Empresas vascas reciben amenazas de un 'lobby' afín a Trump para que abandonen Irán

Sheldon Adelson, donante del 'lobby'./
Sheldon Adelson, donante del 'lobby'.

El Ministerio de Exteriores recomienda no responder a estas organizaciones que no tienen potestad para denunciar acciones comerciales legales

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

«Nos ha saltado una alarma. Cancele inmediatamente la presencia de su empresa en el congreso que se celebrará en Teherán». Las compañías vascas han aprendido que la internacionalización es una parte esencial de su éxito. Han interiorizado los mecanismos para abordar mercados, tener presencia en ellos y ser competitivos. Pero, ¿qué hacer cuando un grupo de presión te envía una amenaza en la que te emplaza a salir de otro país? Es evidente que para eso no se está preparado de buenas a primeras, pero algunas compañías en Euskadi están teniendo que aprender a marchas forzadas a vivir con estas presiones del exterior. El extracto de inicio de esta pieza forma parte de una carta remitida por un 'lobby' estadounidense a una importante firma vasca que opera tanto en EE UU como en Irán. Un documento que fue recepcionado hace unos meses y que, por suerte, no ha tenido un efecto decisivo en la actividad de la compañía destinataria.

«Te sientes desconcertado. Ves lo que es capaz de hacer Trump y no sabes si este grupo afín puede llegar a dinamitarte el negocio», explica a DV una fuente cercana a la compañía afectada. La comunicación fue recibida meses antes de que el presidente estadounidense decidiera de forma unilateral abandonar el acuerdo nuclear firmado con la UE, Rusia e Irán, de forma que si esa misma notificación fuera recibida estos días, el efecto sería aún más grave. Y es que con el apoyo tácito de Trump, el lobby Unidos Contra una Irán Nuclear (UANI por sus siglas en inglés) no deja de remitir 'avisos' a las firmas internacionales con negocios en ambos países con la clara intención de que sus amenazas provoquen la salida de estas compañías de Teherán y contribuir así al aislamiento del país árabe.

EXTRACTOS

El remitente: UANI
La organización que remite la carta es United Against Nuclear Iran (Unidos Contra una Irán Nuclear), un grupo de presión formado por excongresistas y personalidades relevantes y relacionadas con Israel que inició su actividad hace una década.
¿Qué buscan?
Tratar de que las compañías que operan en Irán y también en EE UU reduzcan al mínimo o cesen su actividad en la república islámica bajo la amenaza de perjudicar a sus negocios en norteamérica.
La organización.
Fue fundada por el exembajador Mark D. Wallace y está presidida por el congresita Joe Lieberman.

UANI es un lobby formado por políticos estadounidenses -tanto republicanos como demócratas-, excongresistas y personalidades notables de EE UU que se creó hace ahora una década. Se definen como «grupo de defensa, sin fines lucrativos, que busca evitar que Irán cumpla su ambición de tener armas nucleares». Desde 2008 no han escatimado en fondos para analizar los lazos que las empresas internacionales mantienen con norteamérica y con Irán y para publicar en distintos medios artículos en los que desaconsejan a las empresas occidentales hacer negocios en la república islámica.

La organización está presidida en estos momentos por el congresista Joe Lieberman. El que fuera demócrata primero al lado de Barack Obama e independiente después, ahora es un apoyo de Donald Trump en sus políticas internacionales, sobre todo las referentes a Oriente Medio, con un respaldo decidido en el cambio de ubicación de la embajada de EE UU en Israel de Jerusalén a Tel Aviv. De hecho, el propio Lieberman sonó el pasado año como posible director del FBI.

Su 'modus operandi' principal ha sido el de remitir misivas a distintas compañías para tratar de que abandonen Irán o cesen su actividad comercial en el país. Se dirigen a compañías internacionales que también operan en Estados Unidos, bien con una red comercial o bien con una planta productiva en el propio país norteamericano. Analizan hasta el último detalle del papel que completa cada firma en EE UU de forma que las comunicaciones que remiten tienen un alto componente informativo que hace dudar a estas empresas.

En un principio remitió un centenar de cartas a compañías como Bombardier, Maersk, Siemens, Caterpillar o General Electric, donde les recordaba que Irán respalda al terrorismo. Después de esas amenazas a empresas de primera línea mundial -en un proceso que iniciaron en 2015- esta estrategia ha seguido produciéndose hasta alcanzar en los últimos años a varias empresas vascas.

«Metodos de ejecución»

Esta última misiva dirigida a una compañía del País Vasco a la que ha tenido acceso DV está firmada por Mark D. Wallace, fundador y director de UANI y exembajador de EE UU ante las Naciones Unidas durante el mandato de George W. Bush. En ella, y al calor de la presencia de esta firma vasca en un congreso en el que participan otras empresas iraníes cuestionadas por Estados Unidos, la organización vierte una serie de amenazas y descalificaciones a la misma con la que trata de que abandone cualquier negocio en el país asiático.

Sin ninguna muestra que lo contraste, UANI acusa a esta compañía de vender en Irán productos que en dicho país «sirven como métodos de ejecución pública». Directamente señala a esta empresa por «ayudar al régimen en su cruel persecución de disidentes y otros inocentes». Por supuesto, esta acusación no se detiene ahí y acto seguido habla de las consecuencias que el conocimiento de estas cuestiones en EE UU podría tener para el negocio de la compañía en el país de Trump.

«Es probable que estas empresas deban ser empujadas a un debate público sobre la propiedad de sus negocios corporativos en Irán», defiende en la carta, y avanza el posicionamiento que aparentemente tienen las instituciones estadounidenses al respecto. «Los miembros del Congreso y los propios estadounidenses no ven con buenos ojos a ninguna compañía que facilite o ejecute negocios con Irán y brinde ayuda financiera o legitimidad a entidades afiliadas al régimen iraní mientras se enriquece en los mercados de Estados Unidos». Wallace añade que según una encuesta realizada en 2016, el 60% de los estadounidenses no compraría productos de una firma que hiciera negocios con Irán.

La misiva no cesa en su empeño de amedrentar a su receptor y añade que «ninguna compañía debería beneficiarse del acceso al mercado de la mayor economía del mundo si al mismo tiempo ayuda a facilitar los negocios y la inversión en Irán y con su régimen anárquico». Y concluye la misma avisando que «UANI no flaqueará en su compromiso de hacer brillar la luz del escrutinio público sobre cualquier firma que brinde socorro al régimen iraní que diseñó, financió y ayudó en una campaña de la Guerra de Irak que mató y mutiló a cientos de americanos y otros soldados de la fuerza de la coalición». Finalmente, en la misiva con nombres y apellidos, aconsejan que «clarifiquen sus intenciones» y comuniquen la renuncia a participar en congresos en el país iraní.

El ministerio tranquiliza

Una vez recibida la carta y evitando un contacto directo con el lobby, la compañía vasca trasladó esa comunicación al Ministerio de Economía, desde donde reconocieron que algunas firmas españolas más ya habían recibido la misma misiva y tranquilizaron a los responsables de la firma sobre las limitadas acciones que UANI podía acometer.

Así, en una contestación remitida por la oficina Económica y Comercial de España en Chicago, se aclara que «el hecho de que una organización no gubernamental estadounidense no reconozca las Resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no supone un menoscabo alguno de los derechos que asisten a las empresas que desarrollan su actividad en el marco de la legalidad».

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