Urkullu eleva el tono y liga la supervivencia de las pymes a la inversión en I+D»

Jornada 'Retos de la Comunidad Autónoma Vasca en Tecnología e Innovación' en el Kursaal de San Sebastián. /LUSA
Jornada 'Retos de la Comunidad Autónoma Vasca en Tecnología e Innovación' en el Kursaal de San Sebastián. / LUSA

El lehendakari les advierte de que si no incorporan tecnología, «Euskadi tendrá una debilidad intrínseca»

FERNANDO SEGURA

«Si las pymes vascas no invierten en innovación, desaparecerán». El lehendakari no ha podido ser más claro y contudente. Íñigo Urkullu lleva un tiempo advirtiendo a las empresas de que se juegan el futuro en su capacidad de adaptación a la revolución digital, pero el mensaje transmitido este miércoles ha sido especialmente crudo y sin anestesia: «Si las pymes no incorporan activamente la innovación, entonces tendrán los pies de barro».

El lehendakari ha lanzado estas advertencias en la inauguración de la jornada 'Retos de Euskadi en tecnología e innovación', celebrado en el Palacio del Kursaal de San Sebastián. El acto ha sido organizado por Mondragon Unibertsitatea y la Academia Vasca de las Ciencias, las Artes y las Letras (Jakiunde). Estas dos instituciones han presentado un manifiesto que, en la misma línea, advierte del «riesgo de perder el tren de los líderes».

Manifiesto

El programa de la mañana concluyó con la lectura por parte de Javier Retegi, miembro del comité científico de Jakiunde, del 'Manifiesto sobre los retos tecnológicos de la Estrategia de Especialización Inteligente'. El documento, elaborado por la entidad citada y por Mondragon Unibertsitatea, alerta de que Euskadi, si bien destaca en la UE por su posicionamiento científico-tecnológico, «corre el peligro de perder el tren de los líderes». De ahí que recomiende el establecimiento de alianzas y la suma de capacidades, la atracción del talento y una apuesta público-privada por las tecnologías emergentes «sostenida en el tiempo». También pide planes de formación para crear líderes que piloten la industria vasca.

El lehendakari ha aprovechado la cita para pronunciar un discurso exigente y, en esta ocasión, alejado de la autocomplacencia. Tras reconocer los aciertos derivados de la Estrategia de Especialización Inteligente, aprobada por el Gobierno Vasco en 2014, ha admitido que queda camino por delante para que la industria vasca se codee con la de los países líderes. Un mensaje que ha sido escuchado por los numerosos empresarios y directivos de centros tecnológicos que han acudido al evento.

El 90% del tejido industrial

El lehendakari ha focalizado el discurso en las pequeñas y medianas empresas, es decir, en el corazón de la economía vasca, porque el 90% de nuestra industria está formada por pymes. Un enorme colectivo en el que hay firmas plenamente integradas en la industria 4.0 y otras, la mayoría, ajenas a esta revolución, bien por inercia, falta de recursos o por disponer de un mercado limitado, pero en el que están cómodamente instaladas.

«Las pymes que miren hacia otro lado desaparecerán. No hay zonas de confort» Iñigo Urkullu (Lehendakari)

«Para competir con los mejores la receta pasa por la excelencia en lo que hagamos» Manu Salaberria (Innobasque)

«Es importante la fabricación en sí misma. No debemos guiarnos por la moda» Antxon López Usoz (Danobat)

«Nos hemos definido como empresa energética, vamos más allá del 'oil&gas'» Elías Unzueta (Petronor Innovación)

«Lo tenemos todo para estar entrelos mejores, sisomos ambiciosos» Laureano Simón (Oncomatryx)

Urkullu ha dirigido su mensaje a este colectivo de pymes que miran pasar el tren de la revolución digital sin despeinarse. «Solo la innovación crea riqueza y empleo. Las empresas que miren hacia otro lado -les advirtió- desaparecerán. No hay zonas de confort», ha remarcado el lehendakari. Y, no solo eso. La pérdida de este tren supondría, según Urkullu, «una debilidad intrínseca» para el País Vasco.

