El respaldo de Sánchez refuerza a Sapa en plena reconfiguración de la Defensa en España
La visita de los Aperribay a Moncloa afianza a la andoaindarra como actor tecnológico clave mientras Indra avanza en su plan de concentración industrial
El respaldo del presidente Pedro Sánchez a Sapa Placencia, escenificado en la reciente reunión en Moncloa con los hermanos Jokin e Ibon Aperribay, llega en ... un momento delicado y al mismo tiempo clave para la industria de defensa. Indra, el gran grupo estatal del sector —del que la empresa guipuzcoana posee un 7,9%— busca consolidarse como el principal 'player' industrial de España con la integración de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), propiedad del propio presidente de Indra, Ángel Escribano. El movimiento, no exento de polémica por el presunto conflicto de interés, coincide con la mayor oleada de inversión en defensa de las últimas décadas, impulsada por las exigencias de gasto de Donald Trump sobre los aliados europeos y la amenaza rusa en el flanco este del continente.
Desde Andoain, la empresa observa con prudencia y respeto corporativo los movimientos de la compañía presidida por Ángel Escribano, convencida de que su posición en el mercado responde a la solidez de su ingeniería y a la fiabilidad de sus productos, no a la coyuntura política ni a las alianzas accionariales del momento. Por ello, la evolución de Indra —incluida la operación con EM&E prevista para finales de año, pero también otras como la adquisición de Hispasat a Redeia— no afecta a la hoja de ruta del grupo andoaindarra, centrada en consolidar su papel como socio clave en los programas con los países del arco atlántico.
En medio de la reconfiguración del sector, el grupo de los Aperribay —con unos 400 empleados entre España y su filial de Michigan (EE UU), la mayoría en Gipuzkoa— refuerza su perfil como firma tecnológica de defensa europea, sustentada en el desarrollo de producto propio, la innovación y una marcada independencia industrial. Una trayectoria que no parte de cero: en los últimos veinte años, Sapa, que prevé alcanzar los 800 millones de facturación en la próxima década, ha participado en una veintena de programas internacionales de distinto alcance vinculados al desarrollo de vehículos de combate y sistemas de transmisión avanzada, consolidando su posición dentro de la cadena de suministro de la OTAN y su reputación como socio estratégico.
Proyección internacional
De hecho, su proyección internacional tuvo una nueva confirmación en la feria Ausa 2025, celebrada recientemente en Washington, la cita más importante del sector en Estados Unidos. Sapa fue la única empresa española presente en el evento, reservado a proveedores directos del US Army. Durante la presentación de los nuevos programas de movilidad, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra estadounidense, el general Randy George, citó a la compañía guipuzcoana entre los socios tecnológicos clave —junto a General Dynamics, Caterpillar, Anduril y Applied Intuition— en el desarrollo de la nueva generación de vehículos de combate del Ejército estadounidense, un reconocimiento inédito para una firma española.
Sapa mira con prudencia y respeto corporativo la reordenación del sector,y está centrada en su hoja de ruta estratégica
Esa mención –nada habitual en estos ámbitos– estuvo directamente ligada al gran programa de movilidad terrestre en el que Sapa participa desde su filial norteamericana, Sapa Transmission, ubicada en Shelby (Michigan), junto al polo industrial de General Dynamics y el campo de pruebas de movilidad avanzada del US Army. En esta planta, de unos 10.000 metros cuadrados, la filial dirigida por el general norteamericano retirado y experto en movilidad terrestre Darren Werner prevé un plan de expansión que contempla una nueva fase de crecimiento productivo.
En cualquier caso, ese programa —valorado en más de 5.000 millones de euros para la empresa y con una duración estimada de dos décadas— constituye el principal motor, aunque no el único, de su expansión en Estados Unidos, y sitúa a la firma de Andoain en el centro de la transformación tecnológica que integra sistemas autónomos, conectados y de operación remota en el ejército de la primera potencia del mundo.
Movimientos de Indra
Los hermanos Escribano buscan cerrar la integración de su empresa en Indra antes de fin de año, cuyo accionariado encabeza el Estado a través de la Sepi (28%), seguida por los Escribano (14%), Sapa (7,94%) y Amber Capital (7,24%). Según Indra, la fusión, para la que se ha creado una comisión ad hoc formada por consejeros independientes «con el objetivo de garantizar el buen gobierno corporativo», permitirá «reforzar la producción nacional, garantizar el control de tecnologías críticas y ganar eficiencia en costes y desarrollo». El resultado sería la creación de un «campeón nacional» capaz de traccionar toda la cadena de valor estatal.
La andoaindarra fue la única firma estatal con presencia en la feria más importante de Defensa en Estados Unidos
A nivel financiero, lo cierto es que Indra atraviesa un momento de fortaleza histórica. En los primeros nueve meses de 2025 su beneficio neto creció un 58%, hasta los 291 millones de euros, y prevé superar los 10.000 millones de cartera en 2026, impulsada por la reciente adjudicación de los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Defensa. El grupo con sede en Alcobendas ha elevado su participación en Tess Defence –consorcio para la construcción de los blindados 8x8 Dragón en el que también está Sapa– hasta el 51%, ultima la compra de Hispasat por 725 millones, y ha creado la filial Indra Land Vehicles, además de la adquisición de la planta de El Tallerón en Gijón para concentrar su negocio terrestre.
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