«El alemán se vende muy bien pero me he encontrado más gente lista aquí»

Eneko Barrena posa rodeado de piezas de las que se fabrican en la planta de Gurelan, en Mendaro./FÉLIX MORQUECHO
Eneko Barrena posa rodeado de piezas de las que se fabrican en la planta de Gurelan, en Mendaro. / FÉLIX MORQUECHO

El director general de Gurelan, que llegó a la gerencia en una empresa germana, decidió volver y apostó por la firma de Mendaro por su gran potencial

ION FERNÁNDEZMENDARO.

«Somos una empresa pequeña que trabaja como una grande». Eneko Barrena se encuentra al frente de Gurelan, una firma dedicada a la fabricación de piezas para diferentes sectores, como aparataje eléctrico, electricidad, automoción, cosmética, cerrajería o mobiliario. «Entre otros, desarrollamos las palancas de cambio para los coches, las manillas para las puertas y los apliques de luz de alta gama», señala el gerente de la compañía de Mendaro.

La empresa

1934
año de fundación.
1934
La empresa de Mendaro cuenta con una plantilla de 36 personas.
1934
Actividad
Industria
Fundición inyectada de piezas de zamak, magnesio y plomo en cámara caliente.

- ¿Cuál es la clave para una correcta fabricación de las piezas?

- El conocimiento de la tecnología. Somos una empresa veterana con un know-how interno de muchos años. La maquinaria que empleamos en nuestra actividad ha ido mejorando con los años, aunque tampoco ha cambiado mucho. El avance que realmente ha hecho Gurelan se encuentra en la capacidad de diseñar nuevos moldes y en el conocimiento de los parámetros de fabricación con la máquina, dos aspectos fundamentales, especialmente en aquellas piezas con acabados estéticos.

«El director tiene que mostrar que es el primer comprometido con el proyecto»

- ¿Cómo desarrollan ese conocimiento?

- Llevamos a cabo muchas horas de formación, acudimos a ferias de nuestro sector y estamos continuamente informados de los avances tecnológicos que surgen en nuestro ámbito. Sin embargo, el mayor conocimiento lo obtenemos a partir de realizar muchas acciones de ensayo-error y en saber interpretar esos resultados. Es positivo hacer estas simulaciones, pero luego hay que interpretar lo que sucede dentro del molde para que nos resulte útil para emplearlo en la fabricación.

- ¿De qué manera se desmarcan de la competencia?

- La empresa que fabrica todo el rato las mismas piezas no evoluciona. Nosotros trabajamos para compañías que se dedican a nuestra misma actividad, pero que tienen un producto propio porque son de mayor tamaño. En Gurelan fabricamos piezas muy distintas y esto nos permite encontrar soluciones completamente distintas a cada problema. Así, contamos con un amplio histórico de problemas resueltos que nos permite encarar los distintos retos de una manera efectiva, ya que sabemos cómo abordarlos porque no hacemos siempre el mismo producto.

- Esta experiencia, ¿supone un aliciente para ganarse la confianza de los clientes?

- Efectivamente, nos abre muchas puertas. A los clientes les da seguridad que trabajemos en muchos sectores y lo hayamos hecho de la mano de grandes grupos. Cuando vienen a Gurelan, les mostramos las piezas que ya hemos fabricado y luego ellos nos concretan lo que quieren, porque generalmente ya hemos desarrollado antes unas piezas parecidas. Esto es gracias a que el perfil del cliente ha cambiado.

- ¿Cómo lo ha hecho?

- Antes, se buscaba el mejor precio. Ahora, también se mira este aspecto, pero se valora al mismo nivel que la calidad. El cliente quiere garantías, procesos y las auditorías que se hacen resultan muy duras. Ya ha visitado muchas plantas y entiende si una fábrica le va a aportar las soluciones que necesita.

- ¿Qué retos tiene por delante Gurelan?

- La crisis económica, como a cualquier otra compañía, nos hizo mucho daño. Conseguimos superar esa situación adversa llevando a cabo una gran labor comercial y exportando nuestros productos a otros países. Ahora, nos encontramos en un momento álgido. Desde 2015 estamos creciendo año a año y nuestro objetivo es seguir trabajando para más empresas y de diferentes sectores. Creemos que nuestro camino está en la diversificación y en seguir internacionalizándonos. Queremos expandirnos por más países de Europa, porque es nuestro nicho natural.

- ¿Solo Europa?

- Queremos atacar el mercado estadounidense. Recientemente, he acudido a una feria bienal celebrada en Chicago que es la más potente de nuestro sector. Estamos interesados en abordar este gran mercado a pesar de los aranceles y las políticas del presidente Donald Trump.

- Ya conoce lo que es trabajar en otros mercados.

- Estudié Ingeniería en Mondragón y un MBA Executive en Deusto. Nada más terminar mis estudios, me fui a Alemania a trabajar a un departamento de I+D. Fui ascendiendo hasta ocupar la gerencia de la empresa. Allí estuve unos cuantos años, hasta que en 2011 lo dejé para empezar en Gurelan.

- ¿Por qué decidió regresar?

- Soy donostiarra y tenía ganas de volver. Mi empresa se encontraba en un pueblo de unos 5.000 habitantes y la vida ya se me hacía muy monótona. Además, ya tenía un gran nivel de alemán.

- ¿Por qué a Gurelan?

- Me atrajo su capacidad a nivel de procesos y el gran potencial de la plantilla. Su problema se encontraba en las ventas, ya que cuando yo entré únicamente exportaba directamente el 2,3% de su producción. Entendí que había un gran conocimiento técnico y de automatización que nos podía hacer competitivos en Europa. Gurelan tenía muchas posibilidades de crecer, también porque no estaba endeudada y contaba con músculo financiero para poder invertir en labores comerciales.

- ¿Ha encontrado mucha diferencia entre la empresa alemana y la guipuzcoana?

- El alemán tiene la reputación ganada. Las empresas allí se saben vender muy bien. Sin embargo, me he encontrado más gente lista en Gipuzkoa que allí. También creo que se trabaja más aquí y que tenemos mayores grados de automatización. Además, creo que el compromiso de los guipuzcoanos con el trabajo es mayor.

- ¿Cómo se consigue que todo el equipo se identifique con el proyecto de la empresa?

- Los trabajadores tienen que ver que el director de la empresa es el primer implicado con el proyecto. Esto se debe acompañar con una buena comunicación. Hay que ser honestos y transparentes para ir ganando confianza mutua. Al equipo hay que contarle todo, cuando la compañía va bien y cuando va mal. De esta manera, se consigue que la gente hable más libremente. Si surgen críticas hay que aceptarlas. A su vez, es importante dar las gracias por el trabajo, y creo que es algo que muchas veces no hacemos los gerentes.

- ¿Termina alguna vez la formación del director?

- No. Yo todos los años realizo algún curso que me resulta práctico para llevar a cabo la gestión de la empresa.

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