La plantilla de Ingemar inicia una huelga indefinida contra el cierre de la fábrica de Usurbil

Trabajadores de Ingemar mostraron carteles contra el cierre de la planta de Usurbil./Félix Morquecho
Trabajadores de Ingemar mostraron carteles contra el cierre de la planta de Usurbil. / Félix Morquecho

Los 31 trabajadores denuncian el ERE de extinción y los sucesivos intentos de la dirección de «descapitalizar la factoría y deslocalizar la producción»

Pilar Aranguren
PILAR ARANGUREN

Los trabajadores de la planta de Ingemar de Usurbil han iniciado una huelga indefinida en contra del ERE de extinción planteado por la empresa para los 31 empleados que tiene la factoría. La plantilla denunció ayer por la mañana que el objetivo de la dirección del Grupo es finiquitar la empresa, que cuenta con unos activos «muy golosos de cuatro millones de euros». Un nuevo intento, señalaron, que daría la puntilla a una empresa viable, pero que ha estado sometida en los últimos años a diversos preocesos de reestructuración con la intención de «descapitalizarla y llevarse la producción a Lugo», donde cuenta con otra planta.

En una rueda de prensa ofrecida el viernes en la sede de ELA, los trabajadores indicaron que el Grupo Ingemar pretende alejar, además, el conflicto de Usurbil y que para ello «utiliza de manera instrumental los otros centros de trabajo que tiene en el Estado para que faciliten los despidos». Tal y como adelantó el viernes El Diario Vasco, el Grupo Ingemar ha presentado un ERE de extinción que incluye a los 31 trabajadores de la planta de Usurbil, pero también a seis del centro de trabajo de Lugo, donde cuenta con otra factoría, y a diez distribuidos entre cinco depósitos que tienen en todo el Estado. Los trabajadores recordaron que el Grupo Ingemar acometió a finales del año pasado una fusión integrando las dos plantas productivas, la de Usurbil y Lugo, y cambiando la razón social de Gipuzkoa a Galicia.

La plantilla denuncia que desde 2009 la dirección ha estado acometiendo una reestructuración tras otra. La empresa arrastraba en los últimos años problemas financieros, con unas deudas de 50 millones y pérdidas acumuladas de una cuantía similar. Ante esta situación, la dirección presentó a principios de 2017 un concurso de acreedores, del cual salió en noviembre de ese año con un convenio de acreedores. A finales del ejercicio pasado se planteó la fusión de todos los activos del grupo culminando dicho proceso con un plan de viabilidad para la planta de Usurbil en enero de este año. Pero la plantilla señala que antes de la fusión los activos del Grupo estaban valorados en 48 millones y tras la misma se redujeron a 24.

La empresa se ha visto envuelta también en un cambio de accionariado. Los trabajadores denuncian que el actual accionista mayoritario, Juan José Fernández Orejas, se hizo con el control de la compañía en marzo de 2017 al realizar una ampliación de capital de 300.000 euros «desde el anonimato y utilizando una sociedad pantalla». Añaden que Fernández Orejas es asimismo accionista mayoritario del Grupo Hedisa y que Ingemar es competencia directa de los principales clientes de dicho grupo.

La plantilla de Usurbil señala que en unos pocos meses el Grupo Ingemar tiene que hacer frente a la deuda, tal y como se comprometió en el convenio de acredores, pero se preguntan cómo lo va a hacer cuando pretenden cerrar la planta que fabrica el producto de mayor valor añadido. La factoría de Usurbil se dedica a la manipulación de mármol. Tras el concurso de acreedores los empleados de la factoría se redujeron a la mitad ya que se acordó la salida pactada y con incentivos de 35 trabajadores.