reglas del juego, incluidas las que rigen el funcionamiento del mercado laboral. Con todo ello, cabe preguntarse si las empresas y los profesionales de Euskadi están preparados para el cambio que viene.

El sector de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en Euskadi atesora un potencial «extraordinario» ya que lidera el crecimiento en actividad y también en empleo especializado y estable, pero mira al futuro con algunas inquietudes, relacionadas con la poca vocación, sobre todo en el género femenino, la escasez de perfiles técnicos y de gestión avanzada, y la movilidad del talento.

Este periódico ha recabado información a través de Gaia, la Asociación de Industrias de las Tecnologías Electrónicas y de la Información del País Vasco, y de Adecco, empresa de recursos humanos, para confeccionar un retrato laboral de las compañías y profesionales que se dedican a esta área. Tomás Iriondo, director general de Gaia, creada en 1983 y compuesta por más de 240 empresas que ofrecen productos y servicios en el ámbito electrónico, informático y de telecomunicaciones, considera que el sector, que genera el 5% del PIB del País Vasco y más de 20.000 empleos directos, vive un buen momento aunque tiene varias dificultades detectadas que habrá que corregir para encarar el futuro en las mejores condiciones.

La 'fotografía' general del sector en Gipuzkoa es muy representativa de lo que sucede en Euskadi. El territorio tiene representación en los seis sectores que forman Gaia: electrónica, ingenierías, consultorías, informática, telecomunicaciones y ramificaciones. En cuanto al volumen de actividad, Gipuzkoa representa el 42% del sector en la CAV, un peso importante teniendo en cuenta su aportación habitual en otras áreas -que ronda el 30-35%-. Las TIC son un sector relativamente joven que ha arraigado empresas significativas en el territorio, tales como Ibermática, Más Móvil, Ikusi... Según los últimos datos que aporta Gaia, relativos a 2018, Gipuzkoa acogía a 8.500 profesionales de los 20.030 que atesora Euskadi, lo que supone el 42% del total.

Las empresas guipuzcoanas ofrecen dos perfiles laborales: la gestión y la técnica. El primero está relacionado con la coordinación de proyectos, programas, servicios y estrategias tecnológicas, y cuenta con expertos en inteligencia artificial, plataformas móviles, ciberseguridad, análitica y algoritmia de datos, entre otros desempeños. El otro perfil, el técnico, engloba consultorías, desarrollo y programación, y es en estos momentos el más demandado por las compañías de Gipuzkoa. Según datos de Gaia, un 80% de la demanda proviene de este perfil frente al 20% de la gestión. Los técnicos de desarrollo (Java, Javascript...) son los que más falta hacen.

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Rangos salariales

En cuanto a los rangos salariales, los técnicos de gestión con una formación acreditada cobran entre 50.000 y 70.000 euros brutos al año, mientras que la horquilla entre los consultores se sitúa entre 35.000 y 55.000 euros y el de los profesionales de desarrollo, entre 20.000 y 50.000 euros.

La digitalización y la transformación que está viviendo la industria 4.0 están provocando que su oferta esté en primera línea de peticiones de puestos de trabajo. Según apunta Iriondo, se está produciendo un cambio cultural importante porque hasta la fecha en las inversiones de las administraciones y las empresas primaban las instalaciones y la maquinaria, mientras que ahora se prioriza la incorporación del conocimiento y de la tecnología para ganar en competitividad.

El paso de la crisis se notó también en este sector, si bien soportó con más entereza sus embates, y actualmente hay un perfil concreto, el de los 'stem' -acrónimo que se refiere a las áreas de conocimiento en la que trabajan científicos e ingenieros- que está experimentando un reconocimiento importante -dentro y fuera de las compañías- porque la demanda es alta y el número de profesionales, muy bajo. Las empresas coinciden en su análisis: hacen falta informáticos, electrónicos y matemáticos. Y hacen falta con urgencia. Ya. Pero no sólo en este sector específico, sino también en los demás.

Un mensaje con un tono de inquietud que engancha rápidamente con las dificultades o las áreas de mejora -por ser constructivos- que tiene este sector. Desde Gaia señalan tres: la escasa vocación -sobre todo entre las chicas-, la falta de perfiles cualificados y la movilidad del talento. En cuanto a la primera preocupación, las empresas entonan un 'mea culpa' al admitir que no han conseguido ser atractivas para las mujeres. Según Gaia, un 37% de los profesionales en Euskadi son chicas, un dato que es relativamente positivo pero no tanto porque «vive del pasado. Más del 50% de las matrículas en la Facultad de Informática en los noventa eran de chicas y las mejores notas eran de ellas. Hoy en día, el número de matrículas ha bajado considerablemente, hasta el 15%». Una evolución que condicionará el futuro del sector y que preocupa enormemente.

¿Cómo se podría revertir este fenómeno? Se trata de una pregunta de difícil respuesta, ya que no es un fenómeno local sino global (Alemania, Estados Unidos o Francia viven situaciones similares). Los perfiles más técnicos que humanos y la constante ruptura tecnológica -es un sector que exige un reciclaje continuo- asoman como dos factores que repelen a las jóvenes. De lo que no tienen duda los expertos consultados es que el cambio en el nombre de la carrera-la Facultad de Informática de San Sebastián se llama ahora Ingeniería de Software- ha provocado un distanciamiento en el género femenino. Y tampoco dudan en que es necesaria una estrategia de marketing más eficaz para captar nuevas profesionales.

