CNA se va de Euskadi pagando solo el 10% de la deuda tras fracasar con Edesa

Fagor Electrodomésticos, primero, y Edesa Industrial, después, reflejan la peor cara de la industria vasca en los últimos años./LOBO ALTUNA
Fagor Electrodomésticos, primero, y Edesa Industrial, después, reflejan la peor cara de la industria vasca en los últimos años. / LOBO ALTUNA

Los trabajadores de la quebrada fabricante de electrodomésticos, como otros muchos agentes en Euskadi, se muestran «defraudados» con Cata La banca 'rescata' a la catalana al aprobar una propuesta de convenio que cerraría la quiebra

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN

. Nadie le podrá negar a Jorge Parladé, 'alma mater' y presidente del Grupo CNA, el haber convencido a tirios y troyanos en Euskadi cuando, en 2014, ante la quiebra de Fagor Electrodomésticos, llegó -con el aval de muchos e importantes actores económicos del País Vasco- investido de una imagen de salvador de aquel cadáver industrial. Sin embargo, poco tiempo hizo falta para que, como explicaba ayer a DV quien fuera presidente del comité de empresa de Edesa Industrial, Rikardo Pérez, el ejecutivo de catalán de origen uruguayo se revelase como un «nefasto gestor» que en apenas tres años llevó de nuevo a la empresa a la quiebra. Pues bien, ese mismo directivo logró ayer en los juzgados de Donostia que el 70,74% de la deuda ordinaria (que sumaba 71 millones de euros, dentro de un pasivo total de 104) le diera su beneplácito a un convenio apoyado básicamente en dos premisas: una quita (un recorte en el pago) del 90%, con lo que se cobrará -sin intereses- solo un 10% de lo adeudado, y una espera (un aplazamiento) de hasta 10 años. Ese visto bueno, que puede ser impugnado hasta final de mes por quienes se sientan perjudicados por el mismo, permitirá a los catalanes, una vez sea definitivo mediante sentencia, salir del concurso de acreedores.

¿Cómo lo han logrado? La clave está en la banca, que ha aceptado esas condiciones después de haber refinanciado toda la deuda del Grupo CNA, que a su vez había avalado muchos créditos de Edesa Industrial desde la matriz del grupo y también a través de filiales en Asia y otras latitudes. Eso sí, Parladé tiene ahora la espada de Damocles de las entidades financieras, que le vigilan de cerca, sobre todo su conglomerado de empresas; pero ha salido 'vivo' de Euskadi, con una maniobra que, sin embargo, ha levantado en el país no pocas suspicacias.

104
millones de euros
104
es la deuda que ha acumulado Edesa Industrial en su fracasado intento de reflotar Fagor Electrdomésticos.
71,7
millones de euros
71,7
es la deuda ordinaria; hacía falta que un 65% de esos deudores aprobara el convenio, y dio el 'ok' un 70,7%.
12
trabajadores
12
son los que, en teoría, necesita Cata para su proyecto; prometió 705 directos en su primer año en Euskadi.
3,9
millones de euros
3,9
es la cantidad que debe a las administraciones, de los que 1,8 se adeudan a la Diputación de Gipuzkoa.
61.000
cocinas
61.000
al año son las que pretende fabricar, al parecer en Cataluña, la firma catalana, que abandona así Euskadi.

Recelos que podrían catalizar en impugnaciones del convenio; y es que, según confiesa alguno de los afectados, «esa maniobra con la banca, que, quizá, se ha garantizado un cobro superior al 10% de otra manera y que ha obligado al resto de acreedores ordinarios a pasar por el aro, no es nada habitual en los concursos de acreedores».

Algunos acreedores muestran dudas respecto a la 'jugada' realizada por la catalana con sus bancos CNA confirma que las cocinas que dice que va a producir las fabricará «en principio, en Barcelona»

En el plano industrial, CNA se va del País Vasco «de rositas», como lamenta Pérez, pues, como ya adelantó este diario a comienzos del pasado mes de mayo, la propuesta de convenio a los acreedores se apoya también en un plan industrial que, básicamente, pasa por desindustrializar Euskadi.

¿Qué se va a fabricar? En teoría solo encimeras; en concreto, 61.000 anuales, de las que un 62% serán vitrocerámicas y el resto, de inducción. ¿Dónde? Fuentes oficiales de CNA confirmaron ayer a preguntas de este periódico que «en principio, será en Cataluña». Otras fuentes hablan de China.

¿Cómo es posible una salida así? La ley exige que para aprobarse un convenio como el citado se ha de mantener algo de actividad. A eso se ha aferrado CNA, que tiene aún contratadas a una docena de trabajadores de Edesa Industrial (al resto los despidió y les pagó todo lo que les debía salvo la deuda que mantenía con ellos antes de la declaración del concurso), que hacen labores comerciales.

Ahí está la clave. El plan de viabilidad -que también fue apoyado por la administración concursal de Edesa Industrial que actuaba en nombre de Geyser, también acreedor de la quebrada- pone el foco en la comercialización de electrodomésticos con la marca Edesa (propiedad de los catalanes).

De hecho, esa 'hoja de ruta' fía al cobro de los royalties que se puedan recibir de terceros (de los vendedores de esas piezas) los ingresos con los que pagar a los acreedores ordinarios a lo largo de los citados diez años de plazo. La estimación de CNA es que ese capítulo aporte 41 millones de euros anuales.

Proveedores

El que fuera presidente del comité de empresa de Edesa Industrial llama la atención sobre una parte esencial de los acreedores ordinarios: los proveedores, a los que la quebrada debía 18,56 millones de euros. «Nosotros estamos defraudados; éste (por Parladé) vino como el salvador, como el maná, y mira... pero también pienso en los proveedores, que muchos de ellos hicieron un esfuerzo increíble para vendernos y lo que van a cobrar y nada es lo mismo», dice.

A la espera de reubicarse en la Corporación Mondragón (que ha dado solución a los damnificados de Fagor Electrodomésticos), el operario explica que la plantilla de Edesa Industrial «esperará a que el convenio sea firme para reclamar a Parladé el millón doscientos mil euros que nos debe como deuda privilegiada». «Parece que le sale mejor todo al más ladrón o al que peor hace las cosas. Al final, ¿dónde están el Gobierno Vasco y las Diputaciones, que aplaudieron a Cata? Empezamos 450 en esto y resisten diez o doce a los que no sé yo cuánto les quedará en plantilla», lamentó el sindicalista.

CNA se felicitó ayer por el apoyo recibido de aquellos acreedores que dieron el sí a su propuesta de convenio y planteó una suerte de resumen de su historia en Euskadi; en ella justificó su fracaso industrial en una forma poco eficiente de producir en la antigua cooperativa y en la dificultad de llegar a acuerdos con Mondragón y los proveedores.

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