El reducido tamaño de la pyme vasca también le impide estar en la cabeza de la UE en I+D

Laboratorio de Cidetec inaugurado el mes pasado, cuyo objetivo es dar servicio a empresas que necesitan analizar la resistencia de superficies y componentes./JOSÉ MARI LÓPEZ
Laboratorio de Cidetec inaugurado el mes pasado, cuyo objetivo es dar servicio a empresas que necesitan analizar la resistencia de superficies y componentes. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Los expertos consideran que están realizando un esfuerzo relevante, pero coinciden en que queda camino por recorrer para que se equiparen con las de los países líderes

Fernando Segura
FERNANDO SEGURA

Tenemos un problema al que no conseguimos dar solución. Euskadi aspira a situarse en los puestos de cabeza de la UE en la industria 4.0, así lo señala reiteradamente el Gobierno Vasco, pero nuestras pymes no logran alcanzar a las líderes. Según los expertos consultados por este periódico, este 'gap' se produce, entre otras razones, porque su reducido tamaño les impide disponer de capacidad financiera para afrontar este reto. Se sitúan en una posición media-alta, pero no en cabeza. Y en un mundo hipercompetitivo, o estás ahí arriba o te laminan.

El último informe de Innobasque confirma, al igual que en ediciones anteriores, que si bien faltan pocos escalones para alcanzar el olimpo de los mejores, estos peldaños se nos resisten año tras año. Este empeño, que se demuestra insuficiente, pone en solfa algunos discursos complacientes que se emiten desde el Ejecutivo autónomo y desde las diputaciones. Ni somos los 'mejores' ni 'pioneros', como se acostumbra a repetir.

Los datos son tozudos. El informe de Innobasque señala que el gasto de las pymes vascas en I+D es del 1,03% respecto al PIB, frente al 1,32% de media europea. Si la comparación se realiza entre regiones del continente, Euskadi se encuentra en el segundo grupo, de un total de cuatro. El País Vasco forma parte del escalafón definido como de «alta innovación», por debajo de las líderes, donde se hallan las alemanas Baden-Wurtemberg, Renania-Palatinado, Hesse o varias zonas de Suecia.

«Queda mucho por hacer con las empresas que por sí mismas no son proclives a innovar» Alaitz Landaluze, innobasque

«Los empresarios han llegado muy arriba, pero hay elementos culturales que hay que cambiar» Iñaki San Sebastián, Tecnalia

«Estamos en una buena posición, pero no podemos conformarnos, hay que incrementar la inversión» Patxi Sasigain, Adegi

Este periódico ha pedido a representantes del Gobierno Vasco, la empresa, los centros tecnológicos, la universidad y los sindicatos su valoración sobre el puesto que ocupan las pymes vascas en el contexto europeo. Coinciden en que están realizando un gran esfuerzo, pero añaden que queda un largo camino por recorrer.

Alaitz Landaluze conoce perfectamente el terreno en el que se mueven las pymes. Desde su cargo como directora de Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación de Innobasque palpa a diario la situación de nuestra industria en el marco internacional. Y distingue entre el esfuerzo en I+D -investigación de alto nivel- más propio de empresas grandes, y en innovación. Esta última, basada en la compra de maquinaria avanzada o de patentes, se adapta más al presupuesto de las pymes y permite que lancen productos nuevos o mejorar los procesos.

«No hay que negar los cambios, pero tampoco establecer discursos pseudomíticos» Oscar Arenas, CC OO

«No somos los mejores de la clase. Pensar que sí lo somos es hacernos trampas en el solitario» Íñigo Calvo, Universidad de Deusto

La responsable del Ejecutivo explica que, pese al esfuerzo que se ha realizado en los últimos años en innovación, «las pymes tienen que mejorar para situarse entre las mejores de Europa. Queda camino por recorrer. Hemos conseguido que haya un colectivo de empresas que innovan de forma sistemática, pero tenemos mucho por hacer en aquellas que no son proclives a hacerlo por sí mismas. Estas necesitan un empujón y en Innobasque -subraya Landaluze- nos hemos propuesto este objetivo, a través del Plan Estratégico».

Productividad

Entre las debilidades, también apunta a la innovación no tecnológica. «Innobasque señala que el mayor valor se obtiene cuando combinas la tecnología con la innovación en marketing, organización... La combinación de ambas genera más productividad. En este tipo de innovación no tecnológica estamos bastante por debajo de lo que nos correspondería. Es tan importante disponer de un nuevo producto como saber venderlo».