El lehendakari también ha incidido en la necesidad de que la investigación que se desarrolla en los centros tecnológicos se traslade a los talleres. «Es necesario acercar los laboratorios a las empresas, con el fin de convertir la innovación en productos». Este ha sido un objetivo primordial en la pasada legislatura y en la actual, hasta el punto de que el Ejecutivo autónomo, que subvenciona de manera muy generosa a estos centros, implementó un sistema de evaluación de resultados. Es decir, o el trabajo que desarrollan se traduce en patentes y nuevos productos o el maná del dinero público dejará de fluir.

El lehendakari ha subrayado que el Gobierno Vasco está comprometido en consolidar a Euskadi como un polo de innovación europeo. Y, como el movimiento se demuestra andando, ha puesto sobre la mesa una catarata de cifras. En el periodo 2014-2020 se van a invertir 2.900 millones de fondos públicos en I+D, superando en 150 millones la inversión prevista en el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación. Además, ha recordado que los presupuestos del próximo año «han previsto un incremento del 6,5%, sumando 28 millones de euros y alcanzando una inversión pública de 461 millones». En este contexto, el lehendakari ha hecho un llamamiento a la inversión privada, «a todas y cada una de las empresas, para lograr el objetivo de inversión de 11.000 millones en I+D para 2020».

No obstante, y en este ejercicio de pisar suelo, el lehendakari ha reconocido que aunque Euskadi «ha avanzado, los demás corren, y corren mucho», en referencia tanto a los países como a las empresas con las que competimos.

«Se corre el riesgo de perder el tren de los líderes»

Euskadi es un país pequeño, sin recursos naturales y en el extrarradio de los centros de decisión económicos. Y, en el caso de Gipuzkoa, para más 'inri', mal comunicada. ¿Cómo competir con gigantes como China y Estados Unidos desde este rincón del globo? Porque, no nos engañemos, si queremos situarnos en la liga de los mayores, es con ellos con los que nos batimos el cobre.

La respuesta la ha dado Manu Salaberria, presidente de Innobasque: siendo excelentes. Y, ¿cómo se consigue esta excelencia? Vuelve a responder Salaberria: realizando inversiones coherentes con nuestras capacidades y apostando por nichos de oportunidad. Puso dos ejemplos. El espectacular desarrollo de los sectores aeronáutico y eólico en Euskadi se ha sustentado sobre capacidades previas atesoradas por la industria vasca.

Salaberria ha sido uno de los cuatro ponentes que han participado este miércoles por la mañana en la jornada del Kursaal. Los otros tres han sido Antxon López Usoz (Danobat), Elías Unzueta (Petronor) y Laureano Simón (Oncomatrix).

Sobre la Agencia Vasca de Innovación (Innobasque) -asociación privada sin ánimo de lucro y de utilidad pública- recae la función de trazar las líneas maestras del futuro tecnoindistrial de Euskadi. Salaberria ha sido optimista. «La I+D+i está arraigada en nosotros», ha asegurado, aunque también ha reconocido que existe una «brecha de gasto empresarial» en este aspecto en comparación con la media de la UE-28. Entre los desafíos, indicó la apuesta por las «innovaciones disruptivas».

Antxon López Usoz ha compartido el diagnóstico de Salaberria, pero ha subrayado la necesidad de seguir apostando por la «fabricación en sí misma». No es de extrañar este alegato en favor de la industria manufacturera, dada su larga trayectoria en Danobat, firma de referencia en máquina herramienta.

López Usoz asume que la digitalización, la fabricación aditiva, la sensorización, la robótica o la analítica avanzada son inseparables de la industria actual. No obstante, ha advertido de la necesidad de separar el grano de la paja. «No tenemos que dejarnos llevar por la moda. Debemos incidir en los ámbitos en los que somos los mejores y Euskadi tiene una gran tradición manufacturera».

Elías Unzueta, responsable de Petronor Innovación, también ha asumido que estamos inmersos en un cambio de ciclo tecnológico caracterizado, en su caso, por la descarbonización y la disrupción digital. Unzueta ha explicado que Petronor se ha abierto a nuevas oportunidades, de ahí que Repsol se haya definido como una «empresa energética», con un área de actuación más amplio que el de hidrocarburos.

Laureano Simón, CEO de Oncomatryx, forma parte del sector biotecnológico vasco, una actividad emergente en Euskadi. En su opinión, el país cuenta con los mimbres para, «si somos ambiciosos, estar entre los mejores. Lo tenemos todo: universidades, centros tecnológicos y de excelencia, parques como el de Miramón. Y, todo ello, a una hora de distancia».

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