La UE sujeta Mercosur como respuesta a China y EE UU

Jean-Claude Juncker. /Efe
Jean-Claude Juncker. / Efe

Tras dos décadas de negociaciones, cierra el pacto comercial con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay en pleno proteccionismo

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas (Bélgica)

El golpe sobre la mesa de la Unión Europea (UE) contra el proteccionismo de Donald Trump, las tensiones comerciales y la todopoderosa China ya tiene nombre: Mercosur. Después de dos décadas de negociaciones, el acuerdo comercial con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay que ayer se cerró en Bruselas y que va a permitir eliminar hasta 4.000 millones de euros en aranceles anuales, ya es una realidad. Atrás quedan veinte años no exentos de dificultades que lo habían convertido en el arquetipo de un tratado inalcanzable, que incluso se utilizaba con sorna para hablar de los tiempos que iban a necesitar Londres y Bruselas para cerrar su relación futura tras el 'brexit'.

El pacto se concretó a última hora de la tarde de ayer, tras una semana de intensas negociaciones a nivel técnico y político. Y coincidiendo con la celebración en Osaka del G-20, el mejor altavoz para que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pero sobre todo los de Argentina, Mauricio Macri, o Brasil, Jair Bolsonaro, pudieran darle esa pátina de «histórico». Aquí todavía tendrá que ser refrendado por los jefes de Estado y de Gobierno en Consejo Europeo. Y por el propio Parlamento, donde tendrá contestación (66 eurodiputados pidieron recientemente por carta a Juncker que no lo firmase como veto al reaccionario líder brasileño).

Diferencias en el club

El acuerdo «es justo y equilibrado, con oportunidades y beneficios para ambas partes, incluyendo a los agricultores de Europa», defendió el comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan. El mensaje iba dirigido a aquellos países que se han mostrado más reacios. Porque en síntesis, se abre mercado a una importación agroalimentaria sin notable carga arancelaria a cambio de exportar sin gravámenes la producción industrial europea.

En el último tramo de la negociación Francia, Irlanda, Bélgica y Polonia presionaron al Ejecutivo comunitario, expresando su «profunda preocupación» por las repercusiones que pudiera tener Mercosur para los agricultores locales. Un movimiento al que los líderes de España, Alemania, Países Bajos, Suecia, Portugal, República Checa y Letonia, respondieron con otro desvelado el pasado día 21 en el que reclaman un impulso definitivo al tratado por la repercusión favorable que se le presupone en el sector de la automoción (hoy con aranceles del 35%), el farmacéutico (14%) o el químico (18%).

«El acuerdo estrecha más los vínculos entre Europa y Sudamérica; mayor cooperación y apertura en un mercado de 780 millones de personas que proporciona enormes oportunidades para las empresas y los trabajadores de la UE», reforzó la comisaria responsable de Comercio Cecilia Malmström haciendo especial hincapié en el beneficio para los países europeos con «fuertes vínculos históricos» (léase España o Portugal). El tratado tendría cuatro veces mayor impacto comercial que el alcanzado con Japón y hasta ocho si se compara con el CETA, que marca la relación con Canadá.