Como consecuencia de la escasa vocación surge una segunda dificultad, que es la falta de perfiles cualificados. Las áreas de ciberseguridad, inteligencia artificial y analítica de datos precisan de muchos más profesionales de los que el mercado guipuzcoano es capaz de generar. Y sucede lo mismo con los programadores y los consultores. La alta demanda, unida a un mercado laboral limitado por la falta de formación, hace que la contratación de especialistas por parte de las empresas se convierta en una guerra por el talento tecnológico.

La tercera inquietud está relacionada con la movilidad del talento. Desde Gaia apuntan a una tendencia próxima a trabajar en remoto, desubicados, no agarrados a una oficina, como si fuera una movilidad virtual. Y ponen como ejemplo algo que parece ciencia ficción pero que está sucediendo ya, el 'digital twin' (gemelo digital): gente de distintas partes del mundo se conectan a través de la red para discutir -o construir- sobre un proyecto que está en la 'nube'. Una realidad que habrá que afrontar.

Pero como ante un problema puede haber una solución, Innobasque -la Agencia Vasca de la Innovación- presentó esta semana un informe que señala seis tecnologías clave para minimizar el impacto de las amenazas en Euskadi y aprovechar las oportunidades que suponen la digitalización y la importancia de los datos como materia prima de nuevos modelos de negocio y procesos de producción. Estas tecnologías son el 'big data', la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la robótica, el internet de las cosas, y la sensórica y biosensórica.

Euskadi, quinta en empleo

Según un informe de Adecco e Infoempleo al que ha tenido acceso este periódico, Euskadi es la quinta región del Estado en ofertas de empleo vinculadas a las nuevas tecnologías al generar el 5,6% del total de los puestos de trabajo a nivel estatal. Entre los perfiles más solicitados están los de programador, programador-analista, comercial y jefe de proyecto. En cuanto a las diferentes áreas, la informática realiza la mayor aportación al conjunto de ofertas de empleo, con un 42,3% del total. Le siguen las telecomunicaciones, la consultoría informática o de telecomunicaciones e internet.

En lo que respecta a las carreras más demandadas por las empresas, son las de ingeniería informática (16,3%), ingeniería de telecomunicaciones (4,1%) y administración y dirección de empresas (2,1%). Las FP más requeridas, por su parte, son las de informática y comunicaciones (19,8% de las ofertas del sector), electricidad y electrónica (2,5%), y administración y gestión (1,9%).

El espectro cada vez mayor que ocupan las tecnologías digitales en nuestra economía tiene también su reflejo en la creación de empleo. Durante 2016, el sector TIC empleaba de forma directa a 444.498 personas en el Estado. Tan solo tres años antes, ocupaba a 60.000 personas menos.

Uno de los puntos a destacar en la mayoría de estas empresas -según resalta Adecco- es la oferta de formación. A pesar de que la rotación en el sector es altísima, se busca formar a los programadores para aumentar sus capacidades, incluso sabiendo que la gran mayoría acabará trabajando en otras empresas de la competencia. Pero, dado que el reto de las empresas tecnológicas no es retener sino atraer, es imperativo hacer todo lo posible para que sean los desarrolladores los que quieran trabajar en ellas.

La especialización y la experiencia, clave para un mejor salario

Ni los ingenieros que empiezan en el sector de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación cobran 600 euros al mes ni el salario anual de los más veteranos supera, por regla general, los cinco ceros. La diferencia en la nómina está relacionada, como suele ocurrir en la mayoría de los trabajos, con la especialidad pero, sobre todo, con la antigüedad en la empresa. El recorrido laboral de estos profesionales suele ser largo y relativamente estable, puesto que es un sector en auge en la comunidad autónoma vasca, por lo que los sueldos están acorde con su formación. La horquilla varía desde los 25.333 euros anuales que cobra un ingeniero recién graduado en Álava a los más de 88.000 que perciben los que atesoran más de veinte años de experiencia en empresas de Gipuzkoa y Bizkaia. Y, también como siempre, los datos se refieren a los sueldos medios.

En este sentido, los ingenieros con una trayectoria profesional de uno a cinco años -en empresas vascas- cobran un sueldo medio bruto de 29.419 euros. Por territorios, las firmas guipuzcoanas son las que mejor pagan a los empleados con menos experiencia, con un salario medio de 34.884 euros, seguidas de las vizcaínas, con 28.042 euros, y las alavesas, con 25.333 euros. Si la antigüedad en la empresa supera los diez años, la nómina se incrementa considerablemente, puesto que el sueldo medio de estos ingenieros supera casi siempre los 50.000 euros.

En este tramo, los ingenieros que trabajan para las empresas del sector en Guipuzkoa también son los mejor pagados, con salarios medios de 65.000 euros en el caso de los que superan los 16 años de experiencia. En resumen, el sueldo medio de un ingeniero en el año 2017 fue de 56.606 euros en Gipuzkoa, 51.783 euros, en Bizkaia, y 50.927, en Álava.