Los dueños rusos de Dia advierten a la banca: sin nuevo crédito no habrá ampliación de capital

El magnate Mikhail Fridman encabeza a los inversores rusos que controlan la cadena Dia./ Reuters
El magnate Mikhail Fridman encabeza a los inversores rusos que controlan la cadena Dia. / Reuters

La sociedad que controla el 70% de la cadena de supermercados lamenta que ha finalizado el plazo inicial para abrir más líneas de financiación aunque «siguen en negociaciones»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Los nubarrones que pesan sobre el futuro de Dia, la tercera mayor cadena de supermercados de España y con presencia en otros mercados internacionales (Portugal, Brasil y Argentina), no terminan de marcharse. El último es la apertura de nuevas líneas de financiación, necesarias para mantener el funcionamiento de su negocio a medio plazo -una condición sin la cual el grupo LetterOne (L1), accionista mayoritario con el 69,76% de los títulos, no inyectará más fondos mediante una ampliación de capital-, y cuyo plazo inicial ha terminado sin acuerdo.

Así lo reconocieron los gestores de L1 -sociedad que agrupa los intereses de varios inversores rusos encabezados por el magnate Mikhail Fridman- en un comunicado remitido este lunes por la propia Dia a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En el texto recuerdan que una de las condiciones del pacto alcanzado con la banca acreedora el pasado 20 de mayo era que debían «suscribir» un compromiso posterior «en relación con las nuevas líneas de financiación» por importe de 380 millones de euros o, de lo contrario, LetterOne «estaría facultada» para dar por liquidado el acuerdo inicial.

El plazo para formalizar la documentación correspondiente, y además con carácter «vinculante», finalizaba el sábado pasado, 15 de junio. Por eso ha decidido anunciarlo en la apertura semanal del mercado al regulador pese a que era previsible una nueva caída de su valor bursátil. De hecho, al cierre de la jornada quedó en 0,57 céntimos por su título -hace apenas un mes pagó 0,70 euros en su OPA de control-, tras descender un 2,2% dejando su capitalización en poco más de 353 millones de euros, 30 millones menos de la nueva inyección que está pidiendo a las entidades financieras.

Aunque desde LetterOne insisten en que «las partes siguen en negociaciones» -e incluso fuentes del mercado esperan un acuerdo antes de que concluya esta semana-, al mismo tiempo «se reserva su derecho» a acabar con el pacto del 20 de mayo «en cualquier momento si considerase que no es posible alcanzar pronto» un compromiso sobre la llegada de nuevos fondos. Y es que, reitera sus argumentos de entonces, ese dinero es «necesario para garantizar una estructura de capital viable a largo plazo para Dia» y, asimismo, hacerlo «en términos y condiciones aceptables» para Fridman y los otros inversores rusos.

Causa de disolución

Los 500 millones de la ampliación de capital prometida por ellos -plan refrendado en marzo por la junta de accionistas de Dia-, cuya suscripción asegurarían mediante un «compromiso» bancario, serían «suficientes para remover la causa de disolución por pérdidas (hasta marzo tenía un patrimonio neto negativo de 175 millones)» en que todavía se encuentra inmersa la cadena de distribución. Y de ello dependería, a su vez, despejar del todo las dudas sobre la posibilidad de un concurso de acreedores, hipótesis que en cualquier caso se considera ahora remota tras controlar LetterOne casi el 70% de la sociedad.

Entre las condiciones acordadas hace un mes por L1 y la banca acreedora estaba el aplazamiento hasta el 31 de marzo de 2023 del vencimiento de su crédito sindicado de 912 millones. Además, se obtendrían las referidas nuevas líneas de préstamo «por hasta 380 millones»: 200 millones -ampliables en otros 100- para los tres próximos años y 80 más para el siguiente (se podría prorrogar incluso otros dos) a fin de cubrir «las necesidades de liquidez con proveedores».

Asimismo, no habría amortizaciones anticipadas en todo ese tiempo y el dinero de la venta de activos -se estima sacar unos 100 millones por la venta de las perfumerías Clarel y los supermercados mayoristas Max Descuento- se reinvertiría en el grupo. A cambio, eso sí, los acreedores que participen en las nuevas líneas de financiación «tendrán derecho a una elevación de sus compromisos actuales -esto es, las garantías finales de cobro que les daría Dia- y también a »un margen más alto« en ello, lo que a priori supondría intereses mayores para la devolución final de los fondos.