El grupo de inversores vascos cierra su oferta para comprar Uvesco y anclarlo así en Gipuzkoa
Se mantienen los ejecutivos, con Ángel Jareño al frente, Indar, Stellum e Inveready, y sale Geroa, cuya parte se cubrirá con un crédito puente temporal
La oferta 'Made in Euskadi' con la que se busca blindar para siempre el arraigo del Grupo Uvesco (BM y Súper Amara, con más ... de 7.000 empleados) avanza a toda máquina. Según ha confirmado DV de fuentes solventes, los socios, siempre del ámbito privado, han cerrado ya sus posiciones (lo que no ha resultado en absoluto sencillo) y tienen firmado por fin el compromiso cierto de seguir adelante. Y es que han rubricado lo que en términos financieros se conoce como 'term sheet', el documento que fija los terminos más importantes de la transacción, como el precio o la posición de cada cual. Salvo catástrofe, ya no hay vuelta atrás.
La propuesta –adelantada en exclusiva por este periódico– está liderada por el actual CEO de la compañía irundarra, Ángel Jareño, y otros cinco ejecutivos de la misma, a los que se suman Indar (el vehículo de inversión para el arraigo de Kutxabank), Stellum Food & Tech (propiedad de la fundación Artizarra) y la gestora afincada en Donostia Inveready. Estos dos últimos ya están presentes en el capital de Uvesco, puesto que entraron en el momento en que el fondo de inversión francés PAI Partners se hizo con el 70% de la empresa, allá por abril de 2022.
En conjunto, los cuatro miembros del consorcio plantean una oferta de unos 730 millones de euros, repartidos entre deuda y 'equity', en la que Jareño y su guardia de Corps –que han recurrido a un par de fondos de deuda para soportar su apuesta– tendrán una posición de control.
1.186 Facturación
millones fue la facturación del grupo en 2024, un 10,6% más que en el ejercicio precedente.
Esa propuesta –de la que quedan por concretar los flecos formales habituales en este tipo de procesos– aún no está traladada formalmente a PAI Partners; formalidad que se llevará a cabo en los próximos días. En principio, se ha de hacer antes del día 28 de este mes.
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El ajuste de posiciones entre los componentes del consorcio privado vasco no ha resultado en modo alguno sencillo. De hecho, del quinteto inicialmente previsto se ha caído a última hora la principal EPSV de empleo de Euskadi, la guipuzcoana Geroa, que en un principio iba a participar en solitario con una cifra bastante elevada para lo que acostumbra a dedicar a sus inversiones en empresas (a cierre de 2024 tenía invertidos en firmas vascas 142,5 millones, el 4,5% de su activo gestionado).
La cifra planteada incomodó en cierto modo a Geroa (cuyo órgano de gobierno se reparte al 50% entre Adegi y los principales sindicatos de Euskadi: ELA, LAB, CC OO y UGT), y se llegó a plantear que la entrada en Uvesco se formalizara por una cantidad inferior y a través de Orza, un vehículo de inversión directa que comparte con Elkarkidetza, la EPSV de las diputaciones forales y los ayuntamientos vascos, y desde la que trabaja habitualmente en muchas operaciones. Algo que obligaba a buscar a contrareloj un nuevo socio que cubriera la diferencia respeto a la cifra inicial.
Solución alternativa
Finalmente, Geroa no participará en la operación, y en un gesto audaz, en el que habría tenido buena parte de 'culpa' Josep Maria Echarri, CEO de Inveready, los socios han optado por buscar un crédito puente que solvente la situación; un pasivo al que habrá que dar salida en el el futuro, bien colocándoselo a otro inversor nuevo o repartiéndoselo entre los miembros del consorcio. Algo que todavía no está definido.
Algunas fuentes restan importancia a la postrera retirada de Geroa, que no deja de tener como 'leit motiv' la prudencia de sus inversiones, toda vez que vela por las pensiones complementarias de sus socios. Y añaden que el solo hecho de que se haya planteado participar y que haya estado en el núcleo de la operación ya es algo a valorar.
Llamamiento
Sea como fuere, la participación de las EPSV en eventuales operaciones de arraigo de firmas vascas es una idea que el Gobierno Vasco lleva ya tiempo poniendo sobre la mesa.
Y es que el gabinete de Imanol Pradales ha cincelado en el frontispicio de su política económica la idea de tratar de amarrar a toda costa a nuestras empresas estratégicas, para lo que ha dispuesto diferentes fondos nuevos y ha reforzado otros ya existentes, como el de Finkatuz.
Ese llamamiento a las entidades de previsión social voluntaria (que atesoran hoy más de 30.000 millones de euros) sigue en el aire, y tanto el propio Pradales como los responsables de Industria y Hacienda, Mikel Jauregi y Noël D'Anjou, respectivamente, lo reiteran siempre que pueden.
4.000 Plantilla
empleados tiene el Grupo Uvesco, conformado por Super Amara y BM, en Euskadi.
El Ejecutivo Vasco ha estado permanentemente al tanto de la apuesta de Jareño y sus socios para anclar Uvesco en Euskadi. De hecho, el propio Jauregi ha tenido una participación notable en algunos momentos en los que las negociaciones parecían completamente atascadas. Y es que poner de acuerdo a agentes de tan diversa naturaleza, como directivos que se endeudan para liderar su empresa, fondos de inversión tradicionales o vehículos de más largo plazo como Indar ha resultado algo complicadísimo y no exento de momentos de tensión máxima.
De igual forma, la Diputación Foral de Gipuzkoa está perfectamente al tanto de la apuesta, que tiene un impacto más que evidente en el territorio. Cabe recordar que la jefa del Ejecutivo guipuzcoano, Eider Mendoza, mostró su «alivio» cuando PAI dio carpetazo al asalto de Carrefour sobre Uvesco a finales del pasado año.
Por supuesto, no se puede cantar victoria, puesto que el consorcio privado no tiene firmada ninguna exclusividad con PAI y siempre podría aparecer un tercero con otra oferta. Pero a nadie se le escapa la seriedad que presenta la oferta y el viento a favor que presentan unas Administraciones vascas comprometidas con el arraigo.
Entre los flecos que quedan pendientes está el paso que puedan dar los pequeños accionistas que en 2022 eligieron quedarse algunas de sus acciones de Uvesco al llegar PAI. A ellos, básicamente a las familias irundarras y cántabras fundadoras del grupo, se les ha ofrecido también sumarse a la aventura mediante una suerte de carta de adhesión. Algunos ya han dicho que sí.
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