Euskadi movilizará hasta 350 millones para fortalecer el capital y el arraigo de sus empresas

El lehendakari, junto a Arantxa Tapia y Pedro Azpiazu, rodeado de representantes institucionales y de entidades financieras, en la presentación de los nuevos fondos. /I. AIZPURU
El lehendakari, junto a Arantxa Tapia y Pedro Azpiazu, rodeado de representantes institucionales y de entidades financieras, en la presentación de los nuevos fondos. / I. AIZPURU

El lehendakari anuncia la puesta en marcha de dos fondos; uno de ellos será público-privado y contará con la banca, las EPSV y Mondragón

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDA

El atrio de la lehedakaritza se vistió ayer como en las grandes ocasiones para que el jefe del Ejecutivo, Iñigo Urkullu, acompañado de los equipos de Hacienda y Economía y Desarrollo Económico e Infrestructuras, diera cuenta de la reordenación de los instrumentos financieros acometida por el Gobierno Vasco y, al tiempo, anunciara la puesta en marcha de dos nuevos vehículos: un fondo público-privado de capital riesgo para la toma de participaciones en el accionariado de compañías tractoras que contará con un capital inicial de 125 millones, ampliable a 250, que apoyará a las empresas vascas en su desarrollo; y un segundo vehículo, esta vez completamente público y de al menos 100 millones, que está concebido para -desde una renovada Socade- hundir las raíces de las firmas en el país y velar por su arraigo.

«Este es el modelo para garantizar un crecimiento económico sostenible; trabajo conjunto, colaboración y acuerdo al servicio de la inversión y la economía productiva», dijo Urkullu. A la cita acudieron representantes de algunos de los actores principales de esa muestra de «auzolana», como resaltó el lehendakari, que ya han comprometido su apoyo al fondo de capital riesgo.

En este grupo y junto a las Diputaciones Forales se encuentran Kutxabank, Bankoa, Mondragón Corporación, Lagun Aro e Itzarri (la EPSV del propio Gobierno Vasco). El resto del núcleo de ese nuevo fondo de capital riesgo -que aún debe someter su incorporación al proyecto a la votación de sus órganos de gobierno- está compuesto por Banco Sabadell, Banco Santander, BBVA, Caja Rural de Navarra, Caixabank, Elkarkidetza (la EPSV de los Gobiernos forales y los ayuntamientos).

Está previsto, además, que se puedan subir al barco otro tipo de acompañantes como 'family offices', instituciones como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o algunos de los fondos industriales del Instituto de Crédito Oficial (ICO), con los que ya se han mantenido contactos. El fondo será público en un 10% (con mayoría del Gobierno Vasco en este tramo frente a las tres Diputaciones) y en un 90%, privado.

Tras agradecer el trabajo realizado a los equipos de Tapia y Azpiazu, el lehendakari tuvo también palabras de elogio para esos compañeros de viaje que, desde el ámbito privado, se ha sumado a un proyecto que, recordó, servirá «para financiar proyectos y favorecer la innovación e internacionalización» de las empresas. ¿De cuáles? El vehículo apoyará (mediante capital, deuda convertible o préstamos participativos) a compañías tractoras con entre 50 y 250 millones de euros de facturación o con un ebitda superior a los 10 millones. ¿De dónde? Según ha podido confirmar DV, se apoyará «preferentemente (en un 80%)» -según señala la documentación que maneja el Gobierno- a empresas cuya sede esté en el País Vasco», y el 20% de los recursos será para firmas «que tengan vínculos, directos o indirectos con Euskadi».

Se podrá invertir «en todos los sectores menos en el financiero y el inmobiliario» y en proyectos que «presenten alternativas claras de desinversión en un periodo de entre siete y diez años». ¿Qué rentabilidad ofrecerá este fondo? En principio, el retorno financiero será de entre un 7% y un 8% anual.

Los principios fundacionales de ese fondo de capital riesgo resaltan que que se apoyarán proyectos de expansión y crecimiento rentables y que no se podrá dedicar más de un 10% de los recursos a una sola empresa o grupo de empresas «salvo decisión del consejo de administracion».

El vencimiento del vehículo llegará a los quince años y el ticket (el importe medio de las operaciones) será de entre 10 y 12 millones.

¿Cuándo llegarán las primeras operaciones? En declaraciones a este diario, la consejera Tapia explicó que «ya hay dos o tres proyectos en análisis» y que «es posible que alguna firma llegue este mismo año». Azpiazu prefirió ser más prudente y optó por subrayar la importancia de lograr reunir esos primeros 125 millones «antes de final de año».

Incógnitas

El anuncio de ayer sobre este nuevo fondo de capital riesgo convive con algunas importantes incógnitas sobre este vehívulo. Interrogantes en absoluto baladíes, como puedan ser quién gestionará el vehículo (hace falta un gestor) o si éste ofrecerá desgravaciones o ventajas fiscales a los partícipes. Se trata de dos cuestiones que, explicaron consejeros, aún están por dilucidar y que dependerán de la composición final del instrumento y de la fórmula que elija su consejo de administración.

La segunda gran novedad de ayer es la creación en el seno de una renovada Socade (hoy al 60% en manos de las Diputaciones y con un 40% en las del Gobierno Vasco) de un fondo que invertirá, siempre con vocación de permanencia y de influencia en la gestión de las compañías para velar por su arraigo, en «grandes empresas vascas», que también podrán ser cotizadas.

El Ejecutivo de Urkullu ha comprometido para este fin 100 millones de euros hasta 2020, que se inyectarán mediante una ampliación de capital de la actual Socade, lo que inevitablemente diluirá la presencia en su seno de los tres gobiernos forales. «Las diputaciones podrán aportar nuevos fondos si ellas quieren», aclararon ayer Azpiazu y Tapia en declaraciones a este diario.

Será a este instrumento al que se incorpore el 1,24% de CAF que el Gobierno Vasco compró el pasado diciembre a Kutxabank. Todo parece indicar que el banco de las kutxas se podría deshacer mediante esta vía de algunas de sus principales participadas vascas, como puedan ser Euskaltel o Petronor, más allá del propio fabricante de trenes de Beasain, en el que llegó a controlar casi un 20% y hoy apenas pasa del 10%.

 

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