Farmacéutica Guipuzcoana reforzará su expansión con un nuevo centro logístico

Cadena de distribución de medicamentos en las instalaciones de Igara. /LÓPEZ
Cadena de distribución de medicamentos en las instalaciones de Igara. / LÓPEZ

Invertirá 20 millones de euros en una ultramoderna instalación en el enclave donostiarra de Zubieta | Competirá en concursos para suministrar fármacos a hospitales, incrementará su cuota de mercado en Bizkaia y Araba, y ampliará la división de droguería

Fernando Segura
FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

Distribuidora Farmacéutica Guipuzcoana (DFG) quiere crecer. La compañía prevé invertir 20 millones de euros en la construcción de un ultramoderno centro logístico en el polígono de Eskuzaitzeta (Zubieta), sobre una parcela de 15.000 metros cuadrados. DGF ultima con el Ayuntamiento de Donostia la compra de los terrenos, con el objetivo de que las obras comiencen en 2020 y la puesta en marcha tenga lugar en 2021.

El proyecto supone un salto adelante para una compañía nacida en 2012, tras la fusión de Unión Farmacéutica Guipuzcoana y de Guifarco. En la actualidad consta de tres divisiones: distribución de medicamentos y parafarmacia; droguería y perfumería; y asesoramiento financiero. El año pasado facturó 162 millones de euros, con un crecimiento del 2,40% respecto a 2016. En 2018 se espera un alza del 2%.

LOS DATOS

15.000 metros cuadrados
ocupa la parcela del polígono Ezkuzaitzeta (Zubieta)en la que asentará el nuevo centro logístico de Distribuidora Farmacéutica Guipuzcoana.
162 millones de uros
facturó el año pasado DFG, un 2,4% más que en 2016. El presente ejercicio se prevé un crecimiento de las ventas en el entorno del 2%.
350 farmacias
utilizan los servicios de DFG. La cuota de mercado en Gipuzkoa es del 87%, siendo líder en Euskadi con el 33%. La cuota en Bizkaia es del 3% y en Araba del 1%.

DFG podría vivir cómodamente en su situación de casi dominio absoluto del mercado guipuzcoano, con un 87% de cuota, y su liderazgo en Euskadi, con el 33%. Sin embargo, ha decidido expandirse, de ahí la apuesta por el nuevo centro logístico, que absorberá la actividad que ahora desarrolla en las instalaciones de Igara (Donostia), Lanbarren (Oiartzun) y Amorebieta.

Juan Piera, director general de DFG, explica que la inversión se realiza con un triple objetivo. En primer lugar, se persigue incrementar la capacidad de distribución en un 40%, mediante la incorporación de robots austriacos con tecnología OSR-Shuttle que, además, reducen el margen de error a cero, frente al 0,20% actual. Estos robots no conllevarán una reducción de empleados, pero sí una reasignación de funciones. La plantilla está formada por 145 trabajadores directos.

La mayor velocidad en el suministro permitirá optar a los concursos que convoca el Gobierno Vasco para distribuir productos a los centros sanitarios. La compañía ha puesto el foco en la macrolicitación que tendrá lugar el próximo año para centralizar la compra de los medicamentos que realizan los hospitales. DFG ya ha ganado un concurso de este tipo, aunque limitado al suministro de pañales.

Una segunda vía de crecimiento será la extensión del negocio a los territorios vecinos. DFG cuenta en la actualidad con una clientela de 350 farmacias, la mayor parte en Gipuzkoa. El objetivo es ganar mercado en Bizkaia, donde su cuota es de solo el 3% y Araba, en la que se reduce al 1%.

Droguería y perfumería

La tercera razón que explica la puesta en marcha del centro de Zubieta es la pujanza creciente de la división de droguería-perfumería, productos se distribuyen en la actualidad desde Amorebieta. Esta actividad reporta a la compañía el 6% de su facturación, pero se espera que crezca hasta el 10% si se consolidan las operaciones ahora en fase de negociación.

Pero, ¿por qué una distribuidora de fármacos de dedica también a los champús y a las cremas? Por una razón muy sencilla, la necesidad de hacer caja. La bajada de los precios de los medicamentos -están regulados por la administración- y la enorme competencia -las farmacias pueden comprar a cualquier distribuidora- obligan a las compañías pequeñas, como DFG, a dotarse de músculo. La firma guipuzcoana pugna en el mercado cada día frente a otra diez distribuidoras, entre las que figuran empresas estatales tan potentes como Cofares o Bifarma, o la multinacional Alliance Boots Walgreens.

Posicionarse frente a las ventas en internet

DFG distribuye diariamente 100.000 cajas de medicamentos. Sus 40 furgonetas visitan hasta cuatro veces cada día las farmacias que tienen asignadas. Este enorme volumen de pedidos requiere de una logística complejísima difícilmente reemplazable, aunque gigantes como Amazon juegan en ese mismo campo de la distribución. De momento, según Piera, internet solo les ha arrebatado el 1% de las ventas. La razón es sencilla. La legislación no permite la venta de medicamentos a través de la red. Pese a este blindaje, Piera afirma que «somos conscientes de la nueva realidad de la sociedad y del poder de las nuevas multinacionales tecnológicas. La tendencia es clarísima y estamos preparándonos para un futuro que ya es presente».

Un ejemplo de esta adaptación son los productos de parafarmacia. Estos sí se pueden adquirir a través de la red, de ahí que DFG, junto a sus socios de Unnefar, estén desarrollando una plataforma para la venta online.

Piera explica que, aunque esta división supone solo el 6% de la facturación, los márgenes son mayores que los obtenidos con los medicamentos. «Si somos una compañía logística, lo lógico es diversificarnos», señala Piera.

Dicho y hecho. DGF es propietaria de cinco droguerías-perfumerías en San Sebastián, compradas a Basmo y ahora franquiciadas bajo la marca Marionnaud. A éstas se suman otras veinte, la cadena Goiara, asentada en la comarca del Deba. Y las operaciones en este sector siguen abiertas.

«Los más rentables»

La suma de negocios y la buena gestión han convertido a DFG, según Piera, en la distribuidora más rentable de España. Siendo un bocado tan apetitoso, lo lógico es que hayan recibido propuestas de compra. «Hemos tenido ofertas -confirma el director general- pero creemos firmemente en nuestro modelo de empresa, con fuerte arraigo entre nuestros clientes-accionistas, y con una potente estructura económica». Piera recuerda que hace 30 años se vendió el 25% del capital al distribuidor francés OCP. Posteriormente, la firma gala quiso comprar el 51%. Lejos de perder el control, la compañía guipuzcoana recompró las acciones y se hizo con la totalidad del capital, desde entonces en manos de los farmacéuticos vascos.

No obstante, DFG no es una isla. Está integrada, como socio fundador, en la central de compras y servicios Unnefar, el tercer distribuidos estatal, con más del 12% del mercado: 4.100 farmacias ubicadas en once comunidades autónomas del centro y norte de España.

Piera reconoce que el proyecto de Zubieta es ambicioso, pero subraya que la inversión permitirá a la compañía dotarse de un centro con una proyección a treinta años. «No podemos quedarnos cortos. Cuando la compañía se ubicó en Igara en 1977, pensaron que tenían instalaciones para muchísimos años y la realidad es que ya no cabemos».

Los edificios de Lanbarren, Amorebieta e Igara se irán vendiendo, aunque sin prisa, porque DFG dispone de recursos suficientes para afrontar la nueva inversión sin necesidad de hacer caja con estos inmuebles. El de Igara, por cierto, cuenta con un valor arquitectónico especial, dado que su autor fue Luis Peña Ganchegui.

 

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