Ahora bien, nuestra pequeña y mediana empresa presenta fortalezas que animan al optimismo. Entre estas se encuentra la eficiencia. Landaluze subraya que además del gasto, hay que analizar los resultados. «El indicador de ventas y exportaciones señala que, con una inversión menor, obtenemos mejores resultados. Por tanto, hemos ganado en eficiencia. Estamos por encima del nivel que nos correspondería en relación al gasto que realizamos». Otras de las fortalezas radica en el personal de las pymes, con un porcentaje de titulados superiores muy alto.

Un eslabón clave para que la industria vasca escale puestos son los centros tecnológicos. ¿Está engrasada la relación entre éstos y las pymes? Iñaki San Sebastián, director general de Tecnalia, responde con datos. «Desde que nos fusionamos en 2011, hemos facturado a más de 6.500 empresas. Dos de cada tres firmas que desarrollan I+D en Euskadi trabajan con Tecnalia. Ahora bien, tenemos que incorporar a más firmas a esta rueda y lograr que las que ya están intensifiquen su relación».

Y, una segunda cuestión, ¿las pequeñas empresas pueden pagar la minuta de centros como Tecnalia? «Es verdad que algunas pueden tener la sensación de que somos muy grandes o caros, pero el instrumento Orainn -destinado específicamente a pymes- ha sido un éxito. Estamos analizando con Innobasque cómo lo extendemos, porque en su año y medio de vida, ha demostrado que es viable».

«El programa Orainn de Tecnalia dirigido a pymes está resultando un éxito»

«El 30% de las compañías consultadas por Adegi prevé aumentar la inversión en I+D»

Respecto a la posición de las pymes vascas en el contexto internacional, San Sebastián subraya que «nos enfrentamos a un reto competitivo de primer orden a nivel mundial». Añade que el objetivo planteado por el Gobierno Vasco, que pretende que en 2020 el 25% del PIB sea industrial -ahora es el 24,2%- conlleva disponer de una «estrategia mucho más ambiciosa, una apuesta por la I+D mayor que la actual. Ahora ya es alta, pero si de verdad queremos ser un país de altos sueldos y altos servicios sociales, necesitamos empleos de calidad y por tanto una economía que esté en condiciones de pagar esos salarios».

Conservadurismo

San Sebastían señala que para situarnos en la vanguardia tecnológica se requiere dimensión. En este sentido, detecta cierto conservadurismo. «Hay empresarios que prefieren quedarse solos a dejar entrar a otros socios o a un fondo de capital riesgo. Es decir, entre seguir manteniendo el control o el crecimiento, se opta por lo primero. Los empresarios vascos han llegado muy arriba porque han sabido hacer las cosas bien, pero hay elementos culturales que es preciso transformar».

Este cambio, en opinión del director general de Tecnalia, lo debe recorrer la empresa en su integridad. «No basta con disponer de titulados en FP o ingenieros que sepan de industria 4.0. También es necesario que los consejos de administración estén involucrados. La tecnología no se refiere solo a lo digital. Un nuevo acero también lo es. A veces se confunde la tecnología con una aplicación de Iphone, pero también lo es un material».

¿Y qué opinan los empresarios de sí mismos? ¿Creen que están en disposición de competir con los mejores de Europa? Patxi Sasigain, director de Competitividad e Innovación de Adegui, nos da una de cal y otra de arena. Afirma que el gasto en I+D de las compañías guipuzcoanas (1,9% del PIB) las sitúa a la cabeza de los países más avanzados, pero lejos de las pymes ubicadas en las regiones líderes como Braunscheweig, Stuttgart, Baden-Württemberg, Steriermark, Cheshire o Tübingen, donde se supera el 3%. «Por tanto -señala Sasigain- estamos en una buena posición, pero no nos podemos conformar. Tenemos el reto de superar nuestra inversión en I+D desde todos los organismos financiadores y ejecutores, y también desde la empresa».

Sasigain coincide con el director general de Tecnalia en que el tamaño importa. «La innovación hay que gestionarla para rentabilizarla. Y gestión -subraya el responsable de Adegi- requiere especialización y dedicación. Para ello se necesita una cierta dimensión. Por debajo de plantillas de cincuenta empleados resulta muy difícil mantener equipos innovadores eficaces».

