Txomin Oronoz: «A pesar de ser líderes mundiales no hay que confiarse, hay que mejorar»

Txomin Oronoz no tiene problemas en ponerse el traje de seguridad y acudir al lugar donde fabrican las piezas de automoción./
Txomin Oronoz no tiene problemas en ponerse el traje de seguridad y acudir al lugar donde fabrican las piezas de automoción.

La motivación de los trabajadores ha sido clave para llevar a GKN Zumaia a conseguir un gran nivel productivo

ION FERNÁNDEZ

Nació en Eibar con el nombre de Ayra Durex para después trasladarse a Zumaia y pasar a llamarse GKN Zumaia, al integrarse en la multinacional británica. El jueves cumplió 75 años. Txomin Oronoz, director general de la planta, ha sido remero, lo cual le ha aportado mucho. «Si quieres hacerte persona, métete en una trainera, ya verás cómo aprendes a trabajar en equipo, lo que significa el esfuerzo sin recompensa y a valorar los colores. Ese sentimiento de pertenencia a un grupo es impresionante», destaca. Esta disciplina le ha aportado sabiduría para coger bien las riendas de una compañía de una larga trayectoria.

400 empleados.

Sus orígenes se remontan a 1940, en Eibar. En 1974 se trasladó a Zumaia, momento en el que comenzó su alianza con GKN. En 1986, la multinacional se hizo con el 100% del accionariado.

Actividad

Industria. Fabricación y diseño de distintos componentes de automoción.

- 75 años dan para mucho...

- Te llevan a entender lo importante que es para una empresa la capacidad de innovar, la necesidad de colaborar con otras compañías del entorno y la relevancia de apoyarte en las personas, así como favorecer su desarrollo.

- GKN Zumaia es una empresa grande, ¿cómo mantienen motivados a todos los empleados?

- Una comunicación rápida y transparente es un elemento clave para que el personal se involucre. Llevamos tiempo mejorando en este apartado y buscando contar con la opinión de todos. Pero también queremos que el empleado se haga responsable de su trabajo, ya que esto le aporta satisfacción y motivación. Hasta hace 20 años, se limitaba a recibir y cumplir órdenes, pero hemos ido implantando herramientas que le permitan gestionar su tiempo y actividad.

- ¿A qué herramientas en concreto se refiere?

- Llevamos a cabo diferentes actuaciones. A nivel general, organizamos unas reuniones mensuales con trabajadores para medir el ambiente de trabajo. En estas sesiones se identifican los tres puntos más débiles y entre todos buscamos la manera de darles respuesta. Esta herramienta hace que la gente se sienta importante, valorada y participe más. En un ámbito más localizado, diariamente se realizan reuniones entre encargados y operarios de un sector para analizar la actividad de la jornada anterior, cuestiones de productividad, averías o temas de calidad. Asimismo, cada departamento elabora planes de gestión anuales, como si cada uno de ellos fuera una pequeña fábrica, en los que especifican sus objetivos, sus ratios operativos de control y cómo van a trabajar para mejorar. Por otro lado, anualmente, se hace una valoración de cada uno de los empleados, en la que se mide si ha cumplido los objetivos y después se detectan sus puntos débiles para darles respuesta con planes de formación y desarrollo.

- Todo ello encaminado a ofrecer el mejor servicio, ¿para qué se emplean sus piezas?

- Al año se venden unos 75 millones de coches en todo el mundo, y cada uno de ellos cuenta con dos transmisiones -los 4x4 tienen más, cuya función se centra en transferir la potencia del motor desde la caja de cambios hasta las ruedas. Nosotros fabricamos nueve millones de componentes para esos transmisores, de los cuales la mitad son tulipas y la otra, trípodes. Estas dos piezas se montan y forman la junta deslizante, que se introduce en la caja de cambios.

- GKN, con un 42% del mercado en este sector, es líder mundial, ¿cómo consiguen en la planta de Zumaia estar a la altura?

- Formar parte de una multinacional líder nos obliga a ser competitivos, dado que dentro de la empresa existen muchas plantas con la misma función y hay que transmitir confianza de que lo estamos haciendo bien en tres apartados: en el servicio, en la calidad del producto y en su coste. Nosotros somos muy rigurosos en todos ellos, a lo que sumamos las herramientas que utilizamos para mejorar e involucrar a todo el equipo.

- Llegar a lo más alto es complicado, pero más difícil resulta mantenerse, ¿cómo lo logran?

- Nunca hay que confiarse, siempre hay que estar en alerta. Todos los años vemos analizamos podemos mejorar aún más.

- ¿También resultará productivo el laboratorio que tienen?

- En el laboratorio desarrollamos nuevos productos que nos permiten conocer hacia dónde va el mercado y estar atentos. Por otro lado, resulta un honor tener a estos ingenieros 'top' trabajando en Zumaia. También nos da prestigio dentro de la multinacional. En una empresa tan grande, con el centro de toma de decisiones tan lejos de aquí, si no tienes tu grado de influencia allí podrías estar en riesgo de desaparecer, porque hacer una cruz en una planta en un momento determinado no supone mucho problema.

- Y la planta de Zumaia está muy bien valorada dentro del grupo.

- Nos percatamos de ello por el volumen de pedidos que envían aquí y porque nos otorgan proyectos que de forma natural no nos deberían dar. En Inglaterra tienen confianza en nosotros. Además, la multinacional otorga premios a las diferentes plantas por su trabajo, y somos de las que más galardones hemos recibido.

- ¿Qué ventaja tiene estar dentro de una multinacional?

- El mercado de la automoción es estable a nivel global: en un país puede que esté cayendo, pero en otro estará aumentando. GKN trabaja a nivel mundial, por lo que siempre tendrá pedidos para enviarnos. Además, formar parte de una multinacional nos permite acceder a una base de datos con mucha información sobre ingeniería.

- ... ¿También habrá desventajas?

- Existe siempre mucha competitividad entre las diferentes plantas de la multinacional.

- ¿Cómo les ha afectado la crisis?

- Nuestras ventas cayeron en 2008 y 2009, lo que nos llevó a tener que hacer una reestructuración del 30% del personal y convencer al grupo de que teníamos futuro e invirtiera e nosotros. Hubo que gestionar este momento difícil. Se firmó un pacto con los sindicatos bastante positivo. A partir de 2012, hemos aumentado el volumen y actualmente tenemos ratios de productividad superiores a los de antes de la crisis.

- ¿Cómo se introdujo usted en este sector?

- Antes estaba en una auditoría financiera y me encargaron realizar un trabajo para la planta de Zumaia. En ese momento, GKN se hizo con la mayoría de las acciones y necesitaba formar un departamento financiero, para lo cual me contrataron. Mi perfil me resulta positivo, ya que me permite tener la capacidad de traducir el volumen de fabricación en números y resultados.

- ¿Cómo desconecta del trabajo?

- De joven fui remero, pero luego me pase al ciclismo y en momentos de ansiedad cojo la bici. Ahora, compito en la categoría de veteranos y he sido dos veces campeón de España, seis de Euskadi y una subcampeón del mundo.