IK4-Ikerlan se suma al 'boom' aeronáutico con cinco proyectos financiados por la UE

Un investigador de IK4-Ikerlan muestra uno de los proyectos destinado a mejorar la eficiencia de los aviones./IGNACIO PÉREZ
Un investigador de IK4-Ikerlan muestra uno de los proyectos destinado a mejorar la eficiencia de los aviones. / IGNACIO PÉREZ

El centro tecnológico se ha especializado en soluciones para reducir el peso de los aviones | Ha registrado con Airbus la patente de un sistema de inducción para eliminar el hielo que se concentra en las alas de las aeronaves

Fernando Segura
FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

El tráfico aéreo crece de manera imparable. El comercio, la incorporación al turismo de países densamente poblados, como China, y los viajes 'low cost' han disparado la demanda. En consecuencia, se abre un negocio inmenso para las aerolíneas y en cadena para los fabricantes de aeronaves. El último informe de Boeing estima que en los próximos veinte años se necesitarán 42.730 aviones comerciales nuevos, valorados en 6,3 billones de dólares. Además, el fabricante estadounidense señala que el mercado demandará 980 cargueros de fuselaje ancho. En consecuencia, un océano de oportunidades para los que estén en disposición de pescar.

Las oportunidades que ofrece este incremento de actividad se expanden a los centros tecnológicos que se han interesado por este sector. IK-4 Ikerlan es uno de ellos. Perteneciente a la Corporación Mondragón y ubicado en esa misma localidad, ha apostado por la aeronáutica como vía de crecimiento y diversificación, tras haber atesorado una larga experiencia en sectores como el ferroviario, la movilidad eléctrica y los bienes de equipo.

Ik4-Ikerlan ha situado el foco en la investigación de sistemas que permiten fabricar aviones más ligeros. Las aerolíneas reclaman modelos menos pesados con el objetivo de reducir el coste energético y aminorar la contaminación. La superación de este reto requiere tecnología de vanguardia y ahí es donde IK4-Ikerlan está dando la batalla.

Este centro participa, junto a otras empresas vascas, en el programa Clean Sky2, iniciativa comunitaria dirigida a que la UE lidere los aviones de nueva generación. En el marco de este programa está desarrollado cinco proyectos. Uno de ellos ha sido patentado conjuntamente por Ik4-Ikerlan y Airbus. Se basa en el desarrollo de un sistema de inducción electromagnética para eliminar el hielo en las alas de los aviones.

Sistema nuevo

Irma Villar, responsable de la investigación, explica que «se trata de un sistema nuevo, que no existía hasta hoy. Comercialmente se utilizan otro tipo de técnicas para calentar el hielo, pero no la inducción. Nuestra aplicación garantiza la eficiencia energética, principalmente». Hoy en día los métodos de protección contra el hielo se dividen en dos grandes grupos: los mecánicos, que separan el hielo mediante deformación de la superficie sobre la que se acumula; y los térmicos, que calientan las alas mediante resistencias eléctricas o que redirigen parte del aire caliente del compresor del motor.

Las cifras

21,6 millones de euros.
Los ingresos de IK-4 Ikerlan ascendieron el año pasado a esa cantidad. De esa cifra, 12 millones correspondieron a la transferencia de tecnología a empresas.
500 kilovatios
de potencia se necesitan para eliminar el hielo de las alas de los aviones, la misma que se requiere para mover un tren. De ahí que se busquen soluciones más eficientes.

El sistema patentado por Airbus DS y el centro tecnológico vasco permite calentar una superficie externa del ala desde la parte interna sin ningún tipo de contacto eléctrico. El equipo totalmente modular podrá funcionar como sistema antihielo (calefacción en modo continuo) o deshielo (calefacción en modo cíclico), lo que aportará la ventaja de una mayor flexibilidad. Además, calienta directamente los puntos en los que se genera el hielo, evitando un excesivo consumo de energía.

IK4-Ikerlan está inmerso en un nuevo proyecto, que terminará en marzo de 2020, para validar la aplicación electromagnética dentro de un túnel de hielo. Con este fin se ha creado un consorcio formado por la empresa belga Sonaca Group -especialista en la fabricación de alas y responsable del prototipo que se utilizará en el ensayo-, la Universidad de Cranfield -aporta el conocimiento tecnológico al disponer de un túnel de hielo de menor escala- y la empresa austriaca Rail Tec Arsenal (RTA) -cuenta con un túnel de hielo para pruebas aerodinámicas y climáticas.

El ensayo en RTA se realizará en octubre de 2019. Si todo sale bien, comenzará la fase de desarrollo comercial, donde lo más probable es que Airbus tome las riendas. La labor de IK4-Ikerlan termina una vez que su sistema ha sido testado y muestra su viabilidad. De ahí la importancia de la prueba a realizar el año que viene en Austria.

En paralelo a este sistema de deshielo, IK4-Ikerla trabaja en el desarrollo es una tecnología que reducirá la succión de pequeñas cantidades de aire a lo largo de las superficies de las aeronaves, de manera que el consumo de combustible podría reducirse en un 30%.

Esta investigación se está desarrollando en colaboración con el Centro de Ensayos y Análisis (Cetest), un laboratorio de ensayos y análisis independiente ubicado en Beasain. El Cetest participa en el diseño y fabricación del banco de pruebas donde se aplicarán las tecnologías diseñadas por el IK-4 Ikerlan.

Acortar plazos

En esta misma línea de mejorar la eficiencia, el centro vasco trabaja en otras propuestas europeas. En ellas plantea avances en tecnologías de largo recorrido en convertidores de potencia de nueva generación para la cada vez mayor electrificación de las aeronaves; las plataformas de computación de altas prestaciones que deben realizar funciones de seguridad dentro del avión; o técnicas de validación de paneles de fuselaje producidos sin necesidad de emplear autoclaves, mediante ensayos en condiciones de carga de vuelo representativas.

Las líneas de trabajo del centro se extienden a la validación de componentes. La obtención de datos avanzados sobre el comportamiento de las piezas elaboradas con nuevos materiales permite aligerar la obtención de certificados preceptivos para la producción, reduciendo así el plazo de tiempo entre el diseño y la aplicación de los avances en aeronáutica.

En la actualidad, el centro tecnológico del Grupo Mondragón trabaja en el marco del proyecto Light-Air, en colaboración con Amade (Universidad de Girona) y Airborne (centro tecnológico holandés), en la validación de nuevos materiales más ligeros para fuselajes de helicópteros que aspiran a reducir en un 15 % el peso de estos aparatos.

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