Dado que el tejido industrial vasco está formado mayoritariamente por pymes, algo que no va cambiar ni a medio ni a largo plazo, resulta imperativo buscar otras vías. Sasigain señala que el camino pasa por la colaboración de las empresas con las universidades y los centros tecnológicos, y también entre ellas mismas. En este sentido resalta el citado programa Orainn de Tecnalia.

Respecto a si Euskadi cuenta con empresarios y trabajadores preparados para asumir la industria 4.0, Sasigain asegura que los primeros «sin duda». En cuanto a los segundos, explica que «la adaptación de nuestra industria 'tradicional' al nuevo concepto de 'industria conectada' está siendo gradual en cuanto a procesos y personas. Tenemos trabajadores con una muy buena preparación de base y que se va formando conforme surgen nuevas necesidades».

Sasigain se muestra optimista. «En los últimos años la crisis provocó un estancamiento o reducción tanto en gasto realizado en I+D como del personal dedicado a estas tareas». Sin embargo, la recuperación económica está invirtiendo la tendencia. «En Gipuzkoa, la inversión realizada por las empresas en 2016 -último dato disponible- aumentó un 5,8%, tras las fuertes caídas registradas en 2013 y 2014, y el crecimiento casi nulo de 2015». No obstante, hay que matizar que esta subida proviene fundamentalmente de las empresas con más de 50 empleados, mientras que en la menores la inversión todavía no se ha recuperado.

Sasigain recuerda que en la última Encuesta de Coyuntura de Adegui (2017) se mostraba un incremento del gasto en I+D en ese año y las empresas indicaban su disposición a aumentarlo en el presente ejercicio. En concreto, el 30% de las compañías consultadas preveían aumentar la inversión, el 42% mantenerla y un 4,5% disminuirla. «Parece que vamos por el buen camino», concluye el director de Competitividad e Innovación de la patronal guipuzcoana.

Cambio de tendencia

Oscar Arenas, responsable del área Institucional e Internacional de CC OO también ve luces y sombras en la situación actual. «Si bien en 2016 se aprecia un cambio de tendencia, sin embargo el esfuerzo sobre el PIB se dejaba cuatro décimas respecto a 2015. De manera que nos alejamos de las regiones referentes. El propio informe de Innobasque señala que la diferencia de inversión empresarial en I+D sobre el PIB aumenta desde 2010 respecto a la UE. Por tanto - subraya Arenas- queda mucho camino por recorrer, especialmente para el sector privado, si se quieren alcanzar los objetivos marcados por la UE para 2020».

El responsable de CC OO incide en que, reconociendo que la industria 4.0 ha llegado para quedarse, este hecho no debe eclipsar la realidad industrial de Euskadi. «Este fenómeno ya está aquí -asume Arenas- pero no afecta de igual manera ni intensidad a todos los sectores. No hay que negar los cambios productivos, pero tampoco establecer un discurso pseudomítico que nos haga perder de vista la realidad de buena parte de nuestros sectores productivos y del mercado de trabajo».

Arenas critica que se utilice el término 'empleabilidad' «como un aforismo para trasladar a los trabajadores la responsabilidad y los riesgos de formarse para el nuevo entorno. La cuestión es: ¿Como sociedad, nos hemos dotado de mecanismos para garantizar el acceso al empleo en este entorno y que ese empleo reúna condiciones de calidad dignas?»

Deusto Business School forma a los directivos del futuro. En sus aulas estudian los CEO que estarán al frente de la industria vasca. ¿Qué diagnóstico se realiza en esta universidad de nuestras pymes? Íñigo Calvo, profesor del departamento de Estrategia y Sistemas de Información, va directamente al grano. «Euskadi se encuentra en el grupo de regiones europeas que presentan una alta innovación, pero no está en el grupo de cabeza. En otras palabras, sacamos buenas notas pero no somos los mejores de la clase. En este sentido, pensar que sí lo somos es hacernos trampas en el solitario».

Calvo explica que, pese a encontrarnos en mitad «de un ciclo positivo a nivel macro, persiste la fractura socioeconómica a nivel micro. Este hecho genera, entre otras cuestiones, que no hayan aumentado significativamente las tasas de inversión en I+D+i».

El profesor de Deusto subraya que el empresario vasco es consciente de la importancia de invertir en innovación, tanto tecnológica como comercial y social, «pero el reto es que para ponerla en práctica se necesita plazo y capital. Es preciso mirar a medio plazo y contar con músculo financiero. Estamos en medio de una expansión económica y hay liquidez, ahora es el momento de invertir pensando en la próxima década. Los ciclos económicos existen y el actual no durará toda la vida».

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