Las empresas dan los primeros síntomas de desaceleración de la economía mundial

Sede de la Bolsa en Madrid. /Efe
Sede de la Bolsa en Madrid. / Efe

La revisión a la baja de beneficios, como los de Apple, puede derivar en una moderación más brusca de lo esperada en el crecimiento de 2019

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Si la multinacional tecnológica por antonomasia del siglo XXI se resfría, el mundo ya puede resguardarse ante lo que puede ser una ralentización del crecimiento económico que han vivido las grandes economías en los últimos años de recuperación tras la crisis que se inició hace una década. Apple ha recibido al 2019 con un anuncio de revisión a la baja en las perspectivas de los beneficios que la compañía de la manzana había augurado para este ejercicio. Su primer ejecutivo, Tim Cook, admitió que no iban a cumplir las previsiones de facturación en el primer trimestre fiscal de la compañía, lo que achacó a la desaceleración económica en China. Las acciones de la firma se desplomaron, hundieron al Dow Jones y activaron las alarmas de los analistas de mercados. ¿Crisis puntual o precipicio hacia la recesión?

Por lo pronto, este viernes todas las Bolsas subieron con fuerza en una típica reacción a las pérdidas registradas el jueves. El Ibex-35 finalizó con una ganancia del 2,5% y Wall Street ganó durante la sesión hasta un 3%. Pero la evolución de los mercados y los resultados de las empresas no van por el mismo camino desde hace varios meses. Mientras que 2018 no ha sido un ejercicio especialmente malo para las cuentas de las compañías, los parqués se han dejado hasta un 15%, como en España.

Esa falta de convergencia es la que atemoriza a los expertos, quienes ya no dudan de que sean los resultados los que vayan a peor en los próximos trimestres para adaptarse a lo que anticipa el mercado bursátil. Hasta pocas semanas antes de que finalizara 2018, un 74% de las compañías del índice norteamericano S&P-500 que habían emitido avisos sobre sus resultados lo hicieron para advertir de que serían inferiores a lo anunciado inicialmente. La cifra era superior a la del 71% que habían realizado esos mismos 'profit warning' en el mismo periodo del ejercicio anterior.

En el caso europeo, hasta 30 compañías de sectores tan diversos como el de consumo, el textil, el ocio, motor o la aviación recortaron sus previsiones de negocio. Y en España, DIA hacía lo propio en octubre. La cadena anticipaba que como consecuencia del menor volumen de ventas, que también ha impactado en el margen bruto y en un incremento de los gastos operativos, «el Ebitda ajustado previsto para 2018 se situará en un rango entre 350 y 400 millones de euros, comparado con 568 millones de euros en 2017».

El termómetro de EE UU

Desde un punto de vista global, el denominador común de casi todas las advertencias lanzadas a sus respectivos mercados por parte de las empresas incluye los mismos factores, que son los que atemorizan al mercado. A saber, la desaceleración del crecimiento global (en Estados Unidos la actividad manufacturera ya no es tan elevada como hasta hace pocas semanas); la tensión comercial entre China y el gigante estadounidense; y la propia política monetaria de la Reserva Federal norteamericana (Fed).

El presidente de la Fed, Jerome Powell, intentó este viernes calmar los ánimos de los mercados financieros por los temores a una desaceleración y apuntó que el organismo que lidera será «paciente» en cuanto a las subidas de los tipos de interés. Actualmente se encuentran en el rango de entre el 2,25% y el 2,5%, aunque la Fed está dispuesta a aprobar otra subida este mismo trimestre.

Con la publicación del dato del paro registrado en EE UU a cierre de 2018 las dudas siguen intactas. En diciembre, la tasa de desempleo subió al 3,9%, frente al 3,7% registrado en el mes anterior, en un mes en el que, al mismo tiempo, se crearon 312.000 nuevos puestos de trabajo. España también liquidó 2018 con medio millón de cotizantes más, pero el ritmo de caída del paro y de creación de empleo fue en el último mes del año el menor de los últimos ejercicios.

La propia ministra de Economía, Nadia Calviño, no quiso aventurar si la actualización del cuadro macroeconómico que se adjuntará a los Presupuestos de 2019 será al alza o a la baja. Aunque sí parece claro que la economía crecerá en los próximos meses a un ritmo inferior al año pasado. Por ahora, el consumo doméstico sigue ejerciendo como motor de la actividad de todo el país, en un momento en el que las exportaciones ya no son tan halagüeñas como en los últimos trimestres, precisamente como consecuencia de la guerra arancelaria que puede suponer una crisis más grave de lo que inicialmente se pensaba.

China toma las primeras medidas para evitar que los temores se cronifiquen

Su banco central libera parte de las reservas exigidas a la banca para estimular un crecimiento que se ha visto ralentizado

El mero hecho de que Apple haya confirmado que su facturación en China no va a cumplir los objetivos marcados ha actuado como un termómetro de lo que está ocurriendo en la potencia asiática y uno de los epicentros económicos del mundo. Su actividad ya no crece al ritmo que lo venía haciendo -en el entorno del 6%- y su Gobierno ha tomado las primeras medidas para evitar que este conato de desaceleración derive en una crisis general.

Este mismo viernes, el Banco Popular de China (BPC) rebajó en 100 puntos básicos el coeficiente de reserva de caja exigido a las entidades del país para estimular el desarrollo de la economía y reducir los costes de financiación del sector. Así, el banco central del país pretende liberar unos 800.000 millones de yuanes (aproximadamente 102.000 millones de euros), para «apoyar aún más el desarrollo de la economía real, optimizar la estructura de liquidez y reducir los costos de financiación». Ya realizó esta intervención durante cuatro ocasiones en 2018, aunque en este ejercicio lo ha hecho cuando aún no ha transcurrido una semana.

Además, el Ejecutivo de Li Keqiang también anunció que aumentará los «ajustes anticíclicos» de las políticas macroeconómicas y recortará aún más los impuestos y comisiones reiterando en gran parte compromisos de políticas anteriores.

Por otra parte, una delegación de EE UU liderada por el representante adjunto de Comercio, Jeffrey Gerrish, visitará China los próximos días 7 y 8 para entablar conversaciones a nivel viceministerial sobre cuestiones comerciales, que mantienen enfrentadas a las dos potencias desde principios de 2018. Con esta iniciativa ambas partes intentarán reconducir una guerra arancelaria que se mantiene paralizada desde la última cumbre del G-20 en Argentina.

     

 

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